Tópicos típicos y Mintz.


Reproduzco me intervención ayer en las jornadas sobre Mintz, un andaluz de Indiana.
El 24 de mayo de 2013 dentro de estas mismas jornadas hubo una mesa redonda sobre Andalucia, el campo y el exilio económico. Uno de los participantes el catedrático de historia contemporánea de la UPO Manuel González de Molina se centró en la contextualización del periodo y en la importancia del franquismo para entender la represión y la miseria económica que lo caracteriza, así como enfatizó en los tópicos andaluces que en parte crearon y extendieron la pléyade de antropólogos americanos que vinieron a Andalucía a estudiarla. Aunque  habló en general de estos antropólogos americanos y la creación y extensión de los tópicos andaluces, a mí no me gustó y me dolió que siquiera se pudiera relacionar aunque fuera livianamente la labor de Mintz en Andalucía con los típicos tópicos andaluces. Por muchas razones.
Al comienzo de “El cielo protector”, su obra más célebre, Paul Bowles deja claro que la diferencia fundamental entre  el turista y el viajero reside en el tiempo. “Mientras el turista se apresura por lo general a regresar a su casa al cabo de algunos meses o semanas, el viajero, que no pertenece más a un lugar que al siguiente, se desplaza con lentitud durante años de un punto a otro de la tierra”. Mintz estuvo viajando a Andalucía más de 20 años ininterrumpidamente y terminó conociéndonos muchos más de lo que la mayoría lo hacemos. En el caso concreto de Casas Viejas es el más importante y destacado autor que estudió su obra y que la ha difundido. Ojalá alguna vez alguien supere su labor, pero por ahora no se vislumbra en el horizonte. Mintz lo hemos comparado muchas veces con el cazador cazado. Es cierto que vino atraído por los tópicos exóticos de la pobreza del sur, pero pronto, como muy pocos, se dio cuenta de que para entender al andaluz hay que hacerlo desde la misma profundidad del hombre, como decía León Felipe. Y tan profundo lo hizo que se quedó engachado y se convirtió en un andaluz más. Decía el mismo Paul Bowle que otra diferencia entre el turista y el viajero es que  “el turista acepta su propia civilización sin cuestionarla”, no así el viajero, “que la compara con las otras y rechaza los aspectos que no le gustan”. Cuenta su familia que le gustaba más la alegría y la serenidad de los andaluces que el estress y la espectacularidad de sus vecinos americanos. “Jerry admiraba el ingenio, la maestría y la independencia de los hombre mujeres del pueblo. Estaba impresionado con sus enérgicas expresiones de frustración contra una sociedad que les oprimía y, con todo el respeto, le encantaba el buen humor que siempre tenían”. El hecho de que todavía hoy la familia Mintz tenga como principal comida el almuerzo y no el desayuno o la cena como los estadounidenses es un ejemplo, o esa gorra andaluza y jornalera con la que daba sus clases en Indiana, que era la misma que se ponía en sus estancias en Casas Viejas y que nos ha servido de pretexto a los amigos de Mintz para instaurar un premio anual en el pueblo. 


Pero el tercer argumento que lo aleja de los típicos tópicos americanos es el legado que nos ha dejado. El tesoro que son sus más de 5000 fotografías, sus seis películas, sus dos libros, sus horas y horas de grabación no sólo ha construido una historia de Casas Viejas, y con ella de Cádiz y de Andalucía, que tradicionalmente había sido usurpada, sino también nos permite que sigamos construyéndola, pues ya se sabe que  esto de la historia, es como en la política, la haces o te la hacen. 


Y Mintz ha hecho historia de Andalucía, desde una triple perspectiva. Primero como catedrático de antropología, teniendo muy claro la importancia del conocimiento y del método científico, hasta el punto que ha incorporado de manera clara y concisa las fuentes orales a la investigación histórica. Segundo como persona de ascendencia humilde que sabe que es a los menos privilegiados es a los que les hace falta conocer más la historia para que dejen de ver como naturales cosas que son creadas por unos pocos hombres para el beneficio exclusivo de ellos. Y tercero como judío. Nadie como un judío sabe la necesidad de la historia para recuperar la dignidad perdida y arrebatada, nadie como un judío entiende la historia como un antídoto para el veneno de la vuelta a la opresión, a la ignonimia, a los tiempos ominosos: 


Mintz no nos dejó tópicos típicos, estos no resisten el paso del tiempo, ni una mirada profunda de los protagonistas, solo sirven para cuestiones superficiales y vanales. Sí nos dejo dos enseñanzas. La primera que los andaluces nacen donde les da la gana y él lo hizo en Indiana. La segunda que 
lo importante y trascendente en esta vida  no es el impacto que producen las personas, sino la huella que dejan.

Comentarios

Entradas más vistas

El habla de Benalup-Casas Viejas. Toponimia. Benalup 17

Íllora y Benalup-Casas Viejas. A propósito de la presentación de "Los sucesos de Casas Viejas. Crónica de una derrota".

Los benalupenses de a pie durante el franquismo. Vencedores. 5

Los benalupenses de a pie durante el franquismo. El favor. 1

Crónica de una derrota anunciada

El habla de Benalup-Casas Viejas. Toponimia. Casas Viejas 18

VII jornadas gastrónomicas. Ruta gastronómica de la seta. BCV