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"Consumir menos, consumir mejor" y la sociedad tradicional. La producción en el campo

Otro de los aspectos que más han cambiado ha sido la producción en el mundo agrario. Ahora hay más especialización, más rentabilidad y más productos. No obstante, no es oro todo lo que reluce. Dice Toni Lodeiro en su libro:
"La Revolución Verde es el proceso de industrialización de la agricultura en busca de rendimiento “intensivo” (gran producción con poco terreno). Invernaderos, maquinaria, fertilizantes y pesticidas sintéticos etc. Son sus herramientas. Además, con este tipo de producción los gastos se multiplican: invernaderos –algunos hasta con calefacción–, semillas compradas, maquinaria, gasóleo, cámaras frigoríficas, envases, agroquímicos, abuso del riego (se plantan variedades húmedas como maíz en zonas secas, o se riegan cultivos de secano como vid y olivo), conservantes, ceras...

Cultivo hidropónico, ver para creer. Te lo creerás o no, pero parte de las verduras que comemos han crecido sin tierra, sobre un substrato sintético (“bolitas de plástico”) y abonadas con suero. El colmo de la “petrodependencia”.

Ganadería intensiva Muchos animales en poco terreno. Las gallinas como ejemplo: cientos o miles en grandes naves con montones de filas de jaulas enanas apiladas unas sobre otras, sin luz natural ni aire libre, con luz artificial algunas horas nocturnas para aumentar la producción, alimentadas con piensos, inseminadas artificialmente... Las malas condiciones de vida obligan a abusar de medicamentos y a cortarles el pico para que no se agredan. En la UE, el 50% de los antibióticos los toman los animales, y de éstos, un tercio se dan con el pienso de forma preventiva. Compramos alimentos menos sanos y sabrosos, pero a cambio no hay que esperar a la temporada, ganamos en comodidad (frutos grandes, limpios y envasados, precocinados, sin pepitas), imagen (más brillo, menos manchas...), en “salud” (fibra, calcio, omega 3... añadidos)...El campo se vacía Las leyes del mercado y las subvenciones públicas benefician a las grandes explotaciones. Se han multiplicado los gastos (maquinaria, semillas, agroquímicos...), pero no lo que las agricultoras cobran por sus productos.
En el Estado español, un millón de explotaciones familiares han desaparecido desde la entrada en la UE. En los cuarenta, el 70% de la población vivía de la agricultura, hoy sólo lo hace el 7%. Las multinacionales se forran. Venden la casi totalidad de las semillas, agroquímicos, piensos, medicamentos, semen... y luego compran, distribuyen y venden la mayoría de los alimentos. Imponen a agricultoras qué y cuanto producir, precios de compra... Si las agricultoras a menudo cobran lo mismo que hace 10 o 20 años y si nosotras pagamos mucho más ¿quién se lleva la diferencia? Los supermercados cobran los productos a una media del 403% del precio al que los compran". 




En el Benalup-Casas Viejas de antes aunque fuera porque no había más remedio se producía de forma ecológica. Como hemos visto otras veces la producción estaba orientada en una parte al consumo familiar y la mayoría se consumía en el mercado local. Los excedentes eran vendidos por los agricultores a los consumidores sin intermediarios. Además era diversa. Abundaban las hortalizas, las frutas, las gallinas, los pavos, los cerdos.... La carne no abundaba, si los huevos y los productos lácteos. La ganadería muy extensiva, mucho terreno, menos rendimiento. Los sistemas predominantes eran los mixtos agro-ganaderos. La relación entre el campo y el ganado era mutua. Los animales daban abano a través del estiércol para la tierra. La tierra alimentos para el ganado. Este carácter más ecológico, local y directo de la producción agraria evitaba problemas de salud con productos químicos, de monopolio y control de los intermediarios. Por otra parte, no solía haber problemas de abastecimiento, porque aunque la producción y el consumo no conocieron nunca las proporciones actuales, recordemos que la miseria y la pobreza hay que circunscribirla a los años cuarenta y principios de los cincuenta, la época de la autarquía franquista. De nuevo hay que insistir en la complejidad de comparar dos épocas con condicionantes y circunstancias totalmente distintas como la tradicional y la actual.  



La crisis de la agricultura tradicional de los años sesenta acabó con esa forma de producir y la revolución verde ha significado una  industrialización e intesificación del campo. En la actualidad, en el contexto de crisis y cierto agotamiento del modelo actual la agricultura y ganadería ecológica están cada vez más de moda (el cortijo bio es un ejemplo), la compra directa al consumidor aumenta y menudean los intentos de recuperar formas sostenibles de producir y vender comida.  Aunque de una forma lenta y poco visible se están recuperando algunos huertos, algunos productores venden directamente a los consumidores, otros realizan y venden comidas con productos naturales del terreno, cada vez están más valorados los huevos de campo, las hortalizas del terreno o los productos provenientes de la economía depredadora... se percibe cierta vuelta al campo, o al menos se ha detenido el proceso de desaparición y ninguneo de este en la vida cotidiana del pueblo.

Las dos fotografías son de Jerome Mintz


1 comentarios:

Jose Luis Montes de Oca Bancalero dijo...

És la canción de siempre. El capital monta sociedades para la obtención de grandes beneficios. Crea necesidades en el pueblo, que palían --dicen-- con créditos y obras caritativas, cuando se otoergaban, o se hacían; les importa un comino la desforestación, la contaminación, la explotaión, la destrucción, en sítesis, del planeta, con la finalidad de resultados.
Si éstos son buenos, se continúa. En caso contrario, se cierran las empresas, la gente al paro, y deslocalizan los negocios. El dinero, que no tiene nacionalidad, en paraísos fiscales.
¡¡La culpa es nuestra por aguantar tanto y permitirlo¡¡.
Gracias por todo lo que haces y por la gran ayuda que estás prestando a nuestro pueblo, aunque yo,desde la distancia, no me haya ocupado.
Atentamente.. Oca