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"Consumir menos, consumir mejor" y la sociedad tradicional. El bosque

Una buena parte de nuestro término municipal y otra más grande del real forma parte de lo que aquí se conoce como la Sierra. Pero va a ser en el siglo XIX y XX (hasta la década de los sesenta) cuando la densidad de población aumente. Las actividades de los que éstos habitantes vivían eran las siguientes en este orden: el carbón, el corcho, la ganadería (cochinos, gallinas, vacas, conejos, ovejas, cabras, pájaros…) la agricultura, la caza y la recolección de frutos (caracoles, espárragos…).
Domina el régimen de subsistencia que consiste en que la mayor parte de la producción estaba orientada a su propio consumo. El recovero se encarga de disminuir los desequilibrios, se lleva lo que sobra que cambia por lo que falta. De esta forma, la sierra se convirtió en un bosque humanizado en el que vivía mucha gente.  La forma de vida que adoptaban producía escasos impactos medioambientales, lo que es conocido como el desarrollo sostenible. Al igual que en el resto de la España rural, en esta zona tendremos que esperar a los
años sesenta para que se produzca la verdadera revolución industrial, el paso a la modernidad definitiva y con ella a la etapa de toda la historia desde que el hombre lleva habitando esta zona donde más impactos medioambientales le ha producido a su entorno. Es importante que tengamos claro que convertirnos en modernos nos ha  hecho también que le hagamos más daño a la naturaleza.



Al hilo de la desaparición del bosque humanizado desaparecieron el carbón, las pequeñas huertas, la explotación ganadera del cerdo, la oveja, la cabra, los pavos y otros animales domésticos. Se ha mantenido la corcha y ha ganado enteros el toro bravo y la vaca retinta (que necesitan poca mano de obra) y en especial, el animal protagonista de estos últimos años; el venado. Los grandes propietarios dedican progresivamente sus fincas a la caza introduciendo de forma extensiva el venado y últimamente el corzo. 



La presencia mayoritaria de la vaca y el venado ha significado la consiguiente aparición a partir de los años sesenta de los cercamientos con mallas y alambres, el vaciamiento humano del campo y otro avance en la concentración de la propiedad, al mismo tiempo que aparecen problemas medioambientales como la seca, las mismas mallas o la matorralización.  

Como dice Agustín Coca: “Y el campo se despuebla: pequeños propietarios, arrendatarios, etc. Siguen marchándose y vendiendo sus propiedades a los latifundios limítrofes. Explotaciones que cada vez son más grandes. Miles de hectáreas que apenas proporcionan un sustento fijo para dos o tres familias”. El monocultivo de la caza genera problemas y enfrentamientos con otros usos y aprovechamientos de gran potencial como es el turismo (aumenta la tendencia de alquiler de casas en la sierra), el senderismo o la búsqueda de espárragos, tagarninas o setas.

En cuanto al desarrollo del turismo en la sierra, no es ya una cuestión de futuro es una realidad. El puente, los dólmenes y las posibles aperturas del Tajo de las Figuras y el Monasterio del Cuervo añaden un plus a una zona donde ya hay una actividad residencial y de ocio interesante. He buscado en internet las casas rurales que se alquilan en Benalup. Esto es una pequeña muestra. Esta en el zahorí, ésta en San José de Malcocinado, o ésta en la calle Miralrío, o la del Alisoso o del campo de golf o en las Alondrasen el mismo puebloen las afueras, en las Lagunetas o este estupendo cortijo con pista de paddle incluida.




Nuestro bosque se inserta en la misma problemática que los de la Europa occidental. Dice Toni Lodeiro” Qué pasa con los bosques? con el progresivo abandono de la vida rural y la creciente demanda del consumo, los bosques autóctonos, tradicionalmente usados para extraer leña y para ganadería intensiva, dejan paso a otros usos o son sustituidos por “cultivos madereros”. 

Perdemos al año una extensión como la península ibérica sólo en bosques primarios –los apenas tocados por la humanidad–. El 80% de la superficie de bosques primarios ya se ha perdido. Son desiertos verdes. Las especies de crecimiento rápido (como eucalipto –campeón en destructividad– y pino) dan rentabilidad económica muy rápida. Su cultivo masivo empobrece el suelo e impide crecer a otras especies vegetales y animales (por eso se les llama desiertos verdes) y fomenta los incendios. Vale todo. 

Pistas forestales “a saco”, avionetas que fumigan con productos químicos y gasóleo contaminando ríos cercanos, “matarrasas” que cortan todos los árboles a la vez dejando la tierra desnuda a merced de la erosion, limpieza y extracción con maquinaria que no deja ni una brizna de hierba...Los bosques... nos dan hermosos paisajes e inigualables entornos para pasear o recoger setas. Previenen la erosión y las sequías y absorben CO2. Y albergan grandes riquezas naturales (sus plantas y animales suponen el 25% de las materias primas de los fármacos) y humanas (culturas y modos de vida de pueblos rurales e indígenas). 

• Necesitamos más bosques “improductivos”, de los que no se saca madera. De los que se saque, que sea mediante “entresaca” a un ritmo sostenible y con métodos extractivos no agresivos para el ecosistema. Necesitamos cultivos autóctonos de calidad y silvicultura ecológica, que deberían ser fomentados por leyes y subvenciones, que hoy apoyan a pinos y eucaliptos. Con “entresaca” en vez de matarrasa, biodiversidad, tratamientos naturales para plagas (poner nidos para fomentar la existencia de pájaros que se las comen, bolsas-trampa con feromonas que atraen a la procesionaria del pino...), etc.
¿Rentabilidad? Además de oxígeno, biodiversidad y belleza, árboles de calidad y crecimiento lento pueden dar más beneficios sin “quemar” el terreno". 

Las fotos son de Mintz

1 comentarios:

Jose Luis Montes de Oca Bancalero dijo...

Es la sempiterna lucha entre los intereses privados y generales. Los propietarios de este tipo de finca tratan de sacarle la mayor rentabilidad sin tener en cuenta que con ello se eliminan muchas especie autóctonas.
Esas masas inmensas de chaparros, encinas, brezos, lentiscos, sauces, jaras, aacebuches, madroños, quejigos, carrascas, etc..., que pueblan nuestra sierra, que poco a poco irán desapareciendo, han servido durante milenios para mantener aquella economía de subsistencia, conservando esa biodiversida en la flora, pero también en la fauna.
La reforestación de especies exógenas, proporcionarán rentabilidad con la extracción de maderas, pero acabarán con la hermosura de nustras sierras. Ocadebenalup