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Tercer día de las Jornadas Casas Viejas 1933-2014

El tercer día comenzó muy pronto para mí, familiares muy directos de la familia Cruz Jiménez me habían llamado porque querían asistir a la obra de teatro y nos pusimos en cola para adquirir las localidades correspondientes. Luego la tensión genera sobre estos familiares fue tan fuerte que no pudieron terminar de ver el espectáculo. A continuación la apertura de la exposición, que sigue con mucho público y con muy buena venta de catálogos. A las 12,30 comenzó en el Tato la tertulia. La presentó María Orellana, dando paso a la intervención flamenca  de Antonio el de Paquí y su padre Antonio el de Antonia que cantaron la toná de Casas Viejas.

Consiguieron emocionarnos al público que llenaba el salón trasero del pub el Tato. Una vez comenzada la Tertulia María explicó brevemente los objetivos y las principales actividades de estas jornadas y en concreto se centró en la tertulia que celebramos en ese momento. Insistió en que se huía de un formato institucionalizado y formal, optando más por otro abierto y sujeto a la improvisación. La idea era hablar sobre el futuro de los Sucesos de Casas Viejas, pero de una forma amplia y sin cortapisas. A continuación las distintas intervenciones. Servidor habló sobre las dificultades y obstáculos que aparecen cuando se organiza algo en torno al tema, por la sensibilidad que conlleva. Fran Sánchez planteó el papel de la Fundación Casas Viejas de cara a un futuro, Manoli Lago la necesidad de que colaboremos todos juntos. Se planteó la cuestión de por qué no había habido más participación de gente del pueblo en las distintas actividades. Chari y Pili hablaron de la apatía y de la necesidad de implicar a más gente a través de la participación. Gonzalo Acosta, participante en el cincuenta aniversario de los Sucesos en 1983, contó la satisfacción que le producía el cambio que se había producido en la actitud del pueblo hacia estos en los 31 años transcurridos desde entonces. Juan Alarcón propusó incorporar a las actividades poesía, cantaautores y preguntó por el himno de Casas Viejas que en el 75 aniversario cantó David Palomar con la orquesta Manuel de Falla y cuyo proyecto de grabar un disco no se hizo realidad. Se comentó la posibilidad de que la actuación del cantaor flamenco en futuras jornadas sobre los Sucesos. También participaron en la tertulia Manuel Montiano que planteó algunas cuestiones no resueltas sobre la participación de los grandes propietarios en los Sucesos, precisamente en el lugar que nos encontrábamos, Vincent Jenky que dejo entrever la necesidad de la existencia de un centro de interpretación permanente sobre los Sucesos, al igual que lo había sobre la prehistoria, Vicente Peña que hablo sobre la necesidad de unión y participación en torno a futuros proyectos, José Luis Pérez que propuso que se podría hacer en torno a Casas Viejas un espectáculo flamenco como el que hizo el Lebrijano con Persecución y el mundo gitano o la posibilidad de hacer murales de cerámica con las fotografías o Susana Tirado que se centró en los grandes avances que ha habido en el conocimiento de los Sucesos en los últimos años. Hubo más intervenciones, perdón por las omisiones. Cerró el acto Manuela Lago recitando su conocida poesía sobre los Sucesos y el réquiem de Jesús Vela. Hermosísimo, por cierto. A continuación nos dispusimos a darnos una vuelta por los distintos bares del paseo gastronómico y fotográfico. En la jornada del domingo había más gente del pueblo que foránea, al contrario que el sábado. Y a las siete se celebró la última representación de la historia narrada, especialmente dirigida a los propietarios y trabajadores de los bares que había colaborado con nosotros y que su trabajo les había impedido asistir a dicha representación.






Aunque habrá tiempo y necesidad de hacer valoraciones posteriores y colectivas sobre estas jornadas, a título particular me gustaría reflejar algunas consideraciones personales. Me ha parecido acertado, aunque con sus dificultades, el modelo de colaboración entre asociaciones e instituciones. Las primeras han posibilitado la participación local y foránea de distintos sectores, han dinamizado y liderado un conjunto de actividades que como dijo María Orellana en la tertulia se basaba en conmemorar los Sucesos a través de la cultura y el conocimiento. Las segundas han permitido que estas alcance un tamaño, significación y resonancia que sin sus infraestructura y colaboración no hubiera sido posible. En definitiva la iniciativa conjunta ha permitido la participación, la reflexión, la reivindicación ( estoy escuchando ahora mismo en la cadena Ser que sigue sin estar resuelto el proyecto e intento de catalogar como BIC sitios y  lugares concretos de Casas Viejas) sobre diversos aspectos relacionados con estos hechos. Me parece constatable la implicación en las actividades de personas de diversas procedencias tanto sociales o ideológicas como de residencia. Así como que se hayan puesto sobre la mesa el papel de instituciones como la Fundación Casas Viejas o el aparcado proyecto, de momento, de los BIC para los lugares de Casas Viejas. Y sobre todo las actuaciones posteriores sobre este asunto.
En segundo lugar creo  que aunque asumiendo los riesgos que ello conllevaba la estrategia de utilizar los lugares centrales que son los bares como una parte de las exposiciones y rutas ha posibilitado la apertura a la localidad y a la gente que venga de fuera de dichas actividades. La actitud de colaboración, ánimo y participación de ellos ha sido ejemplar.  Lo mismo que la estrategia de contar con la implicación de sectores y gente no residente habitualmente en la localidad ha contribuido a su difusión y a la participación entre la población local. Ese modelo mixto creo, (perdón por la reiteración pero la considero necesaria) que ha dado buenos resultados, aunque a veces no se entendiera o no renunciemos a conseguir una implicación mayor de la población local en este tipo de actividades.
En tercer lugar también me parece positivo el planteamiento global e integral de todas las actividades. El protagonismo de la historia narrada, verdadera joya de la corona,  no ha impedido el éxito de participación y asistencia en la proyección y coloquio de la obra de teatro de 1990, de las exposiciones de fotos y libros, de las rutas fotográficas, gastronómicas o guiadas o el taller de pintura. Ha sido un acierto vertebrarlas en torno a distintas manifestaciones culturales. 





Por último, me gustaría decir que no se trata de comparar, sino de sumar. Se ha  conseguido una buena participación y difusión de estos actos, (personalmente felicito al gabinete de prensa del Ayuntamiento por su trabajo), ha habido dificultades y deficiencias que habrá que analizar y plantear, poniéndose de nuevo de manifiesto la facilidad que tienen estos hechos para ser mal entendidos, manipulados o ser interpretados de forma cicatera, superficial e interesada. Quien ha querido participar lo ha hecho. Pero  me parece que hemos puesto otra piedra más en el camino para acabar con la espiral de silencio que había tradicionalmente en torno a estos hechos y nuestro trabajo, esfuerzo, preocupaciones y resultados podrán ser utilizados por otros que vengan o se incorporen en nuevas ediciones.  La asistencia a estas jornadas de gente como Juan Moncayo, Gonzalo Acosta, Antonio Escobar, Rafael Castaño... o los diversos actores de la obra de teatro del 90 que en su día organizaron y trabajaron en actividades similares a las de este año y que nos dejaron este mismo mensaje (lo importante es el camino y que siempre haya alguien que lo haga y continue) así nos lo han confirmado. Y no puedo terminar este post sin agradecer personalmente, insisto a título personal,  a  gente de Benalup-Casas Viejas, Sevilla, Madrid (que yo creía que eran de Zaragoza), Cádiz, Granada... su colaboración y complicidad. Sobre todo la complicidad.

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