headerphoto

La Sierra. A modo de conclusión

La construcción de grandes infraestructuras (carreteras, parques eólicos, tendidos eléctricos, pantanos…) o el desarrollo de iniciativas urbanísticas o turísticas que no siempre van acorde con la singularidad de estos espacios han provocado grandes impactos medioambientales sobre la sierra. La frase de un vecino "El pasado lo adoraba, en él presente mucha gente y el futuro me agobia" refleja perfectamente el sentimiento de muchos vecinos sobre lo que ha ocurrido en las Lagunetas.
Parece un hecho grave que esta zona haya entrado dentro de la especulación y el boom inmobiliario típico de la primera década del siglo XXI en España. Pero no ha sido el único atentado medioambiental ocurrido en los últimos cincuenta años, sino que ha habido bastantes más.  Ya hemos visto como la construcción de los pantanos del Barbate y del Celemín no sólo modificaron el régimen natural de los ríos, sino también destruyeron dos de las zonas más bonitas y emblemáticas de la sierra del campo de Casas Viejas. Pero quizás la estrella en la destrucción de habitat, junto con las urbanizaciones y movimientos especulativos, esté en la creación de infraestructuras para ellas, para el turismo y para otras actividades alógenas. La carretera que atraviesa la sierra no sólo es un peligro por los atropellos a los animales, sino por el impacto que provoca y la cantidad de gente que atrae a la zona. De tal forma que ha habido un antes y un después clarísimo en la sierra marcado por la construcción de esta carretera.



La sierra benalupense se encuentra en una posición geográfica envidiable. Al sur del sur, es el centro de la provincia de Cádiz y de la comarca de la Janda, junto a la Laguna. Se trata de un pantano natural que tenemos y que podremos explotar cuando sea necesario y las circunstancias así lo aconsejen. Esperemos que como le pasó a La Laguna no nos lo desequen y que urbanizaciones como las de las Lagunetas o pantanos como el Celemín y el Barbate solo sean excepciones de la regla y no las intervenciones humanas sean la regla común



Hay una versión mal intencionada  que quiere extender la idea que como la sierra está dentro del parque natural de los Alcornocales eso quiere decir que la protección es tanta que no se puede llevar a cabo ninguna actividad económica. La idea de los Parques Naturales es combinar las actividades económicas de las poblaciones locales con el respeto a la naturaleza, lo que se llama economía o desarrollo sostenible. Se trata de que los hombres de esta zona puedan vivir hoy y que los nietos de esos hombres puedan gozar de las mismas singularidades ecológicas que sus abuelos. La sierra benalupense está dentro del Parque de los Alcornocales y este “está reconocido como una de las principales formaciones forestales de la Península por la singularidad de sus bosques, su gran extensión y por el elevado grado de conservación que alcanza. En el Parque Natural Los Alcornocales se encuentran los bosques autóctonos mejor conservados de la Península Ibérica, situándose también entre los primeros de la Península, no sólo por su tamaño sino el valor singular de sus paisajes agrestes, su escasa población y amplia naturaleza. Su extensión, situación y características hacen de este espacio natural una pieza estratégica para las políticas de mantenimiento de la biodiversidad…” (Teodoro Marañón. Rio Barbate).



Desde la prehistoria el hombre ha poblado esta zona. Siempre ha buscado la existencia de agua para establecer su poblamiento. En la cueva del Tajo de las Figuras ha existido siempre un manantial de agua. Este se ha secado, coincidiendo con el crecimiento del gran eucalipto sembrado. Es un síntoma de los nuevos tiempos, mientras la cueva del Tajo de las Figuras permanece cerrada a las visitas del público por primera vez en su larga historia desde el 10 de octubre de 2008.



Como decíamos antes no podemos pretender mantener en formol, virgen e inmaculada la sierra, lleva muchos años poblada y los ciento cincuenta años hasta los sesenta del siglo pasado muy poblada, sin que las huellas fueran importantes. Ahí, radica la clave, establecer un equilibrio entre el desarrollo económico y el respeto a la naturaleza, lo que se entiende por desarrollo sostenible. Porque pese a los impactos recibidos en estos últimos cincuenta años estamos ante la zona mejor conservada y con más riqueza medioambiental del pueblo. También ocupa los primeros puestos del ranking de la comarca, de la provincia y la región

0 comentarios: