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El maquis en Casas Viejas. La derrota. La guerra en el llano. 3

En una guerra como esta entre los maquis y la guardia civil de eminente carácter rural el apoyo de la población civil iba a ser fundamental. Dos fueron las estrategias utilizadas por las fuerzas del orden; la represión directa y brutal a los maquis y el socavamiento del apoyo popular que gozaban en un principio. Recordemos que la Voz de Cádiz da para la provincia de Cádiz 3 guardias civiles muertos, 74 maquis muertos  y 490 colaboradores encarcelados. Esas 490 personas pertenecientes a la población civil son una muestra de la verdadera importancia que este tipo de represión tuvo.
Ya hemos visto como Antonio Vieras García (Tarifa) y Cristóbal Moreno Peña (Casas Viejas) terminaron en la cárcel donde murieron por “colaboración con los bandoleros”. O el caso que cuenta Manuel Pérez Regordán de 4 de julio de 1949. “ Fueron detenidos por la Benemérita Juan Pino Rodríguez, a) “Pino” y José González Pérez a)”Pepe Pilar”, atribuyéndoseles relaciones con los guerrilleros”. El mismo caso lo cuenta Mintz de la siguiente forma: “Los que huyeron a las montañas al principio de la Guerra Civil y permanecieron allí ocultos fueron llamados “los rojos”. La guardia civil asumió que los bandidos tenían contactos en el pueblo. Los que viajaban por las montañas entonces cayeron bajo la sospecha de los bandidos y de la guardia civil de ser espías para uno u otro bando. Cogieron a Pepe Pilar como sospechoso y lo golpearon duramente. Nunca pudo hablar de esos acontecimientos sin temblar de miedo y rabia”. 



Cuenta también Manuel Pérez Regordán que durante el secuestro de la familia González Mañez “pasó por el caserío la pareja de la Guardia Civil que preguntó si había alguna novedad, a lo que contestó el vaquero Manuel Utrera Araujo que no había pasado nada, firmando el parte de la Benemérita en señal de conformidad con lo manifestado. Ello le trajo consigo tres meses de cárcel por encubridor. La familia declaró que había pagado un rescate de 5.000 pesetas”



Escribe Jesús Núñez: “Las numerosas detenciones que se fueron practicando y los consiguientes encarcelamientos fueron socavando definitivamente la escasa colaboración que hasta entonces habían tenido en sectores muy concretos de la sociedad rural de la época, hasta el punto de llegar a quedar casi aislados. Todo ello unido a que las partidas que fueron quedando aisladas en el interior y que no pudieron huir a Francia o Marruecos, terminaron avocadas a cometer actos propios de la delincuencia común, tales como secuestros, robos y asaltos para poder exclusivamente obtener dinero o alimentos con los que sobrevivir, convirtió finalmente a unas personas que por su idealismo ideológico contra el régimen franquista se habían echado al monte para luchar contra quien consideraban su enemigo, con el consiguiente sacrificio y riesgo personal, en auténticos y verdaderos bandoleros, cada vez más aislados del entorno social, haciendo impracticable aquel principio maoísta que preconiza que el guerrillero debe moverse en el pueblo como pez en el agua”. 



Almudena Grandes lo dice de una forma muy explícita “Se decide que lo que hay que hacer es machacar al llano. Reprimir de una forma brutal a los pueblos de las zonas donde había guerrillas. Porque el llano era lo que permitía que el monte subsistiera. En el llano pues había familias que compraban comida, medicinas, estaban las propias mujeres e hijos de los guerrilleros…Para crear una verdadera atmósfera de terror que hizo que acabara con la guerrilla… acabó contrayendo el apoyo que recibían los guerrilleros. Sobre esto se suma que el partido comunista se desvincula de la guerrilla…Por eso se habla del trienio del terror, de 1947 a 1949 se acabó con la guerrilla en España por el procedimiento de aplicar el terror como arma política de una forma deliberada, de una forma sistemática… ”

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