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El furor del converso

Pienso que la religión no creó al hombre, sino que éste inventó la religión, siendo por tanto ellos los que la utilizan para sus intereses, no al contrario. Tanto en la Segunda República como en la Guerra Civil y el franquismo la cuestión religiosa fue utilizada por ambos bandos para dilucidar una lucha de poder que abarcaba mucho más que cuestiones religiosas. Dos formas opuestas de concebir el mundo económica, política, social o culturalmente se dilucidaron a través de la religión. Tanto en un periodo como en otro las posturas se radicalizaron. En la segunda república la cuestión religiosa fue una de las que más contribuyó a la polarización de las dos Españas que terminarían en guerra civil.



En la comarca,  en lugares como Vejer o Paterna las iglesias fueron asaltadas por masas exaltadas e incontrolables. Una vez los nacionales en el poder se vengaron duramente de esa afrenta como dice Juan Pinto en el audio. En Casas Viejas no sufrió daños las iglesia durante la República. Pepe Pilar le cuenta a Mintz en los anarquistas de Casas Viejas: “Ocho o nueve vinieron de Cádiz dispuestos a causarnos problemas. Esto sucedió durante la República, antes del suceso. Eran del partido comunista de Rusia. Conversaron con Suárez, dado que había propuesto reformas agrarias y cosas por el estilo. Preguntaron a Suárez si había aquí una organización con suficientes ánimos para seguir el movimiento. Su intención era quemar la iglesia. Pintaron la hoz y el martillo en las puertas y en el suelo. Nos acusaron de maricones, incapaces de hacer nada, porque no acudimos a su convocatoria de quemar la iglesia. Querían organizarnos, pero Suárez dijo a los hombres:”No tenéis que hacer nada. Estos han venido aquí a crear conflictos y nosotros debemos impedirlo”. Y no se hizo. Ni siquiera les escuchó nadie: nadie se unió a ellos ni tomó parte en nada”.



La Guerra Civil y el triunfo de los nacionales fue un punto de inflexión en el deseo de crear la sociedad civil laica que intentó la República. Vimos como el affaire de Ricardo Rodríguez terminó cuando este contrajo matrimonio por el rito católico y serán muchas las personas que se habían destacado por sus ideas izquierdistas durante este periodo las que se adapten a las nuevas circunstancias del franquismo a través de la religión. Hubo quien con el franquismo sufrió cárcel,  se exilió o tuvo que emigrar, quien se marginó no renunciando a sus ideas, pero también existieron una serie de personas que se habían significado en la II República que se adaptaron al nuevo régimen utilizando a la religión como instrumento,  con el típico furor del converso. En eso insisten mucho las fuentes orales, como en este caso Juan Pinto y Juan Moreno. Estos nos vienen a confirmar que algunos de los prohombres del primer franquismo, también habían tenido esa condición en la república y que en su adhesión al nuevo régimen utilizaron la religión católica. En el fondo del relato existe una crítica encubierta a este cambio de postura, transformación que atribuyen al miedo. Otro punto de vista es el que considera que la inteligencia es la capacidad de adaptarse a las nuevas circunstancias y que en aquellas duras circunstancias lo más sensato era aplicar aquel dicho de "si no puedes con tu enemigo, únete a él". Independientemente de la valoración, lo indudable es que tras el fracaso de la II República la religión se convirtió en el indicador más relevante y que el sociograma benalupense del franquismo no se entiende sin esas transformaciones. En los audios de 1966 además de hablar de las "conversiones", se trata la adhesión de los propietarios a la Iglesia, la indiferencia tradicional de los obreros o la actuación del Padre Muriel durante la Guerra Civil, que será el protagonista del post de mañana. 



Transcribo el audio.
J.M.- En algunos sitios los anarquistas tenían ganas de quemar la iglesia, pero aquí no
Pepe Pareja.- No, aquí no. Aquí se impusieron los obreros. En esa época vinieron a quemarla y se impusieron los obreros. A la iglesia no había que tocarle, ni al cura, ni a nada
J.M.- ¿Y había mucha discusión del cura en el sindicato?
Pepe Pareja.- No, poco, eso no.
J.M.- ¿Este pueblo fue religioso en general en aquel tiempo?
Juan Moreno.- Antes no, ahora sí. Lo que más comunistas eran entonces son los que más van a la iglesia ahora. Están muy bien colocados todos, los han colocado para que se callen.
J.M.- ¿Los domingos van a misa?
Juan Moreno.- Los domingos van a misa les pagan unas perrillas. El señorito les paga. Como están colocados en sus fincas tienen la obligación de ir a  misa. Los obreros no vienen a misa, vienen los entregados de los señoritos. Los obreros no. ¿Los obreros como van a ir a la iglesia? Los señoritos critican de que los obreros no vayan a la iglesia. ¿Cómo van a ir a la iglesia si ustedes no los miran? Si ustedes no los miran en la calle como van a venir a la iglesia a sentarse
J.M.- ¿Quién es el patrón?
Juan Moreno.- Antonio... San Elías dice la niña que es
I.M.- Su mujer va a misa
Juan Moreno.- Cuando tiene tiempo, si le dieran 20 duros va todos los días este
J.M.- ¿Este domingo cuántas personas van a la iglesia?
Juan Moreno.- Muchas. Ahí tienen que entrar más de cincuenta de los que querían matar a los curas. Y los que no querían matarlos esos no entran.

J.M.- ¿Qué piensas de la iglesia?
Juan Pinto.- Hoy todo el mundo piensa igual. Usted ve todo la juventud que toda va a la iglesia, antes no. Hoy hasta ese del bar que era concejal, que estuvo huido en la sierra. Hoy es el primero que va a la iglesia todos los domingos, con un librito
J.M.- ¿Por qué?
Juan Pinto.- Porque tendrá miedo. Antes propagaba malamente, era de la izquierda, concejal para meterse de alcalde. Cuando vino esto se tuvo que ir a la sierra. Hoy es el primero que se mete en la iglesia, con un librito y cuando va a misa todos los domingos le da el cura la ostia.
J.M.- ¿Cuándo saltó los sucesos que pasó con el cura, tenía miedo?
Juan Pinto.-  El tendría miedo pero como no le hicieron daño. Si le hacen daño cuando salta el movimiento en el 36 entonces hubieran liquidado a todos los que había aquí en el pueblo. Como no lo hicieron daño, el cura cuando vino el movimiento lo que hizo fue favorecer al pobre que atacaba sobre él. Aquí Juan Ayo, Andrés Martínez… eran de la junta de la izquierda y se tuvieron que ir a la sierra y a todos esos los salvó el cura.
En la fotografía incendio provocado en la iglesia de San Cayetano,en el barrio de Lavapiés.22 julio 1936

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