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Tragedia en el puente del Aguijón

Nos encontramos al sur del sur, en la zona de transición entre la zona seca y húmeda, por ello la irregularidad en las lluvia inter e intraanual es fortísima. A años de sequía le siguen años de grandes lluvias, a una estación de lluvias donde los ríos vienen cargados de agua le sucede otra seca con estiaje en los cursos de agua. Hasta que se desecó la Laguna de la Janda, y, sobre todo, se hicieron los pantanos del Celemín y el Barbate en su cabecera, para que funcionaran como presas de contención, las inundaciones, eran muy frecuentes y de consecuencias catastróficas. La memoria colectiva de este pueblo está unida a grandes trombas de agua.



Francisco Martínez Delgado en su Historia de la Ciudad de Medina Sidonia habla de un finales de otoño de 1796 donde las inundaciones fueron monumentales. "A fines de Noviembre y todo el mes de Diciembre de 1796 llovió tan copiosamente por espacio de cuarenta días seguidos, que formándose como un mar en las llanuras de Barbate confinantes con Vejer, salió del rio de esta villa una barca grande, que navegando con el auxilio de remos más de una legua por medio de las vegas sembradas el año anterior de trigo y cebada, llegó hasta el cortijo de la Mediana del término de esta ciudad, donde tomó unos hombre y efectos que se hallaban aislados en un cerrillo cercano, y recibidos á su bordo, volvió por el nuevo golfo al puerto, de donde habia salido. Suceso extraño y único en este país".  



El  capitán Rochfort Scott nos habla de las inundaciones del río Barbate en un escrito de 1838 " Esta zona es a menudo intransitable por las fuertes lluvias. ..El camino por el valle es muy profundo, en tiempo húmedo, y el Barbate va a menudo con tanta agua que muchas veces hay que ir por Vejer de la Frontera o Alcalá de los Gazules para llegar a Casas Viejas...” Otro ejemplo de estas grandes inundaciones las vemos en los relatos hagiográficos de Eduardo de Guzmán en el periódico la Tierra en febrero de 1933 sobre "Seisdedos": "el río inunda la vega, cuando las cortijadas de la otra orilla quedan aisladas, cuando allá lejos comienzan a faltar los víveres y la crecida puede matar de hambre a los que en los cortijos están, es siempre “Seisdedos” el primero en tomar una lancha, en lanzarse audazmente atravesar la corriente para llevar alimentos y entusiasmo a los que de ellos carecen".






En una crónica de 1917 se dice lo siguiente en el periódico El Siglo Futuro:” Cádiz, 16.- En la aldea de Casas Viejas, cerca de Medina Sidonia, se desbordó el río e inundó varios kilómetros de campo. El matrimonio Antonio Rocha y Josefa Aragón García y una hija de dos años, que habitaban en una choza, tuvieron que subirse el tejado, donde se pasaron dos días y una noche, hasta que fueron salvados por un vecino, que al descender las aguas, llegó hasta la choza a caballo… El comportamiento de los paisanos Fernando Lago Gutiérrez y Salvador Cabeza Cabeza, que subieron a las vallas; Juan Lago Gutiérrez y José Gómez Gutiérrez que montaron en los caballos, ha sido tal, que han recibido los más entusiastas plácemes de la autoridad local y vecindario en general que no encentran frases con que elogiarlos.”



Hoy 16 de enero hace 44 años que apareció en la prensa la noticia de la muerte de Antolín de Vena Alonso. En la fotografía la noticia y la esquela en el ABC. Pero hay un relato, precioso, super detallado en el blog de José Luis Montes de Oca , el cual recomiendo encarecidamente su lectura. En la actualidad se siguen produciendo algunas inundaciones, no del nivel de antaño, pero la naturaleza que es persistente nos recuerda que esto siempre ha sido una tierra de grandes contrastes. Estas inundaciones se evitarían, en parte, si se regulase el Río Álamo, el causante de la inundación que comentamos hoy, a través de una presa como desean los regantes de la zona meridional de la comarca de la Janda, pero la oposición de Alcalá de los Gazules es clara, que tiene en el pantano del Barbate un ejemplo que no quiere que se vuelva a repetir.

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