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Las mujeres anarquistas

El rol social de la mujer durante la Segunda República empezó a transformarse rápidamente. Súbitamente dejaron la exclusividad del ámbito privado, para empezar a ocupar el privado. A Mintz le interesaba mucho , como antropólogo que era, las cuestiones de género y sus relaciones. En el audio que hoy presento pregunta sobre ellas a Pepe Pareja y Antonia Márquez. Podemos escuchar:
J.M.- ¿Cuántas mujeres iban a los mítines? Más de 20, 30 o 40?
Antonia Márquez.- Muchas, iban muchas.
P.P.- Cuando se iniciaban que iban a dar un mitin o cosa así, iban a escuchar a los oradores
J.M.- Si no había mitin no iban? ¿Ellas trabajaban fuera de casa, en industrias…?
P.P.- Aquí no había industrias para mujeres, no había talleres como hoy. Hoy quien las necesita para la servidumbre no encuentran mujeres

 En los anarquistas de Casas Viejas dice Mintz sobre este asunto: “En esta región, las mujeres no trabajaron el campo hasta los años 50, cuando se popularizó el cultivo del algodón. Algunas madres de familia trabajaban de costureras en su propia casa. Otras criaban gallinas y vendían huevos. Las hijas, que trabajaban de sirvientas, incrementaban con sus ganancias el salario familiar o ahorraban para comprar su ajuar por sí mismas para su futuro matrimonio”.
Volvemos al audio. 
J.M.- Libertaria y Manuela no tenían trabajo?
P.P.A.M.- En la casa
J.M.- Libertaria podía leer y ecribir?
A.M.- Si
J.M.- Gallinito él las enseñaba, él las inicio 
A.M.- Era el maestro de las mujeres
P.P.- Tenía don de palabras para leer y eso.
A.M.- Manolita leía mucho, sabía leer muy bien.



Cuenta Mintz en los anarquistas de Casas Viejas: “Aunque Gallinito no era popular con los dirigentes de mayor edad, sirvió como mentor de un grupo de unas diez mujeres jóvenes, a quien enseñó los principios de la anarquía. Gallinito era el novio de una de las chicas más atractivas del grupo. María Silva Cruz, de diecisiete años, conocida como La Libertaria. María había recibido su apodo por el pañuelo negro y rojo que llevaba en el cuello, para consternación del sargento de la guardia civil, el responsable del orden en el pueblo. Esta muestra de colores anarquistas indujo al sargento a tomar acción, como describió Gallinito en La Voz del Campesino (2 de julio, 1932): “Una jovencita pasea por la calle ostentando al cuello un distintivo con los colores de la CNT; el mismo sargento de la Guardia Civil, jefe de puesto, le intimida para que se lo quite, y como no accediera, este señor de un tirón le arrebató el distintivo, sin respeto a la joven ni al numeroso público que presenciaba el acto”. El incidente no intimidó a las jóvenes mujeres, entre las cuales estaba Catalina, la hermana de María, su prima Catalina y su amiga íntima, Manolita Lago. Ellas continuaron sus actividades y, a finales del año, apareció la siguiente noticia en Tierra y Libertad (22 de diciembre, 1932): “Con la denominación de “Amor y Armonía” se ha constituído un grupo de mujeres jóvenes en esta aldea de Casas Viejas (Cádiz) que desea relacionarse con todos los grupos femeninos y masculinos. Al mismo tiempo le dirige un efusivo saludo a los presos”.  José Luis Gutiérrez Molina en Casas Viejas del crimen a la esperanza lo cuenta también: “A fines de noviembre de 1932 el periódico anarquista barcelonés Tierra y Libertad anunció que en la aldea de Casas Viejas se había formado un grupo de mujeres libertarias con el nombre de “Amor y Armonía” Lo formaban una decena de jóvenes entre las que se encontraban María y Catalina Silva Cruz, su prima Catalina, Manolita Lago, Francisca Ortega y Ana Cabezas. Un grupo más cercano, por edad e inquietudes, a los muchachos del grupo de las Juventudes Libertarias (Pepe Pilar, Quijada… además de Gallinito) que al sindicato. Aunque muchas tardes era al local sindical de la calle san Juan, donde en la actualidad está el bar “El Resbalón”, a donde acudían a escuchar lo que se decían en las reuniones. Después, juntas se iban a la Alameda”.



La foto de arriba es muy significativa. Sobre un fondo de cañas Francisca Ortega, Ana Cabeza y Manoli Lago posan muy orgullosas con sus novelas en el regazo. Una novela de estas fue el motivo por el cual Manoli Lago estaba en la choza de Seisdedos cuando llegaron los guardias de Asalto el 11 de enero, ya que había ido a pedírsela prestada a su amiga María Silva. Esta foto fue robada por los periodistas  que vinieron a cubrir los sucesos de la choza de la familia Lago. Cuando se difundió se  hizo un montaje y a Manoli Lago la confundieron con Josefa Franco o la Libertaria. Esta foto en vez de servir para recalcar el amor por la lectura de las juventudes libertarias ha sido objeto de  muchas manipulaciones en torno a los Sucesos de Casas Viejas. El acceso de la mujer a la modernidad fue cortado de raíz con el fin de la segunda república y la llegada de la guerra civil y el franquismo. Habrá que esperar a los sesenta y sobre todo a la transición democrática para la mujer empiece a recuperar posiciones en la lucha por sus libertades y derechos.


anarquismolasmujeresanarquistas.mp3

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