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Actuaciones de Padre Muriel

En un principio el post de ayer y de hoy formaban parte de uno. Luego la extensión me aconsejó dividirlos. Los audios que voy a utilizar hoy nos van a servir para aclarar algunos aspectos de esa figura tan compleja, importante y especial que fue el Padre Muriel, en una de las peores etapas de la historia de Casas Viejas (1934-1966). Ya he hablado varias veces de él y hay que partir de varios presupuestos como es la imposibilidad de enjuiciar personajes de otras épocas con los valores y la perspectiva actual o la necesidad de contextualizar y conocer la época del personaje para entenderlo. También de la necesidad de analizar la historia como algo complejo, donde es necesario huir de juicios maniqueos, de buenos y de malos... Los audio de hoy hablan del papel tan importante que jugó este sacerdote en la transición de la República al franquismo, haciendo que fuera menos represiva que en otros lugares de la comarca y posibilitando la integración de destacados republicanos al régimen franquista.



Desde 1925 hasta 1932 ejerció don Francisco Gallardo como párroco de Casas Viejas. Mintz elogia su figura y su labor. “Habría sido beneficioso disponer de un hombre de su temperamento en el pueblo durante los difíciles meses siguientes… Tres semanas después de la partida de Don Gallardo llegó su sucesor Don Andrés Vera. Don Andrés era un hombre callado y tímido que se sentía cómodo con los rituales eclesiásticos, pero incómodo con los trabajadores”. Magdalena González en su trabajo sobre la Guerra Civil y el primer franquismo en Conil dice: También la Iglesia como institución colaboró activamente con la política de violencia desatada en julio de 1936. El cura párroco Andrés Vera, confesando a los que van a ser asesinados, forma parte del imaginario de una generación. Precisamente se trata del mismo cura que estaba destinado en el cercano pueblo de Casas Viejas en 1933. Después la Iglesia siguió denunciando y sojuzgando, firmando informes para  certificados de buena o mala conducta cada vez que le era requerida información sobre cualquier vecino del pueblo”



Andrés Vera se marchó de Casas Viejas en 1934 y fue sustituido por Manuel Muriel Guerra. Está documentado que la actuación del Padre Muriel fue totalmente distinta a la de otros, como el de Conil, contribuyendo  a que en este pueblo la represión fuera menos cruenta que en la comarca y ayudando a muchos republicanos a adaptarse a las nuevas circunstancias del régimen franquista, como tenemos documentado en los casos de Ricardo Rodríguez, Paco Estudillo, Manuel Sánchez o los ejemplos de los que habla Juan Pinto en el audio. Dice Juan Pinto"eran de la junta de la izquierda y se tuvieron que ir a la sierra y a todos esos los salvó el cura... es un hijo de Medina". A estos la religión les permitió integrarse en el régimen y seguir perteneciendo a las élites locales como lo habían sido en la República. Su papel de enlace, de intermediario entre el pueblo y las autoridades económicas y políticas lo continuo jugando hasta que murió, no en vano era el que gestionaba los permisos para construir chozas en los padrones del Ayuntamiento de Medina o la comida o materiales que donaban las Lomas para el pueblo.



Durante el primer franquismo D. Manuel Muriel Guerra ocupó un puesto primordial en aquel Benalup de Sidonia, siendo  el personaje con más poder e influencia del pueblo durante más de treinta años, desde 1934 hasta 1966. Mintz cuenta cómo el padre Muriel controlaba no solo la moral pública y ciudadana, sino también aspectos políticos y económicos, afectando a ámbitos tan extensos como los bailes, los bares o la vestimenta de la población. En el imaginario colectivo de la gente que lo conoció quedó grabado el intento de ayudar a los menos favorecidos, como aparece en este audio en boca de gente como Juan Pinto, Isabel Rodríguez y Juan Moreno, que no se caracterizaban por frecuentar mucho la iglesia precisamente. También se observa como el Padre Muriel ejerció un papel especial y distinto en la Guerra Civil al de otros, como el caso de Conil. Se confirma como durante la Guerra Civil en Casas Viejas actuó para que hubiera la mínima represión política y como ayudó a muchos republicanos a integrase en la sociedad franquista, a través de la religión. En el post de ayer decía que sin estos cambios y estas actuaciones no se entendía el sociograma de la sociedad benalupense durante el franquismo. El rol analizado hoy del Padre Muriel nos  explica también  la reacción de una buena parte de la población local cuando se planteó cambiarle la denominación al colegio que lleva su nombre. Me parecen fascinantes estos documentos que nos permiten entender mejor la transición de una etapa a otra y los diferentes papeles que jugaron las distintas élites. Es esa comprensión del pasado que nos ayuda a entender el presente la verdadera función de la historia.



Transcribo el audio
J.M.- ¿Qué piensa la gente del cura que se ha muerto?
Juan Pinto.- Que era muy bueno. El pobre que tenía la casa caída o quemada, a todas les ha prestado él una ayuda, para hacerla de pasto o uralita. El pueblo desde luego está muy contento. Es un hijo de Medina y tiene condición para eso. Si es no hubiera muerto, usted ya hubiera ido a las Lomas. Él era el cura que iba todos los días a dar misa a las Lomas, venía la señorita por él. 
J.M.- He oído que él hablaba malamente a las mujeres
Juan Pinto.-  Él no quería que las mujeres fueran descaradamente, a gusto suyo.



Isabel Rodríguez.- Aquí había un cura que ni quería bailes, ni sirvengüencería, bautizaba a la que fuera, casaba a la hora que quería, desde que se murió don Manuel el cura.... La iglesia era de bonita. Ha variado todo
J.M.- ¿Don Manuel ha enseñado a muchos niños a leer y escribir?
Isabel Rodríguez.- Uffff. Muchísimos. Casi todos los niños del pueblo. Y cuando hacían la comunión le daban la ropa. Yo mismo la hice. Me dio el rosario, el libro, los zapatos y el vestido. Y ahora la hacen y no te dan nada. Y luego todos los sábado eran 10 kilos de pan. El cura don Manuel daba mucho. En las pascuas daba mantas, cobertores, en la época del hambre rifaban diez kilos de pan. Antes catecismo, a las cuatro todo el mundo corriendo para el catecismo.



Juan Moreno.- El cura este que murió se preocupaba mucho por los pobres, pedía mucho para los pobres. El lo tenía y veía a un enfermo y se lo daba. Yo no sé el que venga ahora, si será igual o no será igual. 
J.M.- ¿En qué manera le ayudaba?
Juan Moreno.- Iba a un enfermo, que era un pobre, lo visitaba y cuando ya charlaba con él, cogía y le metía debajo de la almohada, 500 pesetas, 200 ó 300. Como él conocía todo el pueblo y sabía él que tenía y no tenía, al que estaba bien iba, pero no le daba nada. Pero a los obreros del campo y lo que sea y esta malo le daba. Él no lo decía.



J.M.- ¿Daba limosnas? ¿Son buenos los curas?
Juan Pinto.- Algunas si daban. Este que se ha muerto si era bueno. Enseguida tenía los cinco duros en la manos. A mucha gente. Muchas familias que se encontraban sin camas, colchones y mantas. Iba a una tienda y se los compraba
J.M.- ¿Cuándo saltó los sucesos que pasó con el cura, tenía miedo?
Juan Pinto.-  El tendría miedo pero como no le hicieron daño. Si le hacen daño cuando salta el movimiento en el 36 entonces hubieran liquidado a todos los que había aquí en el pueblo. Como no le hicieron daño, el cura cuando vino el movimiento lo que hizo fue favorecer al pobre que atacaba sobre él. Aquí se huyó Juan Ayo, Andrés Martínez… eran de la junta de la izquierda y se tuvieron que ir a la sierra y a todos esos los salvó el cura.

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