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La Sierra. Los lugares centrales. El monasterio del Cuervo

Ya han sido muchas veces las que he escrito sobre este paraje, pero en una serie como esta dedicada a la Sierra no puedo dejar de hacerlo, ya que en el Monasterio del Cuervo  se resumen y se ejemplarizan  algunas características de la zona como es que al mismo tiempo se dan los valores históricos y naturales, la tendencia a la polémica, a la conservación y a la utilización económica. Ayer mismo ponía un enlace a un reportaje aparecido en prensa sobre él. 
Como dice Rosario Fresnadillo la importancia del monasterio reside en “No sólo la buena conservación del monasterio con su variedad de estructuras subordinadas: molino, ermitas y fuentes, sino también la innegable belleza del paraje natural con el que se mimetizan, componen los ingredientes para producir el especial atractivo del conjunto”. Las posibilidades turísticas de este monumento están en que a sus valores histórico-artísticos hay que sumarle sus valores ambientales. Fue construido por los Carmelitas Descalzos. Empezaron las obras en 1717. Como escribe Rosario Fresnadillo: "La indiscutible riqueza acuífera de la Garganta de El Cuervo ofrecía a estos efectos un potencial que no dudaron en rentabilizar los apurados frailes de la comunidad, abriendo la puertas, no sólo en sentido metafórico, a la que fue, sin duda, la faceta más contradictoria de la historia del desierto... la hospedería constituyó, por las premuras económicas, un aspecto particularmente cuidado en la gestión global del monasterio... Existe un desfase evidente entre la consideración oficial de El Cuervo como desierto reglamentario de la Provincia y la realidad vivida por una comunidad obligada a confinarse en un desierto físico, sin el respaldo económico efectivo que, para esta figura institucional, había previsto la Regla..." Con estas visitas llegaron el dinero y la riqueza, pero también la envidia y los problemas. En esta época surge  la leyenda negra que todavía persiste en la zona según la cual en el convento se realizaban prácticas inquisitoriales, hecho muy improbable si pensamos que la Santa Inquisición estaba en plena decadencia. En 1835,  con la desamortización de Mendizábal, los monjes abandonaron el Monasterio. 



Como en toda la sierra,  en una visita a este Monasterio no sólo podemos interesarnos por los valores artísticos de la construcción o por los valores medioambientales del paraje, también podemos recorrer el lugar donde abundaron el eremitismo, el contrabando, los bandidos, los maquis, la molienda de trigo en estraperlo en el molino del río, las hazañas del hermano Antonio o rememorar la forma de vida natural del último eremita laico de la zona ( el tío Coronil), además de interesarnos por las prácticas campistas y paranormales que se pusieron en boga en los años sesenta. A principio de los noventa hubo un intento fallido de construir un hotel de lujo en el Monasterio del Cuervo, argumentándose que entroncaba con la tradición de hospedería desempeñada tradicionalmente. En la actualidad, el Monasterio está siendo sometido a un proceso de reconstrucción, desconociéndose el carácter y la finalidad del mismo. Es decir, que las posibilidades de utilizar el Monasterio y su entorno con fines turísticos (con la particularidad de cada momento) aparecen desde su fundación. Y es que si hay alguna característica común en su evolución histórica, ésta es la evidencia de que el Monasterio genera polémica. La riqueza de sus aguas y del paraje natural, lo alejado de cualquier población y la contradicción en sus usos, han hecho que, primero en la Edad Moderna (eremitismo versus hospedaje) y después en la Contemporánea (desamortización de Mendizabal, usos alegales –bandolerismo, contrabadismo, maquis...-, eremitismo laico, campismo, carácter mágico y lugar de pruebas de fenómenos paranormales... intentos de utilizarlo como hotel de lujo o reformas actuales...) la polémica y la controversia siempre le  acompañen.


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