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Un poblamiento intenso y disperso


En la sierra benalupense había un poblamiento disperso hasta la década de los sesenta. Según el censo de 1905 había 429 personas viviendo en la sierra lo que representaba un 24% de la población de Casas Viejas, mientras que en el de 1917 eran ya 564 personas que representan un 21%. De este último censo nos hemos valido para hacer un recorrido de las familias y pagos por esa fecha de 1917. En las Gargantillas vivían 68 personas entre las que estaban las familias Sánchez Casas, Jiménez Sánchez, García Moreno, Mateos Márquez, Cantero Esquivel, Márquez Estudillo, Estudillo González, Estudillo López, Rojas Estudillo, Ruiz García, Jiménez García, Ruiz Estudillo, García Toro y Moreno García. El segundo lugar más poblado en 1917 era Zapatero con 67 personas.



Las familias Correro  Alconcher, García Toro, Peña Ordóñez, Ordóñez Moreno, Rojas Jiménez, Jiménez Medinilla, Correro Alconcher, Cabezas Collado, Domínguez Mejías, Delgado Guevara, Serrano Pérez, Alvarado Domínguez y Domínguez Correro. El tercer lugar es para el Turrujal con 55 personas. Allí vivían las familias Mateos Estudillo, Romero Martínez, Mateos Ruiz, García Casas, Aguilar Gallego, Fernández Rodríguez y Costilla Téllez. El cuarto lugar para para las Algamitas con 44 personas, donde vivían familias como Suárez Orellana, Suárez Mateos, Gallego Suárez, Suárez Guevara, Pavón Buercano y  Correro Mateos. En el Alisoso vivían 28 personas, con familias como Barea Martínez, Barea Serrano, Mariscal Márquez, Márquez Pacheco y Prieto Peña. 26 personas vivían en Tajo de las Figuras-Rehumbrosa. Así las familias Mateos Sánchez, Pérez Torres, Torres Ríos, Moreno Camacho, Moreno Barrera, Torres García y Moreno Peña. En Los Escudetes había 24 personas censadas, tales como los Cruz Castro, Torres Cano, Mateos Ruiz, Ruiz Martínez, y Ruiz Ruiz. En El Torero otras 24. Así las familias González Gutiérrez, González Sánchez, González Mañez y Mañez Candón. En los Albarianes, el Cuervo y la Cañada del Valle había 19 personas censadas. En los primeros vivían familias como Espina Moreno, Sánchez Rubiales, Moreno Capilla y Sánchez Cabeza. En el Cuervo Torres Aguilar, Aguilar Aguilar, Fernández Ruiz y Andrades Marchante.




Y la Cañada del Valle los Gómes Fuster, Mañez Medina, Mañez Clavillo y Barberán Castellet. En la Cebada vivían 16 personas de la familia Peña Casas y Peña Pérez, en las Lagunetas 15 de los Márquez Jiménez, Ruiz Rojas, Estudillo Ruiz , Vera Moya, Ríos Córdoba y Reyes Estudillo. En Picasillo había 13 personas de la familia Moreno Dueñas, 12 en el Sinchado de las familias Ruiz Delgado y Ruiz Reyes, 9 en Vallehermoso de la familia Román Rubiales, 8 en Garnate de los López Estudillo y Mateos Gutiérrez,  8 en el Carrizuelo de la familia Fernández Gómez y 5 en los Tejones de la familia Holgado Vera. 




Un somero análisis a los censos de la gente del campo nos da algunos datos interesantes. Domina la familia de base ancha, además de los hijos y padres en la unidad familiar conviven otros miembros de otras ascendencias. En un mismo pago se repiten muchos apellidos lo que nos indica un alto grado de endogamia nupcial, eran habitual que varios miembros de una familia se casasen con otros de otra familia. Otro dato es la escasa alfabetización en el censo de 1905 todos los pagos estaban por debajo del 15%, con la excepción del Torero que está en el 86%, se debe a que este era habitado por medianos agricultores los cuales tenían todos instrucción lectora. Lo mismo ocurre con el pago de las Algamitas en 1917 que llega al 79% por ser pequeños y medianos propietarios, mientras que el resto de los lugares del campo no alcanzaba ninguno tasas del 20% de alfabetización.

Las fotografías son del archivo de Francisco Segovia

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