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Las fotos de los Sucesos. Manuel Quijada

A las cinco de la tarde del día 11 de enero llega el teniente Artal con una patrulla de doce guardias de asalto y cuatro guardias civiles. Artal fue a la casa de Don Manuel Sánchez, el maestro, y le solicitó una bandera republicana con la que sustituyo la roja y negra anarquista que ondeaba en el sindicato. Por indicación de los guardias Manuel García y Pedro Salvo empezaron a buscar a los que habían participado en el asalto a los cuarteles. Prendieron a Manuel Quijada en su casa del patio Cantalejo, al que torturan para sacarle información sobre los participantes en el asedio y disparos al cuartel.
Así lo cuenta José Luis Gutiérrez Molina en su artículo Cinco día de enero de 1933: “Artal se dirigió a casa de Manuel Quijada Pino, uno de los señalados, en el “patio Cantalejo”. Cuando llegó estaba sentado junto a un brasero. Negó que hubiera participado y comenzaron a golperarlo. Aunque registraron la choza no encontraron la escopeta. Lo sacaron arrastrándolo por los pies. En la entrada le abofetearon, aprrearon y dieron culatazos. Llegaron a tirarlo al aire y dejarlo caer al suelo. Finalmente, echando sangre por boca, nariz y oídos, confesó que la había dejado en casa de su cuñado, Luis Barberán Madueño, que también fue detenido….Salvo les preguntó por los hermanos Seisdedos. También les había visto disparar. Entonces se dirigieron hacia la choza de su padre, Francisco Curz, Gutiérrez, el anaciano carbonero, en la que vivían”. Allí encontraría la muerte. 



El ABC de 23 de febrero de 1933, coincidiendo con la visita de la comisión parlamentaria, cuando ya empieza a dominar en el periódico monárquico otro tipo de información relatan la visión de los hechos de su mujer Encarnación Barberán: “Manuel estaba enfermo, sentado cerca del comedor, cuando llegaron el guardia Salvo y varios de asalto. Lo sacaron arrastrando de la casa, dejando en el patio la gorra y la americana. Con un vergajo se ensañaron con él. Yo iba detrás, gritando, y me dijeron que me volviera, poniéndome una pistola en la cara. Como, a pesar de eso, yo siguiera, me dieron un zurriagazo. Esposado le llevaron a la casa del Seisdedos. Cuando llegó estaba horriblemente destrozado por los efectos de los golpes recibidos”.



La primera foto pertenece al archivo familiar y fue cedida para la publicación del libro de la Tierra. Es muy significativa ya que era la primera vez que se  publicaba en un libro hecho para y por la gente del pueblo una foto de una víctima del pueblo de Casas Viejas. Las otras dos pertenecen al periódico El Luchador en su edición de 28 de mayo. En la segunda aparece con Sebastián Pavón y su hijo. En la tercera aparece con Manuel Pavón y Francisco Fernández. Va a ser en los periódicos de izquierda radical o próximos a la CNT donde aparezcan fotografías de las victimas de los Sucesos de Viejas.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

El Santo dijo: Este pot de hoy me parece impresionante,