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La ruta del descontento

Clara E. Lida ha dado el nombre de “la ruta del descontento” a todas manifestaciones del campo andaluz ante las pésimas condiciones de vida que soportaban los jornaleros. Hoy traigo un audio de Isabel Vidal Quirós de 1966 donde le cuenta a Mintz la conflictividad laboral en tiempos de la República, sus causas y sus manifestaciones. Durante la segunda mitad del XIX y primera del XX el campo andaluz fue un constante foco de movilización y agitación social. Pero hubo dos etapas donde la conflictividad laboral se agudizó, durante la primera guerra mundial y en la Segunda República.
Las libertades que prometía y concedía la República junto con las promesas e intentos de solucionar el viejo problema agrario del campo andaluz hicieron que los jornaleros reivindicaran de una forma más activa mejores condiciones de vida. Ante ello los propietarios recurrían al gobernador civil y este mandaba a los pueblos a la Guardia Civil a solucionar la situación. Varias veces en esta zona, en el 32 o en el 33 y por Andalucía en repetidas ocasiones, el encuentro se solucionaba con balas que se escapaban y varios muertos. Isabel le cuenta a Mintz una ocasión en la que el enfrentamiento fue incruento y los jornaleros terminaron sacando a hombros al alcalde.
I.V.- En Medina, ahí mismo. Dicen que los pobre no tenían que trabajar y se sentaban en los pollos de la Alameda. Escribieron un escrito diciendo que Medina estaba revolucionada.  Mandaron un piquete de guardias civiles de tropas. Y el que venía al mando de los guardias, preguntó por el amo del pueblo, el alcalde. ¿Qué es lo que pasa? Antes de tirar preguntó. Pues aquí no pasa nada, lo que pasa es que están parados y se sientan en el pollo hacer tonizas. Y se marcharon. Los obreros sacaron a hombros al alcalde. Y los señoritos lo que querían era que se espaciaran, que se fueran al campo, que no los querían ver.



Una de las soluciones coyunturales que tomaba el Ayuntamiento ante situaciones críticas era el envío de socorros en forma de dinero. Isabel Vidal crítica estos en el audio, por la forma en que lo repartían, porque luego no le pagaban a los comerciantes y en definitiva porque no dejaba de ser un parcheo.
I.V.- De modo que esto siempre ha sido de muy poco trabajo y muy mala administración. Los hombres tienen derecho a trabajar para comer. Aquí ha habido siempre mucha gente parada. Aquí en Casas Viejas mandaban de Medina unos papeles con un escrito de 6 reales con aquellos papelitos iban a comprar la gente los mandaos. Todavía María Santos tiene esos papeles que no los han pagado. Tenían la costumbre de repartir los papelitos a las doce del día, señores repártanlos ustedes por la mañana temprano y con un puñado de tagarninas y espárragos ya tiene usted para medio comer. Aquí ha habido muy malas administraciones y solo por eso se ha revolucionado muchas veces el pueblo
En escrito del ayuntamiento de Medina de 25 de marzo de 1931 podemos leer:  “Vista la cuenta del gasto causado con motivo de los socorros facilitados a los obreros agrícolas de esta Ciudad y la Aldea de Casas Viejas por paro forzoso, durante el mes de Marzo del presente año, S. E. acordó aprobar la siete mil seis pesetas a la que asciende el citado gasto”.



En la última parte del audio Isabel Vidal y su hijo Juan Moreno hablan de cómo después de los Sucesos y sobre todo la Guerra Civil se acaban las huelgas. Pero sobre todo tienen claro cuál era la causa fundamental de las huelgas y las manifestaciones de descontento; el paro. 
J.M.- ¿Antes de los Sucesos hubo  muchas huelgas aquí?¿ En qué fecha?
I.V.- Antes sí, hubo huelgas. En el 30, 31 una cosa así. Por pocos días, dos o tres
J.M.- ¿Las huelgas por qué, por más dinero?
I.V.- Como los campos no estaban alambrados le dejaban los bichos solo, los cochinos, las ovejas, si araban con un arado que no había motores, dejaban el arado parado
J.M.- ¿Pedían dinero?
I.V.- Pedían dinero no, porque unos trabajaban y otros no y querían todos trabajar.
En la actualidad el problema del trabajo sigue sin resolverse, el paro es una pesada losa en el pueblo. Sin embargo, no son comunes o visibles las manifestaciones de descontento.
En la fotografía la Guardia Civil vigila la entrada del cementerio de Antequera para evitar que se lleven el cadáver de un campesino muerto en la huelga de marzo de 1932. La fotografía es de este blog
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