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Juan Rodríguez Guillén. 2

Escribe Alexandro Stella sobre Juan Sopas: “Lo peor fue que entre opresión, sumisión y paternalismo, se construyó en el pueblo una versión infamante: la culpa de los " acontecimientos trágicos " de 1933 era para los jefes anarquistas, y en particular  para el que había estado fugado durante años Juan " Sopas ". El rumor quiere que este antiguo segador, primero concejal  socialista y luego miembro de la CNT, que abrió más tarde una tienda de ultramarinos y fiaba los productos a menudo a los que no podían pagar, podía sólo ser asalariado por los señoritos, y habría enviado a los obreros analfabetos buenos y honrados a  la revolución que les llevo a la muerte a algunos y a otros a la prisión lo que probaría su manipulación. Un rumor en buena parte alimentada por el entorno socialista que, en su competencia ancestral con los anarquistas en el seno del movimiento obrero, veía en " los sucesos de Casas Viejas " una manipulación orquestada por la derecha para hacer caer el gobierno de la segunda República”.
En este contexto se entiende el incidente de febrero del 36 cuando Sopas volvió a Casas Viejas. El alcalde pedáneo José Franco lo cuenta así en un escrito al de Medina de 24-2-1936 “Tengo el honor de comunicar a VD. Que esta noche se han presentado ante mí una comisión de vecinos de esta aldea en súplica de que el amnistiado Juan Rodríguez Guillén condenado por los sucesos de esta, sea expulsado de la localidad por su actuación durante los mismos, en contra de sus hermanos los trabajadores de los que fue el Judas. La actitud de esta comisión no era nada tranquilizadora, pues querían lincharlo y gracias  a la intervención del Sr. Suárez no ha pasado la cosa a mayores. A dicha comisión le hemos dado la segura de que esa Alcaldía dispondrá lo razonable dentro de las veinticuatro horas venideras”. Conociendo el contexto y leyendo entrelíneas se observa claramente como detrás de la expulsión de Sopas del pueblo estaba Suárez Orellana. 



Como dice Antonio Ramos Espejo en Después de Casas Viejas “(Suárez) sostiene la tesis de que aquel movimiento revolucionario estuvo manipulado por las derechas en Casas Viejas; por el terrateniente José Vela Morales, llamado el Tuerto, que manejaba al traidor Juan Sopas” . Sobre Sopas recayeron todas las responsabilidades tanto del campo socialista como franquista.  “El principal responsable de los Sucesos de Casas Viejas” expresión repetida hasta la saciedad en su sumario y utilizada tanto por Suárez y sus seguidores, como por las fuentes franquistas, junto a la acusación de que actuó de topo de los propietarios tuvieron predicamento, hasta que Mintz demuestra que el papel de Sopas fue secundario en los Sucesos y que la segunda parte no se corresponde con la verdad. 



La versión franquista no es menos dura. Cuando terminó la guerra se convirtió en uno de las presas más deseadas para las huestes franquistas de la zona. Cuando lo apresan la alegría por ello expresa que no estaban dispuestos a que en esta ocasión volviera a escapar como hizo en enero del 33 o febrero del 36 con el indulto del Frente Popular.

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