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La laguna de la Janda. El tercer proyecto. 7

La tercera y definitiva fase que terminó con la desecación total en 1967 comienza cuando los propietarios rompen la “Unión de Propietarios” que fue creada en 1949, es en el marco de peleas internas entre ellos en el que hay de entender la desecación. En el caso de Benalup, fue muy activa la oposición de Nicolás Vela, afectado por las expropiaciones que tuvo que hacer el estado para construir la presa del Celemín. El motivo era que se le daba la concesión a Lagunas del Barbate, S.A, propiedad de la familia Mora Figueroa. Este enlace nos lleva a observar como estaba la zona de la Laguna en 1956 cuando los americanos la fotografiaron desde el aire. Y este para el mapa topográfico de 1955
El apoyo del régimen de Franco a la familia Mora Figueroa no sólo a través de la concesión, sino también a través del Ministerio  de Obras Públicas que llevó a cabo una buena parte de las obras de infraestructura necesarias, se explica en una especiales circunstancias políticas que explican la desecación y las consecuencias posteriores. La Guerra Civil significó un antes y después en las luchas sociales y de poder en torno a la tierra. Franco optó decididamente por convertir las Lomas en una finca que creara mucha riqueza y aportara muchos puestos de trabajo. Dice Jerome Mintz:
"Don José pudo emplear la relación de un primo de  su padre con la fundación de la Falange y sus propios lazos con el General Franco para acelerar la importación del equipo que necesitaba para desarrollar el potencial de su finca. Don José parecía en todo un gran señor de pasado aristocrático. Don José era también un gran y moderno empresario. Formó una empresa con él mismo como único propietario y continuó la renovación y el desarrollo de sus propiedades agrícolas. A diferencia de los otros propietarios de la región, Don José y Doña Carmen y sus dos hijos vivían en la finca para supervisar todos los aspectos de la reorganización de Las Lomas como una explotación agraria moderna. Don José se hizo cargo personal de sus propiedades con gran imaginación y diligencia"




Se utilizó el proyecto de 1929 del ingeniero Suárez Sinova aportando la novedad de la puesta en riego de todos los terrenos que iban a ser desecados, además de la construcción de las futuras presas del Almodovar, Celemín y Barbate. Ramón Mora Figueroa le cuenta a Mintz las fases del proceso, quedando clara la importancia de la obras de infraestructura para los cambios ocurridos:
“Ha habido aquí un cambio tremendo en efectividad y productividad. El desarrollo ha tenido lugar en cuatro fases: primero, el drenaje de la laguna; segundo, el regadío de la tierra; tercero, la construcción de carreteras; cuarto, el drenaje de la tierra. El drenaje de la tierra es lo más importante".

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