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"Consumir menos, consumir mejor" y la economía tradicional benalupense. El dinero


Recuerdo como un grupo de alumnas hicieron un trabajo sobre la economía tradicional y a la conclusión que llegaron es que antes se le daba mucha menos importancia al dinero que ahora. El dinero en la actualidad es la "sangre" de la economía, en la sociedad premoderna ocupaba un lugar mucho más modesto. Dice Toni Loderio en "Consumir menos, consumir mejor": "El dinero no da la felicidad.- Además de injusto, insostenible y culturalmente homogeneizador, el american way of life hacia el que caminamos no aporta más felicidad, calidad de vida y dignidad a nuestras vidas. Lo peor no es que el afán de negocio recaude nuestros dineros, sino que sus estímulos se hagan con nuestra atención, deseos y sentimientos. Cuidado con la opulencia.- Pues tiene efectos secundarios físicos (obesidad, accidentes de tráfico...) y mentales (estrés crónico, depresiones,anorexias, drogadicciones...).
El individualismo y el consumismo que propone Don Dinero hacen difícil encontrarle sentido a una vida donde las relaciones personales y el sentimiento de formar parte de algo (un barrio, un pueblo, una clase social) importan cada vez menos. Del caserío autosuficiente a la hiperespecialización.- Hace no muchos años cada casa –autoconstruida por sus habitantes con materias primas del entorno– producía casi todos los alimentos que comía, fabricaba o reparaba sus herramientas, tejía sus trajes, y cantaba y contaba cuentos porque no había tele ni radio. Hoy en día nos hemos pasado al otro extremo: quien produce fruta no produce verduras ni huevos, y quien sabe arreglar un ordenador no tiene ni idea de reparar una radio.El modelo anterior obligaba a deslomarse a trabajar, y el actual (además de ser ecológicamente insostenible) nos convierte en “medio inútiles” que nunca han plantado una patata, cambiado el aceite al coche o reparado una cisterna".



En la sociedad tradicional benalupense el dinero tenía menos importancia que en la actualidad debido a una serie de características económicas y sociales que pretendo analizar. Nos encontramos con una economía de carácter más cerrado, donde lo endógeno, lo local era la base de la producción y el consumo. Una buena parte de la producción se orientaba hacia el consumo. Aquellos productos que no se podían producir no necesariamente había que comprarlos pues se conseguían mediante el trueque, con figuras tan importantes como el recovero. Otras prácticas como la solidaridad familiar y vecinal o el tornapeón hacían que el dinero fuera menos importante. También hay que destacar que los hábitos consumistas eran menores y que prácticas habituales gastronómicas, donde la matanza es fundamental o la creación de conservas y otro tipo de recetas de larga duración, hacían al dinero más prescindible que en la actualidad. También hay que citar el reciclaje, la reutilización, el arreglo, el préstamo, la donación, etc de productos como prácticas habituales. Es curioso ver como en las fotos de Mintz aparecen muchos niños que tienen que sujetarse sus pantalones con cuerdas. Ello se debe a que estas ropas pertenecen a otros familiares o vecinos y no se ajustaban bien a las medidas de su cuerpo. Algunos apodos como el de Chaquetón refleja el hecho de esa persona que siempre iba vestido con una chaqueta más grande que la que le correspondía y que evidentemente había sido donada por un conocido. En definitiva, el contexto dominante hacía que las necesidades fueran menores y más básicas.



Hay que destacar la división de roles por género en las tareas económicas. Las mujeres se encargaban de las tareas de la casa, de los hijos, del cuidado de los animales entre los que destacaban las aves y los cochinos para la matanza, la cocción del pan si vivían en el campo, las recolecciones del huerto si había... 
El hombre trabajaba fuera de casa. En Casas Viejas la mayoría del trabajo estaba relacionado con el campo y debido a la estructura latifundista imperante y su carácter extensivo el trabajo abundaba durante los meses de verano relacionado con la siega de cereales o en la laguna de la Janda. El resto del año los hombres se buscaban la vida bien recolectando frutos silvestres, caracoles, cacería o con el socorrido carboneo. Como dice Agustín Coca en los Camperos    "se trata de todo ese entramado de actividades de carácter recolectivo, elaborativo o depredativo a las que recurrían, en determinadas ocasiones o de manera continuada, distintos grupos de personas. Se trata de actividades ejercidas de forma autónoma, cuya productividad no se asegura de antemano por lo que, unido a su carácter estacional, provoca la irregularidad de los ingresos". Muchas eran las familias que con permiso de los dueños de la finca hacían un horno en invierno, se instalaban en una choza, roturaban un pequeño huerto y completaban su economía de subsistencia con la recolección de frutos silvestre y cacería. Cuando se vendía el carbón una buena parte del dinero recogido se destinaba a pagar las deudas contraídas con los comerciantes a lo largo del año.



Ya dijimos que era un tópico falso relacionar economía tradicional con miseria, hecho que sí pasó en la autarquía franquista, pero tampoco podemos caer en una falsa y utópica nostalgia que considere ese tipo de economía como la ideal. Había muchas injusticias, muchas carencias y se basaba en que las personas soportaban una carga de trabajo excesiva. Ahora bien, forzadas por la crisis actual y/o al hilo de planteamientos medioambientales  prácticas como el reciclaje, la compra directa al productor,  sin intermediarios, la agricultura ecológica, el trueque, el autoconsumo, el cooperativismo, la disminución de necesidades creadas ("no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita") y un largo etcétera se están incorporando paulatinamente en ciertos sectores de la población con evidente éxito.
Las tres fotos son de Mintz

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