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En carnavales fuera mi casa

En 2004 Santo sacó la agrupación El Dornillo. La música y dirección corrió a cargo de su inseparable Manolín Márquez. La comparsa estaba compuesta por "El Landa", Cabrales y "El Peña" en la guitarra, "Paco Toro" en la caja, Gaspar Casas en el bombo y como voces, "Watis", Manolín Márquez, "Reondo", "Tirilla", "Peraltita", "Cani", "El Juanlu", "Torito", "Pilón", "Moi" y "Morfo". Se trataba de hacerle un homenaje al Dornillo, ese templo del carnaval recuperado, como dice en la presentación: "La Colmena fue la semilla y el Dornillo tronco de mi Carnaval". 


Un "tablao" para el recuerdo.
Un "tablao" para la gloria.
Un "tablao" en mis sentimientos
hoy me llega a la memoria.
Sobre unas cajas, tablero,
mil pasodobles de historia
mil cuplés que reír hicieron,
mil voces que engarzan coplas.

Abuelos, nietos y padres,
desde su silla o la barra
con la misma fuerza aplauden
al que siente cuando canta
que al que canta lo que sabe
cuando en ello pone el alma.

Quizás porque quiso el destino,
o quizás fuera porque un febrero
a mi me embrujaran,
lo cierto es que aquí siguen vivos,
en estas fechas, tantos momentos de
aquella infancia
que nunca cayó en el olvido,
y toda mi vida recordaré a la que
en carnavales fuera mi casa.

Fondo de fotos, carteles,
sin telón no hay teloneros,
subirse al "tablao" pretenden
los viejos carnavaleros.

Comparece el abogado,
del que escucha y el que canta,
a su puesto en el estrado.

Es su tribuna la barra,
su defensa ha preparado
los comparsistas no pagan.

Pero al pisar el "tablao",
seas de fuera o seas de casa,
te sometes al jurado,

por las leyes que en el pueblo
escribieron los colmillos
del jabalí, juez supremo,
("pa" juzgarte en Carnaval)
en la audiencia del Dornillo.




Estamos ante lo que se denomina pasodoble presentación. Al igual que en la presentación o el popurrit, es un homenaje a este bar que en los ochenta fue el alma y el centro del carnaval. "El Santo" lo expresa más bonito "En carnavales fuera mi casa". En el recuerdo del autor, el "tablao" donde se escucharon los pasodobles, los cuplés o las presentaciones de los carnavaleros. Pero los dos primeros versos son esclarecedores. "Un "tablao" para el recuerdo, un "tablao" para la gloria". El público amable que aplaude y escucha el trabajo de los componentes de las agrupaciones, cosa que ahora tanto echan de menos los carnavaleros actuales. 



La barra del bar también es otro elemento fundamental del local "En su tribuna la barra... donde los comparsistas no pagan". Especiales, por significativos  me parecen los siguientes versos:"Al que siente cuando canta /// al que canta lo que sabe /// cuando en ello pone el alma". Pero el recuerdo del autor con más fuerza lo deja para el final y es esa sensación de que él escribía para que lo escuchasen y lo juzgasen en el pueblo, pero sobre todo, en el Dornillo, que era el teatro carnavalero de aquellos momentos. Una audiencia con los colmillos afilados, como la del jabalí que preside el lugar y se ha quedado como seña de identidad de aquel local. Como anteriormente lo había sido en La Colmena desde donde se trasladó allí. 



un tablao.mp3

3 comentarios:

Pepe Colmena dijo...

La clientela del Dornillo era excepcional en carnavales, desde muy temprano había gente en las mesas y en la barra esperando la llegada de las agrupaciones, los buenos, que eran casi todos, pedían las consumiciones por botellas y raciones para no molestar cuando ellos cantaban. Los comparsistas se sentían muy agusto y lo daban todo, ellos sabían que allí estaba la esencia de los que aman esta fiesta.
No culpen a nadie del cierre del Dornillo, la culpa fué solo mía y del desgaste sufrido durante tantos años. Gracias Salus

Salustiano Gutiérrez Baena dijo...

Gracias Pepe por tu aportación. Tengo pendiente un estudio en profundidad sobre la Colmena y el Dornillo, dos experimentos curiosos y muy válidos de la transición benalupense. En cuanto a lo de la culpa me quedo con la segunda parte, Cronos o Saturno se ponen muy pesados cuando tienen hambre.

Anónimo dijo...

Grandes momentos en la barra del Dornillo... una pena no haberlos grabado, que se podría hacer una película. Saludos desde Chiclana, Pepe.