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La Sierra. Los lugares centrales. Los pantanos del Celemín y el Barbate

Uno de los impactos medioambientales más importantes sufridos en la sierra ha sido la creación de los pantanos del Celemín y el Barbate. El embalse del Celemín se encuentra entre la Sierra Momia y la Sierra Blanquilla, y su presa se apoya en los cerros Campanillón y Pico Puerto de Reyes. La construcción del pantano del Celemín está relacionada con la decisión de desecar la Laguna de La Janda. Se trata, por tanto, de una presa de contención, aunque también aparezca como segundo objetivo el de regar las zonas próximas, abasteciendo a 5.000 hectáreas de superficie de regadío. El pantano del Celemín tiene una capacidad de 43 hectómetros por metro cúbico y una superficie 472,5 ha., y se terminó de construir en 1972. El pantano inundó una de las zonas más bonitas y valiosas ecológicamente de la sierra, la transición de esta con la Laguna de la Janda. Acarreó la construcción de una carretera nueva, con un trazado distinto. Además “domesticó” el río Celemín acabando con su régimen fluvial natural. Pero lo más importante, fue la destrucción del biotopo de esta zona.



De 1981 a 1992 se construyó el pantano del Barbate, con 231 Hm3 de capacidad. "La presa está situada en el valle del río Barbate, aguas abajo de la confluencia de los ríos Alberite y Rocinejo, a pocos kilómetros de la costa del océano Atlántico. La elevación media del terreno natural respecto al nivel del mar es de 18 m, estando el cauce del río a la cota 12. Esta obra es un elemento fundamental del sistema de protección de inundaciones de las zonas regadas y regables aguas abajo, y en particular de la superdice de la antigua Laguna de la Janda que, junto a la necesidad de agua de riego en la zona, ha motivado la construcción de la presa a pesar de las dificultades de su cimentación y de la baja calidad de los materiales disponibles"(Memoria de la obra).



La construcción de estos dos pantanos ha sido una de las grandes transformaciones que ha sufrido la sierra en estos últimos cincuenta años. Desde un punto de vista natual las consecuencias negativas de estos pantanos han sido muchas ya que han causado cambios ambientales irreversibles. Se ven afectados no sólo el territorio inundado sino aguas arriba y abajo del río. Los efectos directos de la construcción de los dos pantanos, el del Celemín en la década sesenta-setenta, el del Barbate en la década de los ochenta-noventa fueron bastante importantes, sobre todo por el polvo, el movimiento de tierras y la erosión generada. Pero los impactos mayores vienen con el embalse del agua, con la inundación de la tierra y la alteración del río aguas abajo. Ya hemos hablado del hermoso paisaje que anegó el Celemín o de las fértiles huertas que inutilizó el pantano del Barbate. También son importantes los efectos indirectos del pantano como los caminos de acceso creados, las casas para los guardas, las líneas de electricidad, etc. Al “domesticar” un río y crear un pantano se cambia profundamente la hidrología del sistema fluvial. Evidentemente no podemos obviar las consecuencias económicas positivas que la creación de estos pantanos han traído y que no podemos juzgar las decisiones de otros tiempos con la mentalidad actual.


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