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Las fuentes

Este post tiene dos pasodobles del Santo, los dos tratan sobre las fuentes benalupenses. El nexo común de Casas Viejas va a ser el agua, no en vano se sitúa en la ladera meridional de la Mesa, en torno a manantiales de agua y huertos.  Hay evidencias históricas y arqueológicas de que el poblamiento musulmán en la zona se basó en la riqueza en agua. Ya en la Edad Moderna hablan las fuentes de esta zona como la dehesa de las huertas.




La mesa calcárea alberga importantes acuíferos, fomentados por la impermeabilidad de las rocas del subsuelo, aguas subterráneas que tienen sus surgencias, manantiales o fuentes en las laderas de dicha mesa, en la transición entre esta y la vega. Así el agua ha sido un elemento fundamental en la vida de los casaviejeños, no sólo para su consumo humano o agrícola o ganadero, sino también social, convirtiéndose las fuentes en un nudo de la socialización en el pueblo. 



A partir de los setenta con la instalación del agua pública en los hogares estas fuentes cayeron en desuso y se fueron abandonando. Con la Segregación del pueblo en 1991 apareció el proyecto Benalup 2000 que pretendía vertebrar el futuro del pueblo en torno a los recursos endógenos y dentro de ellos la recuperación de estas fuentes fue una de las actividades estrellas del proyecto.
En la década de los noventa se remozaron y se recuperaron unos manantiales que habían sido testigos de la cruda y dura historia de Benalup-Casas Viejas, por eso, estas fuentes son un síntoma, una expresión, una imagen y un icono de esta localidad. 



La fuente de mi Cañuelo rompió de nuevo a cantar.
De su garganta brotar se oyeron coplillas de fresca plata
y un melodioso temblar,
un suave estremecimiento, del pueblo por sus entrañas.
Se despertó la Calera
con el murmullo de sus cantares
y al frescor del agua clara volvió el verdín a brillar.
La fuente de Cristobilla, desbordada su pileta,
cubrió de aromas de azahar la plaza.
Fue bajando por la calle saludando a la alameda
antes de al Chorro Grande llegar.
Sanguijuelas de sol sobre el agua florecieron.
Espiguillas de oro y cal que aquel chorro cultivó.
Mientras el chorillo El Lavaero
destilando  espumas va su blancura en el jabón.
Y recobró su frescura el cántaro en la cintura
de viejas mujeres, ¡ay!, bella plaza,
Fuente de Los Vaqueros,
barro y piedra de mis juegos.
Bajo el arrullo de tu garganta
La Calcetilla al vibrar
dibujó en su pileta, cristal de nácar,
blanco espejo de agua clara
que mil veces yo rompí
con mi sediento besar sobre ti,
“pa” mis juegos resfrescar.
¡Fuentes que me hacen soñar!
La Janda 1992




En este contexto referido de recuperación de las fuentes del pueblo se entiende este pasodoble del Santo de la Janda de 1992. Recordemos que él fue "el alma mater" y principal inspirador del citado proyecto Benalup 2000.  El primer verso es significativo: "La fuente de mi Cañuelo rompió de nuevo a cantar". Luego hace un recorrido por el pueblo, típico en su literatura carnavalesca, pero valiéndose esta vez de las fuentes. Son frecuentes las referencias poéticas y líricas como "Sanguijuelas de sol sobre el agua florecieron" o las personales "blanco espejo de agua clara/que mil veces yo rompí"



Pero, como siempre, la traca del pasodoble se guarda para el final "¡Fuentes que me hacen soñar!". Este verso de gran fuerza es policonnotativo, ya que no sólo se refiere a su pasado y a sus sueños nostálgicos, sino también al futuro, pues el autor cree que esta recuperación de las fuentes, de este gran patrimonio etnográfico, natural y cultural puede ser un icono del desarrollo futuro que quiere para su pueblo. 


Sin descanso brotando de la madre tierra,
con la eterna frescura que hay en sus entrañas,
cobra vida en sus chorros una fina estela
de verdines de lujo que lucen sus galas.

Recubiertos de lino sus muros de piedra,
el sol va reflejando sobre agua y verde
y deslumbra al sediento de luz que desprende.

Cayendo van sus caños
sobre la vieja pileta
y en su choque dibujando
dos lunas a compás
que, al nacer crecen y mueren,
volviendo a resucitar.

Al son de martinetes
se forjan las herraduras
de algún cansado animal.
Se refresca su jinete
que la jornada fue dura,
toma su vaso de vino, pan y tabaco
que está la noche al llegar.

Asoma sus ramas
renovado el limonero,
de verde y blanco radiante,
proclama a los cuatro vientos
la frescura de sus aguas,
envidia de manantiales.
Su grito es como un clamor:
ya sea benalupense, forastero o emigrante
que a Benalup volverá,
quien beba en el Chorro Grande.
                                                                                            Comparsa "El Ventorrillo" Carnaval 1997




El segundo pasodoble es del Ventorrillo de 1997. La cuarta estrofa del pasodoble habla sobre el herradero que había a la izquierda y el bar de Manolo Gómez a la derecha, en la época en la que se sitúa el corpus narrativo de esta agrupación. El resto de la estrofas resultan un piropo hacía la fuente de una indudable fuerza lírica. Termina con un arabesco, con un artificio barroco muy propio del autor. "Su grito es como un clamor:/ya sea benalupense, forastero o emigrante/que a Benalup volverá,/quien beba en el Chorro Grande". Aunque en 1997 ya no tenía José Luis Pérez responsabilidades políticas, su empeño en poner en valor los recursos naturales y propios del pueblo no lo abandona nunca. Posiblemente esos versos finales que aseguran la vuelta al pueblo a quien beba en ella, están relacionados de una forma  literaria con la leyenda de la Fontana de Trevi en Roma. Además en 1997, el bar de Manolo Gómez ya hacía tiempo que había cerrado y se había convertido en una pizzería, que se llamaba "La Fontana".


1 comentarios:

Anónimo dijo...

Bonita entrada la de hoy. Que pena que no aprobechemos los reclamos turísticos que tenemos,ruta del agua, mirador del Tajo de la cima ,area recreativa del Celemin y corredores.Aguien deberia poner en marcha la explación de estos recursos. Un saludo.