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Las fotos de los Sucesos. Salvador del Río Barberán


Salvador era un muchacho de 13 años que vivía con su abuelo Antonio Barberán Castellet. Era el día 12 a las siete y algo de la mañana, Rojas había mandado a dos patrullas que rastrearan por la calle Nueva y Medina y que les trajeran prisioneros anarquistas, mientras controlaba la situación desde la mesa, en donde hoy están las pistas verdes. La patrulla de Sancho con el guardia de asalto Luis Menéndez, tres más y el guardia civil Juan Gutiérrez López llegó ante la casa de Antonio Barberán Castellet. El anciano de 74 años se acababa de levantar. Le acompañaba su nieto Salvador del Río Barberán.



A pesar de sus gritos dispararon. Barberán fue alcanzado detrás de la puerta y murió. Su nieto logró ocultarse. Los dos Salvador, Del Río y Barberán, nieto e hijo de Antonio Barberán cobraron un gran protagonismo en los días posteriores: periodistas, fotógrafos, mimos y cuidados por parte de las autoridades. En el juicio al capitán Rojas de Mayo del 34 continuaron y se ampliaron esos cuidados y esas atenciones a Salvador del Río. Salvador fue el protagonista sentimental del juicio. Decía Tano Ramos: “El testimonio del nieto de Barberán conmocionó a los asistentes al juicio. Los periódicos de Madrid incluyen en las crónicas menciones al chaval y la impresión que causó su declaración en la Audiencia. ¿Qué no hubiesen sentido si el fiscal o el abogado de la acusación hubiesen llevado como testigos a otros familiares de los asesinados?” De hecho fue la única víctima que tuvo protagonismo en el juicio y que declaró en él. Pero a todos los familiares de la razzia se le asignó una pensión de 3000 pesetas anuales, pero no a él, ni a su familia, pese a las protestas y cartas enviadas al Congreso por su tío Antonio Barberán. El mismo Salvador del Río no entendía esas atenciones hasta el día del juicio. Como dice un familiar suyo:” El contaba que le pidieron muchas veces perdón y que lo mimaron y lo trataron muy bien, a diferencia del resto de las familias de las víctimas, cosa que no entendía mucho”. Salvador del Río va a ser uno de los Casasviejeños más fotografiados, tanto en enero, febrero del 33 como en mayo del 34 cuando el juicio a Rojas. La primera fotografía es del 13 de enero de 1933, Salvador posa con un periodista en la puerta del cementerio de Casas Viejas, donde en la actualidad está el parque público. 



La segunda fotografía es de Serrano del 19-2-1933 cuando vinieron a Casas Viejas los miembros de la Comisión Extraparlamentaria. Está realizada en la puerta de su casa, en la calle Medina, hoy Independencia, por encima de donde hoy está el hotel Utopía. La tercera es del juicio de mayo del 34 a Rojas. Tano Ramos en su libro El caso Casas Viejas dice sobre esta fotografía: “A Salvador, uno de los personajes protagonistas del juicio, lo fotografió Dubois en un corredor del palacio de justicia. La foto la publica Diario de Cádiz en su edición de la tarde del 25 de mayo. El pie indica que el niño, acodado en la barandilla del corredor, espera a ser llamado para declarar ante el tribunal. Salvador mira a la cámara de frente, serio, con cara de buen muchacho. Viste una americana de un color claro en la que destaca una señal de luto: un trozo de tela negra cosido a la solapa izquierda. En la fotografía aparecen otras dos personas: a su izquierda posa con evidente satisfacción un ujier de la Audiencia; a su derecha, en segunda línea y como situado allí casualmente, un señor bien trajeado, con bigote, pajarita y pañuelo asomando en el bolsillo, que sostiene un cigarrillo en su mano izquierda”.

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