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La Sierra. Vida cotidiana. - El día a día

La vida cotidiana en la sierra no difería mucho de la del pueblo, si acaso los matices habría que buscarlos en el aislamiento y la casi inexistencia de prácticas comerciales. La ropa que utilizaba la familia  la hacían las mujeres. Eran muchas las veces que una prenda pasaba por varios miembros de la familia y los zurcidos y arreglos estaban a la orden del día. Para una ocasión muy extraordinaria se podía utilizar la recova.Lo del reciclaje no era una moda como en la actualidad, sino una necesidad.
Ellos mismos fabricaban con aceite ya reutilizado varias veces el jabón para bañarse y fregaban con arena y un trapo. Hacían los pinceles para encalar y escobas de palmas para barrer los suelos. Los alimentos se sacaban en una alta proporción de su propio entorno, por lo que predominaba la economía de subsistencia. No podían derrochar, se imponía aquello de “la ley del pobre reventar antes que sobre”. Dominaban los potajes, sobre todo de tagarninas, ya que abundan en los campos cercanos. Otros de los alimentos más socorridos eran los espárragos o los huevos. Obtenían de sus pequeños huertos alimentos como tomates, sandías, pimientos… muchas frutas las cogían de los alrededores, como los higos, que en temporada eran muy consumidos.  También se aprovechaban los animales que poseían, es el caso de las cabras, los cerdos, las gallinas, los pavos… con ellos realizaban matanzas, las cuales se aprovechaba al máximo. El cerdo era un animal básico para su alimentación, por eso hacían grandes matanzas, con cuyos productos tenían para buena parte del año. Esa importancia de la matanza no sólo era económica, sino también social y cultural. Como la cabra proporcionaba leche era costumbre realizar quesos. Para que ésta se pudiera aprovechar más, del queso se hacían los churros y de éste obtenían el requesón. Todos los huevos no se podían consumir, pues formaban parte del trueque, cambiándolos al recovero por otro tipo de alimentos como azúcar, café, sal….



Las familias se levantaban cuando cantaba el gallo y se acostaban cuando se recogían las gallinas, es decir, su vida transcurría desde las cuatro o cinco de la mañana, hasta las seis o siete de la tarde, el hecho de que no hubiera luz eléctrica condicionaba el horario. En una sociedad patriarcal las tareas estaban muy divididas, aunque, como en todas las sociedades rurales el peso de la mujer era muy fuerte. Los hombres, se dedicaban a los trabajos de la huerta y del campo, a llevar el agua…así como a vender los productos fuera de la propiedad. Las mujeres, a los trabajos relacionados con la la casa -cocinar, lavar la ropa, crianza de los hijos, mayores…-, amasar, cocer el pan, etc., criar los animales domésticos - pavos, gallinas, cabras, ovejas, cochinos…- y a lo que hiciera falta.
En la fotografía la familia Mateos en las Gargantillas. La foto es de Francisco Segovia y pertenece al archivo de Nicolás Pérez.

2 comentarios:

Fernando Mateos Castro dijo...

La leche, normalmente de cabra se cuajaba con cuajo natural (estómago de chivo preparado) hasta que se hacía parcialmente sólido (cuajo). Una vez cuajada la leche se movía y se formaban dos partes.
La parte sólida que se quedaba en el fondo se utilizaba para hacer quesos y la parte líquida denominada churro bien se utilizaba para alimentar a los cerdos o bien se utilizaba para hacer requesón.
Para hacer el requesón se calentaba el churro y se iba sacando con una espumadera la espuma que esta formaba en la superficie. Era necesario aproximadamente un cubo de churro para obtener aproximadamente unos 100 gramos de requesón.

Fernando Mateos Castro dijo...

La leche más utilizada en la sierra para hacer quesos era la de cabra. Así una vez ordeñada, se echaba en un caldero y se ponía cuajo natural (que era el contenido del estómago de los chivos de teta preparado y secado para tal fin).

Una vez cuajada la leche era tradición hacer una cruz y posteriormente se removía y se dejaba que la cuajada se fuera al fondo y la parte líquida, denominada churro se quedara en la parte más alta.

Se sacaba el churro con un cazo hasta dejar la masa sólida cuajada en el fondo. Esta se ponía en el entremijo donde con las adecuadas empleitas se hacían los quesos.

El churro se empleaba normalmente para alimentar a los cerdos, aunque en muchas ocasiones parte del mismo se calentaba en una olla y se obtenía del mismo requesón.

El requesón era considerado un manjar, ya que por cada cubo de churro de unos 12 a 14 litros se obtenían aproximadamente unos 100 gramos de requesón.