"Consumir menos, consumir mejor" y la sociedad tradicional benalupense. Los partos


Antiguamente las madres daban a luz a sus bebés en casa aunque con tasas de mortalidad mayores a las que hay actualmente, la ventaja de ahora es que se pueden usar todos los conocimientos y avances para disminuir los riesgos que puedan darse durante el parto. El parto se llevaba a cabo en casa, con la ayuda de la comadrona y los consejos maternos, pero los tiempos y las técnicas medicinales han evolucionado para suprimir el dolor que conlleva el dar a luz. Tanto se ha avanzado en la lucha contra el dolor que como reacción a ello la tendencia del parto natural cada vez tiene más adeptas.
Dice Toni Lodeiro: “El parto puede ser una experiencia maravillosa, intensa y salvaje como un orgasmo. El dolor  que produce, vivido conscientemente, puede ser gozoso, y hace más fuerte a la mujer. Al menos eso dicen las mamás y las profesionales que promueven el parto “humanizado”, “consciente”, “fisiológico”, “natural”... Así es el parto que defienden: 

• Confiando en la capacidad de la mujer para parir (como han hecho siempre los mamíferos), y  viendo el parto no como una enfermedad, sino como uno de los momentos más especiales de la vida de las personas.
• Moviéndose durante la dilatación, sin prisas, en penumbra, escuchando música, agarrando a su pareja o a quien la mujer elija, en la postura más cómoda (a cuatro patas, en cuclillas), pariendo en el agua... Sin más ayuda humana que los conocimientos y el apoyo de la matrona (salvo en partos de riesgo en los que es necesaria una ginecóloga), y sin demasiada ayuda técnica calefacción, un estetoscopio para escuchar los latidos del bebé y, si se quiere ayudas extras como agua caliente –se puede usar una bañera para ayudar a dilatar– o una silla especial
para parir en cuclillas más cómodamente).
• Sea en casa, en una casa de partos o en un hospital, de lo que se trata es de la mujer tenga toda la información y elija dónde, con quién y de qué manera parir, y de que todo esté pensado para mimarla. Y todo esto requiere dedicarle previamente tiempo. En Holanda, la sanidad pública paga el parto en casa, y el 40% de las mujeres eligen esta opción. Las que eligen, sin necesidad médica, ir al hospital deben pagar de su bolsillo los gastos. Se practican menos de la mitad de cesáreas y episiotomías (cortes en el periné) que en el Estado español".



En la  sociedad tradicional benalupense los partos tenían lugar en las casas de las mujeres parturientas y eran llevados a cabo de forma natural, ayudadas por las comadronas. Básicamente de forma parecida a como se venía haciendo desde la prehistoria, la evolución había sido lenta y escasa. Las comadronas eran mujeres, que sin tener estudios o titulación, asistían a la mujer que paría. Las dos últimas comadronas en Benalup fueron Mª Teresa Muñoz e Isabel Vera. María Teresa empezó ayundándole a una mujer mayor de la que aprendió. La llamaban a cualquier hora, era un trabajo muy sacrificado. María Teresa recordaba como anécdota que una vez fue atender a una parturienta y se llenó de arriba abajo de fango. Ella trabajo como comadrona durante 25 ó 30 años, durante todo el año y las 24 horas del día. Decía: “Yo que creo que hay una generación en el pueblo que todos los recogió ella, los que tienen ahora más de 30 años actualmente”. Cuando una mujer se ponía de parto iban a su casa a llamarla y se iba, quedándose allí hasta que le caía al niño el ombligo al bañarlo, incluso hasta dos o tres días podía estar en la casa de la mujer, comiendo y durmiendo allí. Como anécdota contaba que una vez al nacer una niña el marido fue a dar la noticia al campo. Al volver y recoger a su hijo se dio cuenta que era un niño. Aclaró el malentendido cuando se enteró de que había tenido mellizos. Esa decía que era la principal diferencia entre antes y ahora, que no había radiografías, ni ecografías y lo que naciera no se sabía el género que iba a tener, era sorpresa. María Teresa murió el 28 de noviembre de 2008. La otra comadrona era Isabel Vera Clavijo. Tuvo quince embarazos pero solo diez nacieron vivos. Un día se puso una mujer de parto y al no estar María Teresa la comadrona en el pueblo tuvo que hacer ella esas funciones. Desde entonces las vecinas la llamaban para esa tarea y se fue extendiendo poco a poco que sabía atender los partos. Cuando iba a las casas atendía al parto y bañaba al niño hasta que se le caía el ombligo; también abría agujero en las orejas a las niñas.   (Información obtenida de un  trabajo de Ana, Caro y Gema). Como dije al principio en la actualidad se tiende a, asegurando la salud del niño y la madre, incrementar los partos naturales.    
Las fotos son del homenaje recibido por María Teresa por parte del Ayuntamiento de B/CV

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