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Los churreros de Chiclana

El 1 de junio de 1966 Isabel Vidal le cuenta a Mintz lo siguiente: "I.V.- Y ahí donde está Vazquez se ponían los hombres que venían de Barbate a vender el pescado. Y cuando ya levantaron eso se pusieron a vender el pescado aquí más arriba. Después más arriba, en lo del Vivillo que tiene una taberna, en Campo y Hogar, había una choza y allí se pusieron a vender el pescado. Hasta que hicieron una plaza abastos donde ahora está y luego hicieron la plaza y allí se posaron los pescadores". Este testimonio nos confirma como el pueblo siempre funcionó como un lugar donde los vendedores ambulantes venían a vender sus mercancías.
El audio nos confirma también que la calle Fuentes fue siempre considerado como de entrada o salida del pueblo por lo que los vendedores se colocaban allí. Luego, como se dice en él, aparecería la plaza de abastos en 1932. En esta tendría una churrería Manuela Cozar, más conocida como Manuela la churrera. 




En la actualidad el chiclanero Antonio Romero Núñez vende churros entre el IES y el teatro, lugar que ha llegado después de un breve paso por la plaza Gutiérrez Mellado. Pero la estancia entre nosotros de esta familia de churreros se remonta a 1947 cuando su abuelo tras terminar el servicio militar empieza a venir a Benalup de Sidonia a vender churros en la calle Fuentes, la misma que las cuatro fotografías. Luego el negocio pasó al padre del actual, Antonio Romero Núñez. Y de este a su hijo que también se llama Antonio Romero Núñez. Este se siente orgulloso de pertenecer a una familia de churreros desde hace más de 65 años, de seguir la tradición familiar artesanal y de llevar esto de los churros en la sangre. Esta familia chiclanera que lleva vendiendo churros tantos años en Benalup ha establecido muchas relaciones de amistad con la gente de Benalup y el lugar donde los vendían se ha ido trasladando según las circunstancias y los tiempos. De la calle Fuentes pasaron a la calle Rafael Bernal, enfrente del Tato, donde estuvieron mucho tiempo y luego a la plaza de abastos de la carretera del Castaño. De ahí, siguiendo el ritmo de la evolución de la población en el pueblo, se fue a la plaza Gutiérrez Mellado y de esta a la actual ubicación en el teatro. Puede parecer curioso, aunque tiene la misma explicación, que ha seguido una evolución parecida a las "quedadas" de nuestros jóvenes en las plazas públicas. Si antes tenía el protagonismo absoluto la Alameda y el centro el pueblo, ahora tras un corto tiempo en la Plaza Gutiérrez Mellado el protagonismo lo ha adquirido el teatro. Y es que las distintas partes de una ciudad funcionan como un ente vivo, nacen, se desarrollan, envejecen... Ese proceso lo podemos seguir con la evolución que ha seguido la venta de churros de esta familia chiclanera. 



Las cuatro fotografías están realizadas a principios de los setenta por Mintz que vivía al final de esta calle, muy cerca de donde se ponían los churreros de Chiclana. En la primera fotografía vemos como se trata de una mañana fría de invierno, lo denota la ropa, donde se puede observar perfectamente el empedrado de las calles, el bar de Palomino a la izquierda y al frente la casa de María Teresa, la partera, después venía el sindicato y a continuación la oficina de la fábrica de la luz y un poco más arriba un solar donde se almacenaba el carbón, el combustible más utilizado hasta los años sesenta. ¿Quién será el niño que mira fijamente la cámara? En la segunda foto se observan claramente al fondo la zapatería de Vázquez, la gente haciendo cola para comprar churros, los dos churreros, y como un muchacho llega corriendo para adquirirlos. En la tercera un grupo de niños que se dan cuenta de la presencia de Mintz posan para su cámara (¿alguien localiza a alguno?), se ve como los chiclaneros hacen su trabajo, mientras que uno echa la masa en el aceite, el otro los venden. Y la cuarta foto es ya un plano más cercano de los churreros y de la gente que hace cola. 



A la familia Mintz, que vivía al lado, le encantaban los churros. De hecho Carla siempre que viene los busca para comprarles una suculenta razón. Ahora le ha encargado a su hija Sigal, que va a estar dos meses con nosotros, que no puede irse del pueblo sin probar uno de sus productos gastronómicos preferidos. Yo le he comentado que ya los churros no están en el centro histórico que se ha traslado a la zona alta del pueblo, más joven y dinámica comercialmente hablando, aunque hay otros productos como los periódicos que solo se pueden seguir comprando en el casco antiguo. Pero que los churros los siguen vendiendo la misma familia que  desde hace sesenta y seis años llevan viniendo a Benalup para ese cometido.

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3 comentarios:

Salustiano Gutiérrez Baena dijo...

Ana Ruiz Morales a través del facebook ha comentado que las niñas de la tercera que están en la puerta son las hijas de Blas Grimadi y el niño pequeño es Mario Grimaldi.
María José Rodríguez Macías me comenta que justo enfrente de Manuela Cózar, vivían sus tíos, la hermana mayor de su madre, María, casada con Blas Grimaldi, y sus hijos son los que aparecen en la foto. Aprovecha para decirme que los mantecados de Manuela Cózar eran los mejores del mundo y también las tortas de aceite. De ambos productos me ha hablado también mucho Carla Mintz.

Salustiano Gutiérrez Baena dijo...

Según José Miguel Román Sánchez ha escrito en el facebook de Benalup desde las fotos: "Las niñas de la izq son mis tias, la del paraguas en el cuello mi tia paqui y la del abrigo de cuadros mi tia olivi la cartera,las hijas del chato".

Salustiano Gutiérrez Baena dijo...

Y las de detrás Milagrosa y Margari Flor