Viaje por el miedo

 Miedo a los ladrones, miedo a la policía. 
Miedo a la multitud, miedo a la soledad, 
miedo a lo que fué y a lo que puede ser.
 Miedo de morir. Miedo de vivir" (Eduardo Galeano)
El miedo ha estado presente en esta triste historia de España. En Casas Viejas omnipresente. Desde 1933 hasta la actualidad ha sido un hilo conductor que ha unido las distintas etapas de nuestra historia. Sirvan los audios de hoy para hacer un recorrido por ese miedo que guarda la viña, ese miedo que controla y que lubrica las relaciones sociales, un viaje por los hitos históricos con la humilde esperanza de  que sirva para enfrentarse a él, la única forma de vencerlo.
En los días posteriores a estos Sucesos en el pueblo se instaló un clima de represión, miedo y temor que resulta difícil de describir. La gran mayoría de los que habían participado en la proclamación del comunismo libertario huyeron a la sierra o se escondieron en la Morita. Poco a poco, fueron entregándose, se extendió el rumor de que fuerzas de la aviación los iba a bombardear.  El clima de miedo en el pueblo lo describe Eduardo de Guzmán contando la escena de una viuda que acudió al juez para pedir permiso para enterrar a su marido. Afectada por los sucesos de los días pasados preguntó también si le ocurriría algo al carpintero si hacía ruido con su trabajo. Cerca de 100 personas ingresaron en la cárcel, solo veintiséis iban a ser procesados posteriormente. No sólo ingresaron aquellos que habían participado en los Sucesos, sino también por estar en posición de armas de fuego o simplemente como escribió el teniente de la Guardia Civil de Medina Manuel Martínez Pedré “contrarios al Régimen e individuos predispuestos siempre a la comisión de delitos sociales”



Esta represión se la cuenta con sus palabras Juan Pinto a Mintz como parte de la causa que explica que en Casas Viejas durante la Guerra Civil hubiera tan pocos muertos en comparación a los pueblos vecinos como Alcalá, Medina o Vejer.
Juan Pinto.- Esto fue porque los civiles se hartaron de pegar palos en los Sucesos. Y ellos se convencieron y cuando saltó la guerra… por eso en Vejer mataron a mucha gente y aquí no, porque estaban escarmentados de lo que pasó aquí pues no se movió nadie. Aquí como había pasado los Sucesos del 33 estaban todos aplastados.



En Casas Viejas al contrario que en la comarca de la Janda la represión subsiguiente al golpe de estado se cobró pocas víctimas mortales. El antecedente de los Sucesos y el miedo que surgió  hizo que mucha gente huyera. La llegada de los falangistas de Medina hacen de mecha para que el miedo se extienda como la pólvora. Lo primero que hacen estos falangistas asidonenses es asaltar, quemar y destruir las dos sedes de los sindicatos, la de los anarquistas y la casa del pueblo y sede de UGT que estaba al principio de la calle Medina. Luego comunican en el cuartel de la Guardia Civil que todos los que habían estado en la cárcel por los Sucesos se tenían que presentan en los cuarteles de Medina. Y vuelven a Medina llevándose algunos detenidos. Tenemos documentados que más de 100 personas huyeron por Alcalá y la Sauceda hasta Málaga hacia la zona republicana, siendo esta la gran característica de la guerra civil en Casas Viejas. Juan Estudillo, aquel viejo anarquista, vegetariano y estudioso, no se siente con fuerza de huir y se tira al pozo carabela (se llama así desde entonces por su apodo) suicidándose por miedo.

J.M.- ¿Aquí en la guerra todo el mundo tenía mucho miedo?
Isabel Vidal.- Horroroso y yo también
J.M.- ¿Y escondidos?

Isabel Vidal.- Yo me metía en mi casa que sea lo que Dios quiera y si quieren venir a por mí. Pero todos en general, mucho miedo, todo el mundo.
No todos los que habían abrazado la causa republicana huyeron. Algunos se quedaron. El Padre Muriel los reintegró en la nueva sociedad y estos se agarraron a la religión con el furor del converso como forma de adaptarse a las nuevas circunstancias. Así algunos de los hombres públicos más destacados en la República también lo fueron en la inmediata postguerra. Evidentemente el miedo fue el causante y motor de ese cambio y adaptación.
Juan Pinto.- Era concejal de izquierdas y ahora va a misa todos los domingos, con un librito
J.M.- ¿Y por qué?
Juan Pinto.- Porque tendrá miedo y eso es lo que lo consuela a él. Antes propagaba mal, porque era de izquierdas, era concejal pa meterse de alcalde o del ayuntamiento. Y cuando vino esto se tuvo que ir a la sierra y hoy es el primero que se mete en la iglesia



Cuenta Juan Eslava Galán la siguiente anécdota que explica el título de su libro: “Los años del miedo”. Aquellos que van del final de la guerra civil a 1956: “A esa hora, Teófilo González está enfrascado en la lectura de Fortunata y Jancinta de Galdós. Doña Casilda, su madre, aparece en camisón, el pelo envuelto en una gasa que protege la permanente cuando duerme. Lleva en la mano una palmatoria encendida. 
-Hijo, ¿qué haces? – pregunta alarmada.
- Ya ves, madre:leyendo.
- ¡Ay, hijo, apaga esa luz, que se ve desde la calle y nos estamos significando!
Teófilo dobla una esquina de la página y apaga la luz.
-    Si, madre. 
La España del miedo.
Esta anécdota, que es cierta, me la contó mi amigo Ricardo Artola, al que debo también la idea de este libro y su título”. 



Ese miedo es una de las señas de identidad del franquismo y del benalupense en particular, como cuenta Juan Moreno. Sobre la represión franquista sobre los Sucesos en el pueblo tenemos esa frase lapidaría de Nicolás Vela en un pleno de 13 de Mayo de 1982 en el Ayuntamiento de Medina dijo: “Demasiado nobleza la de ese pueblo, después de haber estado reprimido durante tanto años, excepcionalmente por aquellos, tristemente sucesos de Casas Viejas, de lo que hasta el último momento bien se estuvo aprovechando Medina”. En una entrevista que le hace Mintz a Perico Montes de Oca en 1974 este habla sobre los Sucesos, sin mencionar su nombre. “(Este pueblo) …El que más mala fama tiene, desde que pasó aquí lo que pasó tiene una fama en la historia que no se la quita, va uno de este pueblo, por lejos que sea y dice yo soy de Casas Viejas y dices uffff y se asustan, porque pasó en aquellas fechas lo que pasó aquí y ya tienen la fama"
Pero Pinto habla de que aunque los jóvenes no quieren saber nada de las ideas anarquistas en esa época (1966), hay un grupo de viejos que las sigue teniendo y que las comentan a hurtadillas entre ellos. 
El grupo de los anarquistas, José Rodríguez Quiros (Pepe Pareja), José González (Pepe Pilar), José Monroy, Andrés Candón … y un largo etcétera sobrellevaron “agazapados”, como mejor pudieron, la larga y represiva postguerra. Después de muchos intentos, Mintz consiguió la confianza del grupo, éstos, tras muchas precauciones y en plena clandestinidad, le contaron al americano no sólo los hechos y los acontecimientos de estos Sucesos, sino las ideas y la forma de vida tradicional que se había perdido. Mintz salvo del fuego del olvido este legado gracias a que estos hombres se enfrentaron al miedo y al contarle sus vivencias  lo vencieron.   
J.M.- ¿Se dice que aquí la gente tiene miedo en general?
Juan Moreno. Si, yo sé que sí.
J.M.- ¿Por qué?
Juan Moreno.- No sé porqué. Tienen miedo de hablar. Y por ahí todo el mundo habla, en Barcelona, Madrid, Valencia… Yo no tengo miedo
J.M.- ¿Por qué hay más miedo aquí que allí?
Juan Moreno.- Porque tienen menos cultura. Si fuera un tío que hubiera corrido mundo y que leyera mucho… no importa. Yo puedo hablar lo que me dé la gana. No hablando contra el gobierno
J.M.- ¿La gente quiere ahora mismo que en el pasado.
Juan Pinto.- La gente está muy tranquila. Se ve, no hay ambiente. No hay centro, nada.
J.M.- ¿Pero dentro?
Juan Pinto.- Hay muchos que piensan
J.M.- ¿Pero no hablan?
Juan Pinto.- Ni pizca. No hablan nada.
J.M.- ¿Pero dentro que quieran lo mismo?
Juan Pinto.- Hay unos cuantos
J.M.- ¿Los viejos o los jóvenes?
Juan Pinto.- Los jóvenes no. De la edad mía sí. Hay unos cuantos que yo conozco y piensan en lo mismo que antiguamente.



Luego vino la democracia y trabajosamente luchamos contra nuestros miedos. La transición, esa que al principio tildaban de modélica, no se enfrentó directamente a ese miedo secular. Luego, poco a poco lo fuimos venciendo. Yo creo que Juan Moreno tiene razón (es curioso ese “mientras no sea contra el gobierno”), la mejor arma contra el miedo es la cultura. Son el teatro, la fotografía, los libros, la creación artística, la reflexión, el debate, las exposiciones... las mejores armas de luchar contra esa espiral del silencio al que nos condenaron hace ya 81 años. 


sociedadmiedo.mp3

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