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Antonio Cruz Moreno

Hace un tiempo que la polémica sobre Ruffec domina la escena política del pueblo. Varios amigos me han planteado que diera mi versión sobre el asunto en este blog, a lo que he renunciado, ya que la excesiva politización del tema, la demagogia que la envuelve y los diversos intentos de sacar réditos en una situación económica tan dramática como la que pasamos me aconsejan no entrar el tema. En este artículo tampoco lo voy a hacer -esa es mi intención-, hay suficiente información en las redes sociales sobre el asunto para que cada cual se forme su propia opinión. Da rabia  la polémica que se ha generado teniendo como fondo la angustiosa coyuntura por la que pasamos, es muy triste observar cómo tanta gente tanto en Benalup como en Medina lo está pasando tan mal que está dispuesta a irse a trabajar a Francia, recuerda a Torrent y los años sesenta. Es penoso todo el jaleo mediático y político generado en torno a aquella idea primera de Antonio Cruz de poner en contacto Benalup con Ruffec.

Tanto que lo más aconsejable es mantenerse alejado del tema, pero creo que tengo la obligación moral de escribir sobre Antonio Cruz Moreno. Insisto en que no quiero entrar en el fondo de la polémica y que huyo de ella como de la pólvora. No me voy a pronunciar sobre los aspectos políticos que la rodean, pero sí quiero exponer lo que pienso sobre Antonio Cruz, lo conozco y tengo una opinión formada sobre su relación con Benalup-Casas Viejas.  Quien calla otorga y además hasta se puede convertir en cómplice. 



Conocí a Antonio Cruz cuando se puso en contacto con nosotros para comunicar que la foto de sus abuelos estaba mal identificada en el libro de carnaval de Jerome Mintz. Como le gusta mucho la historia y hacer cosas las relaciones han sido frecuentes. Me encargaron que le consiguiera un libro de "La Tierra" (que él buscaba y no encontraba con mucho interés) en agradecimiento a sus desvelos y mimos para los alumnos del IES que visitaron Ruffec. Como no lo encontré, (luego sí), le hicimos otro. Mi hija y una amiga pasaron un tiempo en su casa, en Francia, donde todo fueron atenciones y amabilidades, lo mismo que hace regularmente con el grupo de baile de Ana María Cózar o hará con la Asociación Micológica de los Alcornocales en su próxima visita. Este año visitaron Benalup su asociación y yo colaboré en alguna de las muchas actividades que se organizaron. Supe de sus intentos por llevar benalupenses a trabajar a tierras francesas. Me maravillaba y me extrañaba ese ímpetu por trabajar por Benalup. Pero hasta que en las Lagunetas no me contaron los detalles de su emigración a Francia no entendí completamente ese afán por hacer cosas positivas por un pueblo que había abandonado ya hace mucho tiempo. 



Antonio Cruz Moreno no es ningún extranjero que pida dinero para colocar a gente en Ruffec. Antonio Cruz es un casasviejeño que en los años sesenta tuvo que emigrar a Francia expulsado por las condiciones económicas, pero también políticas, morales, religiosas y sociales del franquismo. Pasados los primeros y dificilísimos momentos se estableció en Francia, montó una empresa y consiguió hacerse un sitio en la vida. En un momento determinado decide montar una asociación, “Amistad  Ruffec-Casas Viejas”  junto a amigos franceses para estimular las relaciones entre ambos pueblos y ayudar en lo posible a una tierra de la que fue expulsado cuando era muy pequeño. Es sabido que los emigrantes sienten un apego especial por su tierra de origen, manteniendo vínculos con la tierra a la que ellos creen que pertenecen. El afán y el interés que ponen en crear y dar a su tierra de origen debe estar relacionado con un secreto orgullo de mostrar que le ha ido bien la vida y un deseo de que los que viven ahora en esa tierra no pasen por las horrorosas circunstancias que ellos vivieron. Es como los padres que se lo dan todos a sus hijos porque no quieren que pase por la miseria que ellos atravesaron. 



Ahora cuando al hilo de esta polémica reciente se han levantado algunas voces contra él y se han expandido bulos, falsedades y comentarios peyorativos sobre su persona me invade la tristeza al comprobar que la historia de muchos emigrantes que son incomprendidos al querer regresar, de alguna forma, a su tierra se repite. Me recuerda el caso de Francisco Vargas, "el Tuerto Manguita", que  contó su nieta en el libro “Sin billete de vuelta”. Vivimos en una tierra de migrantes, de viajes de ida y vuelta, de aluvión tanto de entrada como de salida. También es obvio que además de condicionamientos económicos, hay motivos políticos y sociales detrás de muchos de los movimientos migratorios que ha habido en este pueblo. 



En el mismo pleno que se abordó la polémica sobre Ruffec, se aprobó, con la abstención del PP y los votos favorables del PSOE una moción de condena al franquismo al hilo de la querella de la magistrada argentina María Servini. La marabunta creada en torno al tema de Ruffec ha sido tal, que se ha relacionado demagógicamente este asunto, según mi punto de vista, con la condena al franquismo, argumentando que ahora no hay tiempo ni espacio para condenar ese régimen. Creo que no hace falta escribir que estoy totalmente  de acuerdo con esta moción. Según informa el gabinete de prensa del Ayuntamiento “El portavoz del Grupo Socialista ha declarado que "España sigue pendiente de un debate público y profundo sobre las violaciones sistemáticas de los derechos humanos y los crímenes cometidos bajo la dictadura de Franco. Aún no se ha llevado a cabo un inventario completo acerca de las vulneraciones de los derechos humanos cometidos durante esos casi 40 años…En la moción se aboga por "reconocer públicamente la labor de las mujeres que educaron durante el franquismo, en valores democráticos y de igualdad, que constituyeron el germen de la transición que nos condujo a la democracia".  



Fueron las condiciones morales, religiosas, políticas, sociales y económicas del franquismo las que expulsaron a Antonio Cruz y a parte de su familia de esta tierra. Conocerlas, comprenderlas y valorarlas nos ayudarán a entender mejor por qué Antonio Cruz Moreno lleva mucho tiempo empeñado en ayudar a su tierra y que la historia no se repita. Ánimo Antonio.

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