La fuerza de La Cueva


Mi hijo estuvo ayer en una fiesta light que organizan en la Cueva. Este negocio lleva ya mucho tiempo, funcionando y adaptándose a las circunstancias. Me gusta mucho la frase de Bertolt Brecht que dice que los hombres que luchan son buenos, pero que los que lo hacen toda la vida son imprescindibles. Viene a cuenta de que me he topado con el logotipo de la discoteca de la Cueva y me ha recordado a Brecht. Decía el Santo en su pregón, en el que me basaré para hacer este post, sobre el 25 aniversario de la discoteca la Cueva que Paco el del Horno o Francisco Sánchez Sanmartín, era un personaje de los que salía de tarde en tarde en un pueblo, con dos grandes virtudes: La imaginación y la cabezonería.




Las dos están presentes en este logotipo y en la vida y obra no sólo del fundador de la dinastía, sino también en las de toda la familia. Paco el del horno tenía desde tiempos de la República una panadería en la calle Medina,en el lugar que hoy está Utopía, donde por cierto trabajaron varios miembros de la familia de Seisdedos entre ellos María Silva y Mercedes Cruz. En 1948 Paco Sánchez compra lo que hoy es el Coscorrón y la discoteca la Cueva, a las afueras-entrada del pueblo. Paco era un personaje importante en el sociograma de aquel Benalup de Sidonia de la postguerra, como lo comprobamos por un escrito de  13 de junio de 1948, donde se le pide su colaboración para valorar un borrego requisado de una rifa: “De las diligencias practicadas respecto al borrego de referencia del escrito, resulta que los dos técnicos designados D. Francisco Sánchez Sanmartín y D. José González Mañez convienen en la valoración del semoviente en la cantidad de cien a ciento diez pesetas, aproximadamente”.



Durante buena parte de la segunda mitad del siglo XX el Coscorrón se va a convertir en un lugar central del pueblo, porque es sitio de reunión para salir de Benalup, porque desde allí partía el autobús, correo, hacía Cádiz, y porque es el lugar de entrada. Allí no sólo había un bar, que vendía bebidas,  sino que durante los años sesenta y setenta fue la gran posada del pueblo que servía de alojamiento para personas y animales que pasaba por el pueblo. El especial ambiente que se creaba en este micromundo lo recoge perfectamente el Santo en su pregón sobre los 25 años de la Cueva: 

Estrafalarios parlanchines trotamundos
con arrieros que pernoctaban con sus recuas de mulos
familias de gitanos incluido el patriarca
con artistas de circo en carromatos de la farsa,
mercachifles de fácil engaño
con maletillas de ganao manso,
refinados sacamuelas de tenazas
con los clásicos sacaduros de navaja,
modernos satres de corte, trajeados
con estrambóticos hippies desastrados,
figurados turistas de poco pelo
con barbudos profetas de menos dinero...



Allí Paco se convirtió en  Ciceronne de los foráneos, un intermediario entre el mundo de fuera que llega al pueblo y la gente de él, una especie de cacique inca, un anfitrión para todo el que venía al pueblo ya fuera a comprar, vender, trabajar, representar, actuar… o investigar, como le paso a Gerard Brey con quien estuvo una semana en  1969 cuando vino a informarse sobre los Sucesos de Casas Viejas, para su libro Historia y Leyenda de Casas Viejas. Esos contactos y esa riqueza cultural que aporta lo de fuera posiblemente expliquen en parte  lo de la imaginación. La cabezonería dicen que es genética, es la marca del apellido.




Las actividades que se realizaban en el Coscorrón eran tan amplias, necesitaba tanto espacio, para los viajeros, para sus mulos, yeguas, burros u otro tipo de animales que a Paco se le ocurrió la idea de hacer una cueva sobre el relieve tabular que le cortaba la ampliación de su negocio. Así a mitad de los cincuenta comienza una obra donde iba a necesitar toda la imaginación y cabezonería, para horadar los sedimentos de calizas, arcillas, margas… porque como dice El Santo “ con los medios modernos de entonces (pico y pala), con la dirección del Abuelo y con muchos horas de trabajo y sudor, terminó tres o cuatro años después el parto de esta cueva que hoy, cincuenta años más tarde, sigue siendo la admiración de propios y extraños. Y no he dicho lo de parto gratuitamente sino que es que la obra no paró hasta que las piedras rompieron aguas o, si no, Paco seguro que la hubiera hecho conectar con las de la Morita o con las de Argar,... ¡vaya usted a saber!” Y es que Paco tuvo que dejar de seguir excavando la cueva porque se topó con la salida de un manantial de agua, que conecta con el acuífero y que todavía está en la actual discoteca. 



Hasta finales de los sesenta y principios de los setenta que los estudiantes y algunas estudiantes y trabajadoras domésticas del pueblo trajeron de Cádiz la costumbre de hacer guateques los distintos habitáculos de la Cueva sirvieron para muchas cosas. Recurrimos de nuevo al Santo: “También La Cueva fue la primera escuela de tauromaquia de la provincia donde nuestros Morenito y Manzorro junto a Lorenzo del Olmo, el Malagueño, etc... dibujaban pases de gloria sobre la embestida rodante de un carrillo con cabeza de toro que hoy podemos ver en el logotipo de la discoteca”. Después de ser utilizadas sus instalaciones como fiestas privadas de la juventud local durante bastante tiempo, el paso natural era convertirla en discoteca. Y así se hizo en 1973. Pero esa es ya otra historia que también está reflejada en el pregón citado. 




Terminemos con el logotipo con el que empezamos. El arco de medio punto que da acceso a la cueva, la cabeza de toro que recuerda las clases de toreo y el eslogan “Algo natural y distinto”, lema que no se entiende sin conocer las circunstancias y en el momento que se construyó la cueva artificial y con los instrumentos y técnicas del momento. En fin, todo un lugar lleno de simbolismo, como el nombre del bar Coscorrón que hace alusión al pan duro de las panaderías que era el negocio anterior que tenía Paco Sánchez y que traspasaría a Diego Peña. Una explotación comercial que ha variado al ritmo de los tiempos y que se ha adaptado a ellos después de que Paco el del Horno, o el del Coscorrón, o el de la Cueva comprará aquel solar en 1948 en las afueras del pueblo, que hoy está en el centro del mismo. Yo creo que los negocios que luchan durante 66 años ya hay que colocarlos en la categoría de imprescindibles y para llegar hasta ahí ha hecho  falta mucha “imaginación y cabezonería”.
En las fotografías la primera es el logotipo, la segunda es la puerta de la Cueva, la tercera aparece Paco Sánchez, con Juan el Sabrado y el Cojo Ganga en la puerta del Resbalón. La cuarta es de 1959, el día que celebraron la terminación de la Cueva, se han localizado a Francisco Sánchez, Monería, Pepe Candón, Paco el de Coscorrón, Antonio Alforja, Paco el Capataz y Montiano. La quinta y la sexta son escenas de la Cueva y del bar. Y el vídeo es un fragmento de una fiesta de carnaval en la discoteca la Cueva en 1982. Hace 31 año, seguro que conocéis a alguien.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Hola Salu.Magnífico vídeo.He podido reconocer a mi cuña que va con su hermano Alex, al principio.Mi cuña es la mujer de Juan Luis Márquez, se ha quedado de piedra cuando se lo he comentado.¿El qué baila en medio, no es el ´´tomate´´?

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