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Manuel Cañas Fuentes y la gripe española. 2

El 28 del 12 de 1918 aparece una carta en el Diario de Cádiz que relata pormenorizadamente lo ocurrido, o parte de ello: 
“ JUSTO TRIBUTO”
Conocidos son de todos y ya en las columnas de este mismo Diario han sido publicadas, noticias relacionadas con la epidemia gripal en nuestra aldea. Pero es necesario conozcan los lectores de este acreditado Diario lo que más es digno de preferirse y poner en su conocimiento:
Al principio de la epidemia nos creíamos inmunes de la enfermedad, una vez que todo el ambiente que rodea a esta pintoresca aldea respiraba salud. Cuando se inició la enfermedad y los partes facultativos anunciaban los primeros casos, dudábamos y mucho menos, creíamos posible llegara  a tomar tanto incremento.
Las autoridades empezaron a tomar medidas acertadas, pero que sirvieron poco para contrarrestar los progresos que hacía la enfermedad en la chozas y tugurios donde viven la mayor parte de los vecinos y donde la miseria, el hambre, por  desgracia y la misma estrechez de las viviendas dieron pabulo a la enfermedad y fueron numerosos los focos por los que se propagó.
Todavía no se había convertido en general la epidemia cuando se vieron acometidos por ella el médico que hacia las veces del titular, D. Federico Ortiz Villaumbrales, y poco después el mismo titular D. José Espina Calatriu, quedando la aldea abandonada de la asistencia facultativa casi en su totalidad, pues el señor Ortiz, desde su lecho respondía a las consultas que le hacían los atribulados los vecinos y amigos de los pacientes.
En tan lamentable estado de cosas fue necesaria una comisión que formada y compuesta del Sr. Cura D. Manuel Barberá y Saborido, del segundo teniente de Alcalde D. Juan Pérez Blanco y del labrado D. Manuel Muñoz Gutiérrez, se presentó en la inmediata ciudad de Medina, donde fue recibida amistosamente y no fueron frustradas sus esperanzas, pues con los tres antes citados señores llegó a esta aldea el médico titular de Medina don Joaquín Hurtado y Núñez. 



Este señor, de afable trata y reconocida inteligencia médica, atendió lo mejor que pudo a los enfermos durante los cinco días que estuvo entre nosotros y notándose mejora entre los enfermos, aunque siendo cada día los casos más numerosos.



Y a este siguió el médico enviado por el señor Gobernador, objeto único de estas cuartillas, cuya conducta y esfuerzos quedaran para siempre impresos en en corazón de estos nobles aldeanos. 



Don Manuel Cañas Fuentes era el encargado, a él estaba reservado terminar la epidemia; a él que poniendo todo el caudal de su ciencia y conocimientos, su juventud y todo un brillante porvenir al frente de quinientos enfermos griposos, el sólo sin ayuda de nadie, sin temer un contagio y muerte segura ha logrado dominarla y apagar una infección que a no ser por él (pues los médicos de esta se hallaban enfermos) hubiera arrastrado al sepulcro a un sin número de víctimas.



Este fue el médico que nos envió el Sr. Gobernador. Satisfecho puede estar de su elección y determinación, satisfecho el Sr Inspector, catedráticos y la célebre Facultad de Medicina de la ciudad de Cádiz, como satisfechos estamos también nosotros con el dicho Médico.



Cañas formó una Junta para albergar socorros, a él se debe principalmente el que los enfermos hallan tenido carnes y socorros, puesto que en unión con el Sr. Alcalde y el Sr. Cura trabajaron con los ganaderos sobre este asunto. Cañas ha trabajado todo el día sin descansar robando además algunas horas a la noche para seguir al cuidado de los enfermos. 



Cañas no ha cobrado sus honorarios, sino a los enfermos de posición desahogada, y no queriendo seguir relatando sus nobles y leales actos solo os diré que el producto de una suscripción hecha por el pueblo para costearle un anillo la ha dejado íntegra para los pobres enfermos.



Y por eso en el dia de hoy, 22 de diciembre, se ha llenado de gentes el camino que va a Medina, son en su mayoría griposos convalecientes, padres y madres de familia a quienes el médico ha salvado un hijo; hijos agradecidos que quieren despedir al hombre bueno que ha dado la vida a sus padres, los hombres del pueblo, los del campo y todo en general emocionados que emoción producen todas las despedidas.



Una banda de música acude también a la despedida y el Médico emocionado y con lágrimas en los ojos da un viva a Casas Viejas que responde todos a una voz.



No han quedado enfermos en la Aldea, pero si quedara grabada la memoria de D. Manuel Cañas en todos los corazones, que no otra cosa merece el que no mirando el peligro, ni temiendo el contagio supo hacerse un hermano de sus hermanos y más que un padre para sus hijos enfermos.



Digno, muy digno es de recompensa el que así obra. Queremos hacer constar nuestra gratitud primero al Sr. Alcalde Pedáneo de esta Aldea D. Agustín Gutiérrez Romero y al Ser. Cura Coadjutor expresado, quienes también en las medidas de sus fuerzas han trabajado para que cese cuanto antes la epidemia. 
Un Vecino. Casas Viejas Diciembre 1918".

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Bonita entrada la de hoy Salus.Interesante y heroico lo de este pedazo de medico D. MANUEL CAÑAS FUENTES,habría que reconocerle su dedicación ,entrega y valor de alguna forma.Personas de esta valía hay que recordarlas siempre.