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Los Ventorrillos, la arriería y la recova


En un lugar de poblamiento disperso pero intenso  como se convirtió la sierra desde el siglo XIX hasta los sesenta los ventorrillos cumplieron la función de reunir y conectar a este mundo con el foráneo, a las prácticas legales con las ilegales, lo que se vendía con lo que se compraba...  Por estos ventorrillos de la sierra pululaban los arrieros, los carboneros, percheros, furtivos, esparragueros,  contrabandistas,  maquis (en los cuarenta),  guardias civiles,  bandoleros,  rancheros, recoveros, viajeros diversos… Solían construirse en cruce de cañadas  y como dice la comparsa El Ventorrillo con letra de Santo en 1997:” Bajo caña y castañuela/en brazos de duro fresno/ entre muros, barro y piedra,/mil historias se vivieron…”. 




Los dos primeros ventorrillos de los que tenemos noticias son el del Ventorrillo del Tuerto (que luego cuando cambió de dueño se denominó del Pato) y el ventorrillo de la pasada de Gibraltar de principios del siglo XX. Luego aparece el de la tía Curra, un lugar emblemático que junto al charco de su mismo nombre servía de aprovisionamiento de bebida y comida de los lugareños y de centro de aprovisionamiento y diversión de los cazadores y visitantes foráneos que venían a pasar unos días a la sierra y bañarse en el charco. Dice Bartolo Mateo Costilla “Ella vendía queso, se lo vendía a un recovero que venía todas las semanas a su casa y luego él lo  vendía en el pueblo y en el ventorrillo de la Señora Curra. En ese ventorrillo se vendía gas para los quinqué y la luz de carburo. Además de aceite, vino, manteca, de todo, de todo”. José Gallinito dice: “La Tía Curra tenía un ventorrillo y los arrieros pasaban la noche bebiendo vinos...”Más tarde, al otro lado de la carretera actual aparece la chocita de José Estudillo y María Mateos, después la de Diego Correro y Beatriz Toledo. La creación de la carretera va a cambiar el mundo de la sierra y de los ventorrillos. En una copla de Manuel Luna se comenta : “Y aquí se quedó Estudillo/hecho jefe del terreno/ha puesto su ventorrillo/y está ganando dinero/en un sitio como aquel/que nadie creía tal cosa/era un lugar tan sencillo/y ya tiene hasta moza/vende vino, vende harina/vende tela y vende grano/y tiene un buen surtido/de zapatos coreanos”.

La arriería consiste en una actividad económica que combina el comercio y el transporte mediante la utilización de burros y mulos. Debido a la orografía  de la zona, siempre ha habido muchos arrieros en la sierra, sobre todo trabajando con el carbón y el corcho. Después de la guerra, también estuvieron dentro del estraperlo y el contrabando. Dice Santo en su comparsa El Ventorrillo de 1997:“Los mulos mejor “domaos”/ y mejor “atalajaos”/asoman de Casas Viejas/Balbino y el Engomao/Portátil y Cojo Chinejas/ marcan compás a sus recuas./Llegan los arrieros”. Los arrieros utilizaron muchos caminos y veredas que tienden a desaparecer. 



La recova era una actividad comercial que consistía en acercar el mundo rural y al urbano mediante el trueque de productos. Antonio Pérez “El Vivillo” y Francisco Rojas, “Trechica” eran algunos de los recoveros benalupenses que trabajaban en la sierra. Estos  iban por los ranchos de los carboneros y les cambiaban los productos que ellos llevaban por tagarninas, espárragos, cacería (pajaritos, perdices, conejos...) en definitiva todo lo que se podía coger en el campo y se cambiaba por ropas o alimentos. Era una forma de venderle a la gente del campo, el que podía pagaba con dinero, que eran los menos y la mayoría hacía trueque con los productos del campo que ellos tenían. 

En la fotografía del archivo familiar de Juan Vela aparece la venta de Enrique en los años sesenta

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