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Escenas en el Paraíso. De José Luis Pérez Ruiz, el Santo

  Fusilado, con el permiso de la autoridad competente, del blog Ortodoxos y conversos
Teatro Heterodoxo y sinVerso

(El decorado representa el Salón Casas Viejas, donde se reúnen los paisanos buenagente que llegan al Paraíso, con una gran chimenea sobre la que cuelga un enorme escudo de Benalup-Casas Viejas con una choza en llamas junto a la Torre y el Cuervo. A los lados dos gigantescas fotos: una con la sierra Aljibe y Alcalá al fondo, y en primer término la vega del Álamo –vega de Manzorro–, adivinándose Las Torrecillas; la otra con las sierras de Benalup, la vega del Barbate y la laguna de la Janda. Hay tres sofás con una mesita delante. A la izquierda, una puerta que da al despacho de Pedro junto a la entrada principal.

El Señor está solo dando vueltas impaciente y nervioso, escuchando a Pedro y a Curro que hablan en el despacho de al lado.)

Curro: ...y ¿qué te crees que pasó? Que yendo para Los Badalejos en la bicicleta, por La Yeguada me vino...

Señor (Con voz atronadora): ¡¡¡Pedro!!! ¡¡¡Pedro...!!! (aparece Pedro con Curro)

Pedro (Muy apurado y nervioso)...es que..., estaba con este hombre que acaba de llegar y mirando su Expediente a ver si le podía admitir...

Señor (Con gran enfado)¡El recién llegado lleva ahí ¡¡dos horas!! hablando contigo! ¿O es que no sabes quién soy? ¡Estoy harto de decirte que odio las mentiras! ¡Que yo lo sé TODO! Pasad y sentaos.

Pedro: ¿Yo también, Señor?

Señor (A Pedro)Tú, tráete media botellita de vino blanco con dos vasitos y después te sientas... A ver si aprendes algo. (Curro va a quitarse la gorra). Curro, no te quites la gorra que me gusta la gente al natural, y habla con toda confianza, como si estuvieras en tu casa... o en cualquier bar de Benalup.
  
Curro (Con los ojillos brillantes debajo de la visera y una semi sonrisa entre inocente e irónica)Perdona, Señor, pero..., esa chimenea da humo. Eso te lo arreglo yo mañana mismo.

Señor: Déjate de trabajar, que tú has venido aquí para descansar, disfrutar y... para contarme todas esas historias verídicas que te han pasado allí en la Tierra.

Curro: Señor..., es que me da un poco de vergüenza.

Señor: Anda, anda, tómate un vasito de vino y empieza.

Curro: Pues..., mirando esa primera foto, me acuerdo que un frío día de invierno, parado y escaso de comida como estábamos, llamé a mi cuñado, preparamos 70 u 80 anzuelos para avefrías y nos fuimos ahí (señalando sobre la foto) a la vega de Manzorro y los pusimos todos con la intención de recoger un montón de ellas, que, aunque están durillas, nos harían el avío para comer. Dejamos todos los anzuelos puestos y nos vinimos al pueblo muy contentos, repartiéndonos ya la abundante caza que esperábamos para la mañana siguiente. Pero aquella noche empezó a llover a cántaros y no paró de hacerlo en todo el día, arriándose toda la vega. Dos días después, cuando ya había bajado la riada, le dije a mi cuñado: 'Quillo, vamos a ir por si podemos recuperar algunos de los anzuelos, por lo menos para utilizarlos otra vez'. Y así lo hicimos, nos pusimos las botas de agua y nos fuimos para la vega todo desanimados, y cuando llegamos, ¿qué te crees que pasó...? (se levanta..., coge la botella de vino..., se sirve un vaso...)

Señor y Pedro (impacientes, nerviosos y a un mismo tiempo): ¿QUÉ PASÓ, CURRO?

Curro (coge el vaso, lo saborea y después de un largo trago y muy tranquilo): Pues ¿qué va a pasar...? Que en cada anzuelo había... UN BARBO.

Pedro (entre dientes y muy bajito): Valiente trola.

Señor (se levanta con una sonora carcajada que se escucha en todo el Paraíso): JA, JA, JA, JA... ¡¡Qué bueno, Curro!!

Pedro (En voz baja): Lo que hay que aguantar. (A Curro) Anda Curro tómate otra copita que este vinillo dicen que está divino.

Curro (Sonriendo con sorna): Claro, Pedro, lo dicen porque es de la viña del Señor.

Pedro (Entre dientes): Encima cachondeíto conmigo.

Señor: Déjalo Pedro, que nos cuente otra aventura.

Curro: Pues veréis... Una tarde cogí mi escopeta y cuatro cartuchos y me dije: 'Voy a ir al Gamonal a ver si mato un par de conejos para la cena'. Aquella tarde estaba de suerte, en media hora, no se lo vais a creer, maté ¡media docena...! Y porque se me acabaron los cartuchos... (Pedro se remueve en el sofá mientras el Señor sonríe). Como era temprano corté dos varas de adelfa y me puse a limpiar los cañones de la escopeta por dentro, y en esto que se acerca un venado a beber agua en el charco Lázaro. Me escondo detrás de un escambrón, cargo la escopeta con las varas sin hacer ruido, apunto y... ¡zas!, le pego dos tiros en todo el lomo, clavándole las dos varetas. El animal salió, nunca mejor dicho, "escopeteao" como un toro con banderillas negras, saltando y corriendo monte arriba. (Coge su vaso.)

Pedro (Mosca perdido y con "guasa"): ¡No me digas que lo mataste!

Señor (Cada vez más enfadado con Pedro): Como vuelvas a interrumpir te echo de aquí, Sigue Curro.

Curro (Dando un trago): No, hombre, ojalá. Pero se convirtió en la ilusión de mi vida de cazador el matar un venado y cada vez que trabajaba en alguna finca le daba coba a los encargados para que me invitaran a hacerlo. Hasta más o menos un año después, que por esas sierras que se ven ahí (señalando la foto de la derecha), entre el Porretal y Valle Hermoso, agradecidos por la chimenea tan bonita que les había hecho en el cortijo, me ofrecieron un puesto para ir un día a cazar. Aquella noche no pude casi dormir, me levanté de madrugada, me coloqué la canana repleta de cartuchos loberos, cogí la escopeta, me monté en la bicicleta y a las seis de la mañana ya estaba yo colocado en mi puesto. La sierra totalmente en silencio..., la madrugada serena y tranquila..., no se notaba ni el ruido del viento... Al cabo de un rato... escucho un raspajeo... siento moverse un arbusto delante de mí... parecía una adelfa gigante... aprieto los ojillos para ver mejor... observo detenidamente y... me pareció ver asomar por delante... la cabeza de un ciervo... Me refriego los ojos para asegurarme de que no estaba soñando y... efectivamente... era la cabeza y la cornamenta de un enorme... venado. Todo nervioso apunto con cuidado y... cuando voy a disparar... resbalo... y me salen los dos tiros casi seguidos... (saborea muy despacio su vaso de vino.)

Pedro: Ya... (Histérico por la tranquilidad de Curro). No digas más... (Queriendo imitarlo). ¡¡Y-el-venado-cayó-rodando-a-tus-pies!!

Curro: No, qué va hombre, ¿me estás tomando por mentiroso...? El venado pegó un bramido del susto y al dar el salto se vieron claras las enormes varas de adelfa sobre él. ¡¡Era el mismo venado al que el año anterior le había disparado en el Charco Lázaro!! ¡¡¡Las varetas le habían enraizado y crecido en lo alto del lomo!!! (El Señor se revolcaba en el sofá de la risa y a sus carcajadas se asomaron todos los que paseaban por los alrededores, a los que les invadió una risa divina y contagiosa.)

Pedro (Supercabreado): ¡Valiente mentira más grande!

Señor: ¡¡Pedro, ya te puedes meter en tu despacho y no aparezcas por aquí en un mes!! (A Curro). Vamos, Curro, este Pedro no tiene arreglo. Lleva 2.000 años aquí y todavía no sabe distinguir las mentiras de la fantasía, la ironía y la imaginación de las personas. Vamos, cuéntame otra historia.

Curro (Con sus ojillos brillantes y su inconfundible semi sonrisa inocente e irónica a un tiempo): ...Una mañana salí con tres lazos y me metí en el cercado del cura... 

José Luis Pérez Ruiz

Dedicado al ingenio eterno de 
Francisco Moreno Vidal, "Curro Taco"

3 comentarios:

Salustiano Gutiérrez Baena dijo...

Como todas las cosas de Don José Luís ¡¡fantástico!! Tiene en su chistera, como buen mago benalupense, otras buenas historias que espero que, cuando tenga ganas y tiempo, nos vaya desgranando con su sutil gracejo casaviejeño que seguramente va agradar mucho a todos sus seguidores. ocadebenalup

Anónimo dijo...

El Santo dijo:En 40 años que di clases ni los chiquillos me decían Don José Luis; pero para no dejarte mal, la chistera casaviejeña me inspira este refrán: "Don sin din, risas despierta; don con din,Avon llama a su puerta".Un "peazo" de abrazo de tu amigo.

Maribel dijo...

No se como agradecerte esto, gracias por hacerme recordar a mi abuelo tal como era y esas historias que jamás se cansaba de contar. De nuevo, mil gracias