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Los maestros de los campos o ambulantes. Las dificultades. 3

El maestro, representante de la cultura en el mundo rural, siempre ha tenido una relación difícil con el poder. Los librepensadores de la Restauración enfrentados a muerte con el cacique rural eran la mayoría de las veces de esta profesión. En la postguerra muchos funcionarios que deben abandonar la administración por causas políticas unas veces o de otro tipo otras se ven abocados a dar clase en el mundo rural, un mundo donde ni el estado ni la Iglesia llegaba a impartir educación.
Estos maestros ambulantes carecían la mayoría de las veces del título oficial de magisterio, aunque tenían una formación más que suficiente para impartir las enseñanzas que demandaban los niños de estos campos; las cuatro reglas matemáticas, conceptos básicos de ortografía y gramática y algunas nociones elementales de historia y geografía. 



Las dificultades eran máximas. A la inexistencia de un apoyo institucional hay que añadirle las del contexto de la época. En primer lugar materiales. Las aulas eran improvisadas, hasta que al final del franquismo no aparezcan las escuelas unitarias rurales, las clase se impartían, la mayoría de la veces, en la misma habitación central de la casa que servía de comedor o/y cocina. Los materiales educativos inexistentes, una cartilla o una enciclopedia, algún pizarrín eran los materiales más comunes. Como era la escuela la que se dirigía a los alumnos y no al revés, la diversidad de ellos era aplastante, a la misma hora podían coincidir niños con muchos años de edad de diferencia, lo mismo que de conocimientos, intereses y motivación. Pero los mayores obstáculos se encontraban en el contexto de la época. Las necesidades económicas de la familia, el ambiente cultural existente, las expectativas reinantes... no eran las más propicias para un clima adecuado educativo, por ello, la mayoría de las veces el proceso educativo del alumno terminaba demasiado pronto.



Como vamos a ver  en un ejemplo concreto, estos maestros ambulantes establecían itinerarios o rutas a veces diarios y otras veces semanales. Ese fue el caso de Andrés Candón que desde la Cabrala a Cantarrana iba pasando por los diversos cortijos con los que llegaba a acuerdos con los padres. O el caso de José María Peña Colón que me puso sobre la pista la familia Román a través del facebook (buena idea esta de pedir y compartir información por las redes sociales). "A mi madre y sus hermanos le daba clase José María Peña Colón, por donde ahora está la Venta Pareja. Utilizaba la cartilla como material y muchas veces se quedaba a dormir en casa de mi abuela"



En la revista apuntes históricos y de nuestro patrimonio que edita el ayuntamiento de Alcalá de los Gazules de 2013 José Luis Blanco Romero ha publicado un artículo sobre estos maestros de campo. En su recorrido se detiene en este maestro ambulante. "D. José María Peña Colón fue un maestro rural legendario, que trabajo en todo el término municipal, en rutas pedagógicas trazadas de norte a sur y de este a oeste, desde Las Viñas, en el camino de San José del Valle; a las Caras del Sol en la carretera de Los Barrios; desde Isla Verde y El Angarillón cerca de Benalup; al Picacho, en el Camino de Ubrique...El maestro Peña llegó al oficio después de pasar por la Guardia Civil, de la que salió por un incidente relacionado con el contrabando, por ser comprensivo con el estado de necesidad de alguna familia que sobrevivía, como tantas, ayudándose de estas prácticas ilegales. Formando pareja con un Andrade, decidieron hacer la vista gorda ante un contrabandista que, requerido más adelante por otra pareja, les reprochó exceso de celo en comparación con los anteriores que lo habían dejado pasar. No consiguió ningún beneficio propio pero hizo la puñeta a sus condescendientes benefactores...Solía hacer rutas semanales o quincenales, con la misma ropa, primero a pie y más tarde en bicicleta... En el recuerdo de su hija Francisca, su padre era una persona extraordinaria... Era muy cariñoso, "me daba un real cada vez que volvía a casa", después de cada ruta en las que solía obtener entre 7 y 10 pesetas, además de muchos presentes que le regalaban las familias".
La foto está realizada en los Arenalejos. De Jerome Mintz.

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