Los maestros de campo o ambulantes. Avelina Zorrilla. Y 8


El caso de Avelina Zorrilla me ha parecido idóneo para terminar esta serie, porque representa el fin de una época y el comienzo de otra. Aunque estaba en nómina del estado, presenta muchas características del voluntarismo y las dificultades de los maestros de campo o ambulantes. Esta ejerció de profesora en Benalup desde octubre de 1971 hasta julio de 1977, dos años en la escuela unitaria rural y cuatro en el Padre Muriel (“Avelina la maestra organizaba unas Olimpiadas en el campo de fútbol y que los equipos eran por barrios: El Tajo, El Cañuelo, el Cuartel, la Calle Nueva, la Calle Alta, a lo mejor el San Elías y ya está, porque el pueblo era muy chico" El carbonero en su pregón del maratón). 

La maestra Avelina Zorrilla ocupa un lugar muy especial en el imaginario colectivo de aquellas personas que la conocieron en el ambiente especial de los setenta. No sólo entre los alumnos a los que impartió clase como los hijos de las familias Flor, Morillo, Valdés, Rodríguez, Ruiz… (“hacíamos excursiones y organizaba torneos de fútbol en la Yeguada”), sino también entre el grupo de jóvenes que se formó como Ossorio, Romero, Coronil, Hortensia…. Y con personas más adultas de la localidad como la familia Flor Gómez, María Morillo, Mercedes Lara, Dolores Vela…. cuyas redes tejidas en aquellos años fueron tan fuertes que se han mantenido hasta la actualidad. Todos se acuerdan de su Volkswagen escarabajo que era suyo pero era de todos, de su alegría de vivir y de esa manera de compartir, de esa generosidad que sólo tienen aquellas personas que poseen muchas cosas, en el amplio sentido del término y por tanto le otorgan menos importancia a lo poseído. Después se fue a Madrid y siguió trabajando en educación, primero en Vallecas, después en el Ministerio y luego volvió otra vez a la escuela. En Internet nos la encontramos como una de las especialistas en experiencias educativas con gitanos. 



Me puse en contacto con ello vía email y le pregunté por su experiencia en Benalup:” Llegué allí porque Jesús Barberá luchaba por conseguir una maestra para los niños de la zona rural que estaban sin escolarizar y yo quería ese trabajo!!!... Tengo miles de personas a las que agradecerles su cercanía pero especialmente a la familia De la Flor ( Manolo y Antonia  q.e.p. d.) a Maria Morillo y a Mercedes....y gente más joven. Ah y a un grupo de religiosas de las que ahora solo sigo en contacto con una (Teodora Andrés) el resto fallecieron y una Sor Angeles trabaja en Sucre, Colombia… Una persona que formó parte del grupo de jóvenes fue Antonio ( entonces trabajaba repartiendo butano) que ayudo muchísimo. Había un grupo de chicas jóvenes que trabajaban en el taller de costura y que gracias a él, a sus horas juntas, a sus tertulias y amistad entre ellas Cati, Juani, Isabel, Alfonsi...que fueron pioneras en su manera de ser "mujeres" en un pueblo rural cómo era Benalup entonces y la mayoría de pueblos en España en esos momentos. Y a los padres  de Isabel y Jose Antonio Romero, también  les debo mucho agradecimiento, porque mi primera casa después de vivir en el cortijo de Juan Belmonte donde estaba la escuela unitaria, estaba encima del bar que se llamaba La Peña y era de ellos. 
Otras personas que me apoyaron en todo, fueron los entonces maestros y directores de las escuelas. Cualquier idea para mejorar la educación y  formación del alumnado, la apoyaban. Y eso hacia que fueran muy abiertos a las innovaciones que merecían la pena. Y eso no era, ni es corriente  que suceda. Y eso lo notaron las generaciones que tuvieron la suerte de tenerles. De todas formas, esto que escribo es por ayudar a recordar aquellos momentos. .Lo que si se es que fueron años especiales, por felices, por lo que aprendí y creo también por todo lo que compartí con muchas muchas personas todas " super geniales". 


 En la  foto aparecen 23 niños subidos en el remolque del tractor en la puerta del cortijo, en las instalaciones deportivas, como lo señalan la artesanal portería que sirve de marco. Contrastan esta fotografía, en la alegría de los alumnos, en la flexibilidad de los grupos, en la adaptación al medio con la rigidez de las fotos que existen sobre los grupos convencionales de la época disciplinariamente y formalmente formados.



Aunque solo estuvo en el pueblo seis años como maestra, el hecho de que ejerciera como tal desde que se levantara hasta que se acostaba, de que su coche, su casa... fuera de todo el mundo igual o más que de ella, la integración en el pueblo que consiguió y los continuos favores y ayudas que después ha seguido haciendo a la gente del pueblo la convierten en una persona muy popular en el imaginario colectivo del pueblo. De hecho han sido muchas las personas que al contactar para este artículo han propuesto que el pueblo debería devolverle algo de lo mucho que ella ha aportado. Aunque fuera de forma simbólica.


Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Avelina simbolizó en aquellos años 70 la innovación y la dinamización social de los adolescentes del pueblo. Además de maestra se dedicaba a reunirnos en torno al movimiento "scout", lo cual suponían muchas horas ocupadas del fin de semana en un lugar donde apenas había diversión. Era y es una persona de una profundidad increible que animaba al gusto lector ( no, en vano,su apellido entroncaba con elfamoso escritor ) y que nos ponía al día de las novedades musicales. Pero, sobre todo, es una gran persona que significó mucho en la vida de una generación. Sí merece un reconocimiento por su gran labor.

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