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La Sierra. Actividades económicas. La agricultura de subsistencia


En la década de los cuarenta y cincuenta son pocas las hectáreas dedicadas a la agricultura siendo el mercado de trabajo fundamentalmente ganadero y forestal. En la sierra la agricultura siempre ha tenido menor importancia que la ganadería y las actividades forestales. Sólo algunas cuadrillas de trabajadores eventuales se emplean en la sementera, y en algunas recolecciones. Especial importancia tienen las huertas. Su producción era para el autoconsumo, aunque otra parte o se llevaba al pueblo y se vendía o se cambiaba en la recova. No se puede entender la economía de subsistencia de estas familias que vivían en la sierra sin las huertas. Los hortelanos o huerteros producían naranjas, peras de agua, el membrillo, las ciruelas, las coles, las granadas, zamboas...



También las verduras que como los rábanos se recuerdan como una de las producciones que las distinguían. Y los boniatos, muy demandados como alimento en estos tiempos de escasez. En estas pequeñas explotaciones de la sierra la vaca era el motor de sangre imprescindible para las tareas de barbecho  y sementera. Como había tantas piedras la vaca era la que araba con el arado romano, que era de madera, en vez de hierro. En las pequeñas explotaciones trabajaba toda la familia, incluidos los niños y las mujeres.  En los años sesenta los huertos y los sembrados de la Albaida, las Gargantillas, Escudete o las Lagunetas se abandonan porque la población emigra  en lo que se ha conocido como éxodo rural. Los pequeños propietarios no pueden con  los gastos de la mecanización, ni las subidas de salarios impuestas. Fenómeno totalmente relacionado también con el fin del carboneo. Al mismo tiempo el mundo urbano le ofrece servicios (educación y sanidad) para sus familias que la sierra no oferta. Esto hace que vendan sus tierras a los medianos y grandes propietarios de la zona con lo que se produce la concentración de la propiedad y la consolidación de nuevo del latifundio.
Foto Mintz.

1 comentarios:

CONCHI PINTO dijo...

Hola Salus. Soy Conchi Pinto y en relación a la foto que acompañas al artículo, como no mencionas nada sobre ella no se si sabras que pertenece a la finca "Las Gargantillas" que fue propiedad de mis abuelos maternos Juan Castro García y Francisca García Jiménez. En dicha foto que probablemene fuese tomada en el verano de 1969 se ve en primer término a mi abuelo con unos niños. Esos niños somos mi hermano Carlos y yo, y al fondo mis primos Juan José Mateos Castro (en la actualidad vicario de Ceuta) y su hermana Paqui. Mis primos vivían allí en un caserón contiguo al de mis abuelos y nosotros que vivíamos en el pueblo solíamos ir a visitarlos en verano y pasábamos allí unos días. Mis abuelos se dedicaban a la cría de cabras, algunos cerdos y gallinas. Hacían el pan en un horno que había cerca de la casa. También hacían queso y tenían un gran huerto. Y tanto mi madre como sus cuatro hermanos colaboraban junto a mis abuelos en las tareas hortícolas, del ganado, etc.

Y hecha estas observaciones sobre la foto (que puede que las supieras), te doy las gracias por acercarnos cada día un trocito de nuestra historia. Gracias