El pliego de condiciones del espacio conmemorativo de los Sucesos

Hace 5 años se inauguró el Centro de Interpretación sobre la Prehistoria de Cádiz. Aquel 16 de marzo María Lazarich nos comentó a Ana Carreras y a mí que, aunque pidió que instalaran en el espacio museístico fotos antiguas del Tajo de las Figuras y más material local, no lo hicieron. La profesora de la Facultad de Prehistoria de Cádiz dirigió el equipo que elaboró el material para dicho local, pero no consiguió que el primer Centro de Interpretación de Benalup contara entre sus contenidos expositivos con recursos endógenos . Fue una lástima, una oportunidad perdida.
Ahora ha aparecido el  “pliego de condiciones técnicas para la contratación del suministro para la redacción y ejecución de un proyecto de contenidos expositivos destinado a la puesta en funcionamiento del “espacio conmemorativo de la memoria de las víctimas de los sucesos de casas viejas 1933”.
Se refiere al segundo Centro de Interpretación  previsto para Benalup-Casas Viejas y que parece que la Diputación, comandada ahora por el Partido Popular, está dispuesta a hacerlo realidad. Tengo que empezar reconociendo mi alegría porque aquel muladar abandonado que  conocí cuando llegué hace más de veinte años a este pueblo, se vaya a convertir en “un espacio conmemorativo de la memoria”. Y mi alegría se podrá entenderse mejor si se tiene en cuenta que   fui testigo de la lucha titánica llevada a cabo por el mundo sociológico del anarquismo (con  José Luis Gutiérrez a la cabeza junto a Cecilio Gordillo; y apoyada entre otros por Juan Silva, el hijo de María la Libertaria) para conseguir que no  se le pusiera al hotel el nombre de Huertos de la Libertaria y  que se adquiriera parte de aquel local para la Fundación Casas Viejas. Su presión y esfuerzo dio los frutos esperados. Si hoy  hablamos de este proyecto es porque ellos confiaron y lucharon por una idea en la que pocos creían. 



También fui conocedor del gran esfuerzo realizado por  Belén Gómez para conseguir hacer un proyecto creíble en torno a los lugares de Casas Viejas, en donde la corraleta del viejo Seisdedos ocupara un lugar central. Recuerdo la euforia y el encanto  en el momento en que dicho proyecto apareció reconocido en los principales periódicos nacionales (Europa Press Público...); igualmente me acuerdo de  la disforia y el desencanto cuando a última hora se dejó dormir en el sueño de los justos ese trabajo innovativo y precursor, un plan vanguardista a nivel europeo  sobre "Los Sitios de Casas Viejas".
Asímismo mi júbilo está justificado porque he sido testigo directo del desdén, desidia, desinterés generalizado... de muchos dirigentes políticos hacia el tema de los Sucesos. Esta apatía no puede justificarse mediante el pudor, miedo o a través del   tabú ancestral sobre estos temas que siempre ha residido en el imaginario colectivo de algunos casaviejeños. En unas ocasiones ha formado parte de una estrategia consistente en borrar la historia (lo único bueno, el presente en el que ellos eran los protagonistas). En otras, se imponía el desinterés, el abandono, la dejadez..., el deseo de ignorar la historia (construir una casa sin cimientos). Por todo eso, cuando el día 12 apareció en la prensa que la Diputación iba a impulsar y  hacer realidad el viejo proyecto del centro de interpretación de la Calle Nueva, sentí especial satisfacción, complacencia, recompensa... por el camino recorrido y el trabajo realizado por tantos, con el objetivo de  que estos hechos ocupasen en la historia el lugar que nunca tuvieron y conseguir así la dignidad que los protagonistas demandaban. Tantos como Juan Pérez Silva, que se fue sin ver su sueño cumplido; como José Luis Gutiérrez Molina, dedicado en cuerpo y alma desde un punto de vista académico al asunto, entre otros . Sobre ello reflexiona el mismo José Luis Gutiérrez Molina en su artículo de la revista Ubi Sunt Ramón J. Sender y los exilios de Casas Viejas. Se puede leer: “Para entender la pervivencia de los diversos exilios en torno a los sucesos de Casas Viejas no se pueden obviar tres cuestiones: que pusieron en primera línea la naturaleza del poder; que ocurrieron cuando éste estaba formalmente en manos de una coalición de grupos de “izquierda”, progresistas, y, finalmente, que expresaron la existencia de una alternativa social a la existente que, además, hacía de la destrucción del poder una de sus señas de identidad. Es en torno a estas cuestiones por donde debemos buscar la repuesta a la recurrente actualidad de aquellos acontecimientos, a las dificultades que existen para su estudio externo y a su problemática interiorización. En definitiva comprender porqué lo ocurrido en aquella pequeña localidad de la provincia de Cádiz, ha llegado a convertirse en un elemento esencial de la historia contemporánea española”. La verdad es que esa satisfacción a la que antes me refería también estaba justificada por la necesidad  de que el centro de interpretación también signifique el fin de esta “Maldición de Casas Viejas” que parece existir en torno a Los Sucesos.




Cuando he leído el pliego de condiciones mis sensaciones han sido agridulces. Se confirma la firme voluntad de realizar el proyecto y de hacerlo bajo unas condiciones académicas estrictas. Se puede leer en este pliego: “El IEDT, a través de la Fundación Casas Viejas 1933, está en condiciones de proveer a los licitadores de los contenidos necesarios (datos históricos, textos, etc.) necesarios para diseñar la propuesta”. 



Pero por otra parte hace falta recordar que estamos ante uno de los asuntos más polémicos, tergiversados y manipulados de la historia de España por las razones que aludía José Luis Gutiérrez. Parafraseando a Lucien Le Febvre, "Los Sucesos no han sido la mayoría de las veces relevantes en sí mismos, sino según los problemas que a través de ellos se han querido resolver". Muchas veces nuestro gozo  ha caído en un pozo, la última vez con  el proyecto de calificar como BIC los lugares de Casas Viejas. Cuando en el pliego de condiciones se habla de los elementos definitorios de la propuesta se dice: “Se pretende recuperar para la memoria histórica de Andalucía y preservar para el recuerdo el lugar simbólico de la choza del anciano carbonero Francisco Cruz Gutiérrez, apodado “Seisdedos”, donde se refugiaron nueve personas después del levantamiento anarquista del 11 de enero de 1933, cuyo asedio finalizó con la muerte de prácticamente la totalidad de sus ocupantes. El día 12 de enero, el solar ya arrasado por el fuego y con las cenizas todavía humeantes, fue también testigo del fusilamiento de doce vecinos de la localidad por su presunta participación en los Sucesos”. Y no es cuestión de que analicemos con papel de fumar, sino que esa propuesta esconde una vieja versión sobre los hechos creada fuera del pueblo, con intereses concretos y que además no se corresponde con la realidad. En el casarón de Seisdedos no se refugió nadie de nada, estaban allí porque era donde vivían la mayoría,  porque María fue a ver a su abuelo, porque Manuela se acercó a cambiar una novela  o porque Jerónimo fue a visitar al suegro mientras su mujer hacia la comida. Si se hubieran refugiado, no hubiese estado allí el niño Manuel García Franco, que aviso a la familia de la llegada de las fuerzas del orden cuando estaba en la calle Nueva jugando a la pelota. Como tampoco los doce fusilados a las siete y algo de la mañana eran presuntos de haber participado en nada. Solo Fernando Lago intervino, la mayoría eran  familiares de los que sí lo habían hecho y huyeron por ello precisamente al campo. Todos vivían en los lugares que los campesinos de ideología anarquista habían elegido para hacer sus chozas y casarones. Ambas cosas bien la sabían los dos guardias civiles del pueblo y así se lo comunicaron a los Guardias de Asalto.  No creo  que el funcionario que haya escrito esto lo hiciera con el propósito de tergiversar o extender nada, solo es explicable si   ha bebido de un caudal que lleva 21 años manando y que está lleno de trampas, mentiras y falsedades.




En definitiva, que me parece que no deberíamos dejar perder una ocasión para crear un espacio museístico digno y justo con la memoria de los casaviejeños del 33, teniendo en cuenta que los hechos pasaron en un lugar concreto, en unas circunstancias específicas y desde ahí y desde ellas rendir homenaje y conmemoración a esos hechos. Al menos, estoy harto de escuchar y leer que el jefe de los revolucionarios era Seisdedos, que en el enfrentamiento con las fuerzas de orden murieron veintitantos campesinos o que Azaña fue muy bueno o muy malo. También de que no se hable de las condiciones políticas y económicas, de la ideología imperante anarquista o de las repercusiones tangibles posteriores sobre la población que sufrió esta represión, castigo y escarmiento. Se ha de ser consciente de que el tema es especialmente sensible y delicado (lo lleva siendo 81 años), precisamente por eso todas las precauciones, cuidados y ayudas que se tengan pueden ser interesantes. Para, entre otras cosas, que no se convierta en otra oportunidad perdida. Ese es el reto.
Las fotos son de Mintz, Serrano, Campua, Serrano, Sánchez del Campo y Serrano

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