Las fotos de los Sucesos. La razzia por la calle Medina

El teniente  Sancho Álvarez con el guardia civil García Rodríguez y Gutiérrez como conocedores del pueblo, y  los guardias de asalto Julián García Ginaber, Salvio Ribagorda Gómez o Diego Pérez Pérez...  bajaron por el callejón de la Rica hasta la calle Medina. Allí detuvieron a Juan Grimaldi Villanueva, José Utrera Toro "El Ronquio"  y fueron a la casa de Juan  Pinto González; huido éste, se llevaron a su hermano Manuel que en nada había participado.
Dice Mintz:"Juan Pinto, que creía que su hermano había sido fusilado en su lugar". José Utrera Toro estaba enfermo (padecía tuberculosis) pero los guardias de asalto fueron a su casa a buscar a Juan Estudillo Torrejón, (compañero de su madre, tío y cuñado de Manoli y Fernando Lago), que era uno de los hombres más influyentes del sindicato anarquista y que, aunque no había participado en los Sucesos, había huido al monte. Juan Grimaldi Villanueva "El Turco Japonés" no había participado en nada pero los guardias fueron en busca de su hermano Gabriel Grimaldi Villanueva que sí lo había hecho, al  no encontrarlo se lo llevaron a él. Gabriel entró después en la cárcel, muriendo en el 38 al caérsele el tejado de la choza donde dormía, con su compañera Carmen y su hija Mari Paz, ambas salieron ilesas del accidente. En la calle Medina en el número 31, en un pequeño callejón, hicieron las tres últimas detenciones, la de los dos hermanos Juan y Manuel García Benítez, sobrinos de Manuel Benítez al que también detuvieron.  El objetivo  era Antonio Lino Reyes. Los guardias de asalto se llevaron al compañero de Sebastiana, Manuel Benítez Sánchez y a dos de sus sobrinos que vivían en la choza de al lado. Días más tarde serían detenidos Antonio Lino Reyes y Sebastiana Reyes, a ésta  la acusaron de encubrir a su hijo. En resumen, Sancho y sus hombres guiados por los dos guardias civiles del pueblo fueron a detener a militantes anarquistas y al no encontrarlos se llevaron presos a sus familiares. A las siete y media de la mañana el capitán Rojas, desde su montículo, frente a la calle Nueva, debajo de lo que hoy son las pistas verdes, tocó el silbato y las dos patrullas se reunieron con él. La cuerda de presos constaba de 14 individuos. 



Siempre se ha dicho que, salvo Fernando Lago, los otros once no habían participado en nada y había muchos enfermos (Juan Silva y José Utrera). Pero está claro que, tanto la patrulla de la calle Nueva como la de la calle Medina, fueron guiadas por los guardias civiles del pueblo a domicilios concretos de campesinos que sí habían participado en el movimiento y al haber huido los que iban buscando, se llevaron a sus familiares (hijos, hermanos, cuñados...”El Tullio”, Pinto, “Manolete”, Utrera Toro, Grimaldi Villanueva...) o simplemente se trataba de miembros de familias “con ideas” (Fernando Lago, Juan Silva, los primos Montiano, Juan Galindo).  El destino de estos detenidos lo tenía clarísimo el teniente García Castrillón. En el sumario del caso aparecen las siguientes declaraciones: “Se hicieron unos cuantos detenidos, seis u ocho, y entonces sentí que iban a hacer un escarmiento”. De hecho se opuso a que Luís Barberán se incorporará a la cuerda, al considerarlo detenido bajo su jurisdicción. Esto le salvo la vida. La primera foto de este pots fue la portada de la segunda exposición de fotos de Sánchez del Pando y Serrano, pero nadie sabía de quienes se trataba. Esta fotografía de Sánchez del Pando fue uno de los logros de la exposición Casas Viejas desde Casas Viejas. Pues se consiguió identificar a estas tres personas que posan ante el fotógrafo que acompaña a la Comisión Extraoficial que visita a la familia de las víctimas el 19 de febrero de 1933. Se trata de los padres de Manuel y Juan García Benítez y de la mujer de Manuel Benítez Sánchez “Manolete”, los tres asesinados en la corraleta de Seisdedos el 12 de enero por las fuerzas del Capitán Rojas. 



En concreto aparecen en la fotografía, de derecha a izquierda, Sebastiana Reyes, José Garcia y Dolores Benítez. La fotografía está realizada en la calle San Blas, una perpendicular a la calle Medina, en su tramo norte, donde vivía la familia. Obsérvese que aunque la fotografía es de Sánchez del Pando ya no pone su énfasis en la actuación de la fuerzas del orden público, sino en el sufrimiento de las familias, ya que se trata de la segunda hornada de fotos, la realizada el 19 de febrero. Cecilio Sánchez del Pando había nacido en Sevilla en 1888. Era muy amigo de otros fotógrafos que cubrieron los Sucesos como Serrano o el gaditano Dubois, que se encargó de las fotografías de los juicios por los Sucesos de Casas Viejas.

Comentarios

Fco. José Nieto Reyes ha dicho que…
Salus, te debo mucho en todo esto de la Memoria Histórica. He aprendido muchas cosas: la manipulación política que se hace en función del bando que se trata, la condena al olvido que hace el vencedor sobre el vencido, pero sobre todo he descubierto algo que me ha llamado la atención: LOS SILENCIOS. Los silencios de la historia, los silencios de las instituciones que miran para otro lado y los silencios de la propia familia. Esto último puede llegar incluso a violentas conversaciones en donde, al parecer, el único homenaje posible es eso, el silencio. Gracias, Salus por todo tu empeño en sacar a la luz estas informaciones. En concreto sobre mi abuelo, Antonio Lino. Gracias.

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