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"Consumir menos, consumir mejor" y la sociedad tradicional benalupense. El desarrollo tecnológico 1


Parece claro que la historia demuestra que no se puede ir contra los avances tecnológicos. Y si bien el progreso económico o social puede sufrir altibajos, el tecnológico suele ser progresivo y continuo. Lo mismo que si hay algo que caracteriza a nuestra sociedad actual son los adelantos tecnológicos que se producen con una velocidad ilimitada. Estamos instalados en una permanente revolución tecnológica y los progresos y cambios se producen a la velocidad de la luz. La inmensa mayoría de los lectores de este blog recuerdan cuando no había móviles y el mundo seguía girando. Eso no quiere decir que todo lo que tenga que ver con la tecnología sea todo positivo.







Tony Lodeiro en su libro "Consumir menos, consumir mejor" dice por ejemplo: "Esta del “progreso progresado” es una frase de Agustín García Calvo, creo. Grandes pensadores como él o como Ivan Illich nos alertan de que los avances son buenos, pero que, si abusamos, sus inconvenientes superan a las ventajas. Un buen ejemplo pueden ser el exceso de higiene. La vida moderna está llena de paradojas. Más y mejores medios de comunicación, más incomunicación y soledad entre las personas; medios de transporte más rápidos, más prisas; más cantidad y diversidad de alimentos y mayores conocimientos sobre salud, dietas menos saludables; a la hora de curar: avances médicos impresionantes, a la hora de prevenir: pasos atrás –sedentarismo, obesidad y estrés en aumento–... Con la tecnología ha pasado como con el crecimiento, que el medio se nos ha convertido en fin sin darnos cuenta. La tecnología nos ayuda a ir donde queremos más cómodamente, pero a la vez, vamos a donde ella quiere. Parece que si un avance es técnicamente viable ya es bueno por definición, y necesario. Acabamos trabajando para pagar el móvil, el coche, el ordenador y la dichosa cámara de fotos digital. Y nos pasamos la vida revisando ofertas de tarifas de móvil, solucionando problemas que nos da el ordenata... ¿Se podrá ir de excursión sin que alguien nos mande parar cada 3 minutos para posar en una foto?... Es verdad que usar el ordenador puede ayudarnos a ahorrar papel, y que un electrodoméstico o coche moderno consume la cuarta parte que uno más viejo. Pero ¿realmente necesitábamos el coche, el ordenador y el electrodoméstico? Si contamos las horas que trabajamos para ganar dinero y comprarlos ¿mejoran nuestra calidad de vida o pasando de ellos podemos vivir mejor? Es innegable que a más tecnología disponible, más consumo." 




En la sociedad tradicional benalupense la tecnología existente se adapta al tipo de necesidades económicas y sociales que tenía la población en ese momento. No hay televisión, móvil, ordenador...porque no hacen falta. Los automóviles, los teléfonos o los electrodomésticos eran escasos y se concentraban en unas pocas familias con más recursos que el resto. Para entender la tecnología utilizada en la sociedad tradicional benalupense tenemos que conocer las características básicas de la economía de la época. Estamos ante una economía cerrada, con una gran importancia de lo local, lo endógeno, donde conviven la economía depredadora (recolección de frutos silvestres y caza) con la economía productiva. Una gran parte de la agricultura y la ganadería están orientadas hacia el autoconsumo, la agricultura y ganadería denominada de subsistencia. Los grandes latifundios de la zona tiene un carácter extensivo, se basa en una mano de obra sumisa y barata, por lo que los terratenientes no necesitan introducir la mecanización en el campo. Las herramientas agrarias son rudimentarias y básicas, con muy pocas transformaciones desde que se empezaron a utilizarse con la aparición de la agricultura. Por ejemplo el arado de madera romano o el trillo de las fotografías. En Casas Viejas los huertos y la agricultura de regadío ha tenido gran importancia desde la época de la dominación árabe. La tecnología del regadío de la zona fue introducido por ellos y todavía se mantienen huellas de sistema de acequías o riego al pie. Como se ve en la fotografía el agua se hace correr entre los lomos que seguramente serán sembrados de boniatos. El hortelano que aparece en la imagen utiliza una azada como única herramienta, con la que hacían correr el agua por donde interesara.Todas esta huertas próximas al pueblo eran regadas con el agua que manaban en las abundantes fuentes del pueblo, procedentes del acuífero existente debajo de la mesa, en cuya ladera se ubica el pueblo.

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