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La obra de teatro del 90 en las jornadas de Casas Viejas 1933-2014

Uno de los actos más importantes de las jornadas Sucesos de Casas Viejas 1933-2014 es la proyección de la grabación de la obra de teatro Casas Viejas, representada en la Alameda en 1990. El Director fue José Luis Vijuesca Aguilar y el guión deWolf Helem. Posteriormente habrá un debate con el elenco de la obra en el que intervendrán Juan Moncayo, Enrique Carabaza, Pascual Cozar, Nicolás Pérez y Juana María Cózar. Precisamente esta actividad inaugura dichas jornadas. 
Para el 75 aniversario de los Sucesos Cristina Rocha, Sandra Pérez y Cristina Melero hicieron un trabajo sobre dicha obra, del cual me voy a valer para ofreceros algunos datos sobre aquella obra. 



Ya he hablado varias veces de esta obra en este blog, sobre su significación o los actores, hoy, gracias a este trabajo me voy a centrar en otros aspectos aprovechando las declaraciones que hicieron algunos de los actores y actrices. Dice Leonardo Ruiz: “La idea partió en un principio de dos o tres maestros: Juan Moncayo, que también era concejal de cultura en el Ayuntamiento de Medina, Juan Salado y yo. Juan Moncayo, trabajó en el Ayuntamiento la manera de hacer posible esta idea, y como sufragar los gastos”. La obra se representó cinco veces en la Alameda durante los días 8 al 12 de agosto y una vez más en Vejer, en la plaza de “los pescaitos” en agradecimiento a la colaboración y asesoramiento militar de Enrique Carabaza. Las entradas valían 500 pesetas. Como dice Pascual Cózar: “La entradas se vendían en la ventana del Tato, faltando entradas porque la gente se interesó mucho por la obra. La pulicidad se la hicimos nosotros mismos, los que participábamos en la obra, fuimos a Barbate, Cádiz y a varios sitios más repartiendo publicidad”.  Como es lógico después de 15 años aquella actividad se recuerda con mucho cariño y nostalgia. Todo el mundo habla de algunas anécdotas sentimentales como cuando intervino Juan Pérez Silva. Dice Ana María Romero que hacía el papel de María Silva: “Una anécdota que recuerdo fue la que tuvo lugar el último día que representamos en Benalup. Recuerdo que cuando termino la obra se me acercó un hombre y me felicitó a continuación me dijo que lo había hecho muy bien, que el era el hijo de María Silva y que si podía darme un abrazo ya que nunca tuvo la oportunidad de abrazar a su madre. Al decirme esto me emocioné mucho y le di un abrazo”.  Y Daniel añade: “En ese momento la plaza se volvió a llenar de gente aplaudiendo por la sorpresa. A todo el mundo se nos puso el vello de punta”. Todos los que hablan en el trabajo coinciden en el éxito de la obra y en lo que gustó. Dice Pascual “La representación gustó muchísimo, la gente se emocionaba y vinieron a entrevistarnos del programa Hoy por Hoy de Iñaki Gabilondo de la Ser, emitiéndose en dicha cadena”. El mismo Pascual resume magníficamente lo que significó esta obra: “El teatro ayudó a ganar autoestima a las personas de Benalup y a romper el tabú que había hacia los Sucesos”. 




Pero hay otra cuestión, además de la significación que es necesario señalar. Se trata de las dificultades que tuvieron que superarse para su representación. Los 24 años pasados quizás las diluyan, pero es necesario resaltarlas para valorar aquel esfuerzo colectivo en su justa medida. No se puede valorar una actividad de hace un tiempo sin tener en cuenta las circunstancias en las que se desarrollaron. En 1990 Benalup dependía de Medina Sidonia la capacidad de maniobra era escasa y en ese contexto los primeros obstáculos fueron de orden económico. Dice Leonardo Ruiz: “Las dificultades económicas fueron muy importantes. El Ayuntamiento les ayudó dándoles 150.000 ptas, que era lo que estaba destinado para la feria, porque Juan habló con el alcalde.  Al final la obra nos salía sobre un millón de pesetas, porque teníamos que pagarle a la compañía, a los técnicos… a pesar de esto Juan Moncayo no se rindió y pidió ayuda y colaboración para poder hacerla posible”. Otro orden de dificultades fueron las de orden interna. Salvo los actores que hicieron de Capitán Rojas y Teniente Artal nadie cobró nada, al contrario a algunos le costó el dinero. En ese contexto era muy difícil poner de acuerdo a tanta gente, tan entusiasmada e ilusionada con el proyecto. Como otras muchas cosas de esta obra el hecho de representarla en otros lugares fue objeto de ardua polémica entre el grupo, imponiéndose la opción de no hacerlo para que no les acusaran de mercantilizar los Sucesos. Pero las mayores dificultades de este tipo se localizaron en los ensayos. Estos se realizaban en el polideportivo el Chorro Grande. Fueron muy complicados, porque  al ser mucha gente no todo el mundo podía quedar a la hisma hora y faltaban mucho y porque el director Luis Vijuezca de vez en cuando tenía que irse a Madrid. Hasta tal punto de que hubo momentos que peligró  su representación. Entonces apareció la figura del chiclanero Rafael Guerrero que le dio el empujón definitivo a la obra. 



Pero las mayores dificultades hay que buscarlas en el ambiente de la época. Un proyecto tan grande, sin apoyo político y económico, se topaba con un silencio y un resquemor que duraba cerca de sesenta años. Como dice Daniel “Había muchas personas que no querían que se representara, porque decían que eso era abrir una herida que ya estaba cerrada”. Pero a las dificultades internas, hay que sumarles la externa. Desde el exterior se orquestó toda una campaña en contra de la obra, acusándola de mercadear con el sufrimiento de los Sucesos, como se vio en el post de ayer. No obstante, el balance fue positivo. El testimonio de un espectador de aquella obra es harto significativo: “A mi madre no le parecía buena idea que representaran la obra de los Sucesos porque decía que para qué remover el pasado otra vez, con todo lo que ella y la gente del pueblo habían pasado. En fin… al yo contarle que la obra había estado muy bien y a la gente le había gustado mucho, me acompañó a verla por segunda vez. Cuando la vio se emocionó mucho, yo muchas veces la miraba y me la encontraba con los puños cerrados, nerviosa y sobre todo muy emocionada. Cuando finalizó la obra me dijo que así fue como pasó todo, y que la obra había estado muy bien representada”. Después de 24 años esa es su gran trascendencia, de esa forma ha pasado a la posterioridad tras superar diversos obstáculos de tipo político, social, económico… Por esfuerzo colectivo, por convicción y  por superación de las dificultades se merecen nuestra gratitud y reconocimiento, por eso la proyección de la grabación de la película (que hizo Ángeles Benítez Moya y gracias a ello podemos verla en la actualidad, por lo cual nuestro agradecimiento infinito) ocupa un lugar estelar en las jornadas Sucesos de Casas Viejas 1933-2014.
En estos enlaces podéis ver con calidad los dos ploters que en el IES Casas Viejas hicieron sobre esta obra en el 75 aniversario de los Sucesos sobre fotografías de Ángeles Benítez Moya

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