La dureza de la emigración

Ya hemos visto otras veces como la segunda gran revolución que ha habido en esta tierra después de la neolítica se produjo en los años sesenta. Da lugar a la modernidad, a la sociedad del consumo, al trasvase de mano de obra del campo a la construcción, al cambio de la agricultura tradicional a la agricultura moderna ejemplificada en las Lomas. Este proceso se inició con el conocido éxodo rural o emigración. Las condiciones de vida no eran más malas que en décadas anteriores. Quizás empezaron a mejorar, lo que sí ocurrió es que comenzaron a aparecer en las familias necesidades que antes no existían, como la posibilidad de construir un futuro mejor para sus hijos que el pasado y presente que ellos estaban viviendo. Los factores psicológicos también intervinieron.
El fatalismo de los jornaleros en tierras latifundistas estaba interiorizado individual y colectivamente; la única forma que había de prosperar era huyendo de él. Pero además de esa necesidad a emigrar, en la otra parte, en las zonas receptoras hacen falta inmigrantes. Es la teoría de los vasos comunicantes de la que hablan algunos geógrafos. Esa demanda de mano de obra fue aportada por el desarrollismo de los años 60 en la Europa Comunitaria y en la España del norte, levantina,  Madrid o en la Costa del Sol, Marbella concretamente a la que nos vamos a referir en este post. 



La emigración rompió la ya inestable quietud campesina benalupense. El campesino percibe el atraso y la miseria rural en contraposición a la riqueza y el desarrollo urbano, porque previamente ha interiorizado los valores urbanos. Los emigrantes optan por el modo de vida urbano; la familia de base ancha es sustituida por la familia nuclear, la economía familiar  es eliminada por la economía individual, la inmovilidad y la permanencia es cambiada por la movilidad, frente al miedo por el cambio se opta por él y por sus consecuencias. Esta opción hacia el mundo urbano es tomada primero por los que emigran, luego, lenta y progresivamente va a ser aceptado por el resto del pueblo. Es lo que se denomina crisis del mundo rural, en el que la emigración jugó un papel tan importante. 



Pero este proceso no es sencillo, es traumático. A mucha gente le cuesta mucho trabajo emigrar. En el audio de hoy se observa como Juan Moreno no quiere emigrar “Yo aquí he nacido y aquí quiero morir”. En la segunda parte del audio se escucha como unas mujeres hablan sobre las consecuencias de la emigración para la pareja. En el vídeo, cinco años más tarde del audio, vemos como Juan Moreno no ha podido cumplir su deseo y ha tenido que emigrar a Marbella, donde estaban sus hijas. El inicio en Marbella tiene como fondo una canción que canta el propio Juan sobre el desengaño y el desencanto que sirve de contexto para enmarcar las dificultades de adaptación que produce todo proceso migratorio. Se imponen bares muy modernos, pero impersonales, extranjeros, turistas y gente no conocida, consumismo, especulación, negocio, “robo y engaño”. Juan critica la superficialidad, un hombre tan aficionado a la lectura y la política como él, dice que allí solo les interesa de los periódicos el fútbol. Se resaltan las dificultades para encontrar trabajo, aunque abunda y como al final tiene que entrar a trabajar, en una zapatería, mucho más moderna y con más herramientas que la suya de Benalup. Termina la película mostrando la resignación de Juan Moreno ante la emigración. La última frase en la que dice: “ Yo a mí, para la edad que tengo, lo mismo me da estar allí, aquí, que en Pamplona”. Contrasta con lo que decía en 1965 sobre su deseo de no emigrar y representa el conformismo lógico y necesario ante las circunstancias y como la emigración es un proceso duro, irreversible e inevitable. Actualmente estamos viviendo otra crisis importante, otro momento de cambio que se traduce en un goteo  de gente que se va de este pueblo. Si el proceso no es mayor se debe a que no hay zonas de atracción como en los sesenta. No obstante, cada vez que me entero de que alguna familia se ha tenido que marchar del pueblo pienso que son decisiones inevitables y muy duras.



Transcribo el audio:
Juan Moreno.- Voy a dar mi opinión ahora que no la digo ni en la casa, la voy a decir aquí. Yo tengo ya 59 años yo no estoy gustoso de marcharme a ningún lado, yo quiero morir en este pueblo. Si mis hijas por las circunstancias de la vida tienen que trasladarse a otro pueblo y yo más viejo me tuviera que marchar me iría, pero ya en contra de mi voluntad. Yo aquí he nacido y aquí quiero morir.
Isabel Mintz.-  ¿Si sus hijos dicen papa yo quiero irme a otro sitio para trabajar?
Juan Moreno.- Que se vayan yo no me voy a oponer nunca. El puede marchar donde quiera Alemania, América, Suiza, a Portugal, como si quiere irse a Rusia. Que nunca me diga el día de mañana usted es el responsable de yo verme en este pueblo
Isabel Mintz.- Si el niño no tiene esa idea, usted no habla con él para que se vaya
Juan Moreno.- Yo no. Tiene que salir de él. Yo tengo la respuesta aquí en la cabezas, al que me haga la pregunta yo se la contesto.
Jerome Mintz.- ¿Por qué le gusta este pueblo tanto?
Juan Moreno.- Porque aquí he nacido yo, aquí tengo las amistades, yo estoy contento con todos, de chicos, pequeños y viejos, todos hablan conmigo. No seré yo muy malo, cuando todo el mundo habla conmigo
Angelica Rodríguez.- A Alemania no quiero yo que se vaya está muy lejos. Si se va a Alemania me voy yo con él. Quien quiera que se vaya a Alemania es un tonto. Porque las mujeres están aquí muy bien puestas y ellos trabajando allí. 
Informante 2.- Trabajando allí y también salen muchas cosas por allí. Muchos no están solos allí y las mujeres aquí solas esperándolas
Angelica.- Aquí algunas mujeres también se acompañan.

laemigracionyjuanmorenoangelicarodriguez.mp3

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