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Políticos extraordinarios


Hay dos anuncios ahora mismo en televisión que llaman mi atención poderosamente. Los dos son de Coca Cola. El primero es sobre los benditos bares del que hablaré otro día. El segundo es sobre los políticos. Aquarius,  la bebida del grupo Coca-Cola, ha vuelto a llamar la atención del consumidor y ha conseguido que se hable de su marca más allá de la normalidad. Quizá esa sea la razón que explica el anuncio. Aquarius ha vuelto a sorprender con una original campaña publicitaria (la anterior de apadrina un pueblo fue  un éxito rotundo) en la que pone en valor a los políticos honestos. Coca Cola ha considerado que era buena estrategia  reivindicar a quienes se han destacado por la defensa de la sanidad pública y la lucha contra el despilfarro y la corrupción como excusa para su principal objetivo: vender más Aquarius.
Los tres políticos son Pedro Garde, del PP y alcalde de Sisante, Cuenca, que fue uno de los opositores más destacados contra el cierre de urgencias hospitalarias anunciado por Maria Dolores de Cospedal. Garde,  aprobó en su ayuntamiento que la totalidad de los ingresos de los miembros de su Corporación fueran destinados a pagar un médico para el pueblo. Elena Biurrun, la segunda política, es alcaldesa de Torrelodones (Madrid) del grupo VxT que se ha bajado el sueldo en un 20%, ha renunciado al coche oficial y y ha impulsado un sistema de participación ciudadana para gobernar la localidad madrileña. El tercero es el alcalde socialista de Albal, Valencia, Ramón Marí. Este se ha destacado por denunciar la corrupción del caso Emarsa, además de anunciar que el dinero que le pagan por participar en la campaña lo donará a una asociación contra el cáncer. 



Yo no sé si con esta campaña Coca Cola conseguirá vender más refrescos, lo que parece claro es que a la mayoría de la gente no le ha gustado y no está de acuerdo con ella. Basta darse una vuelta por facebook, twitter o youtube para comprobarlo. Los comentarios que más abundan son del tipo: “ Coca-Cola apoya a los políticos para compensar favores.  No se puede defender a la clase política en los tiempos que corren.  Un político honrado no debe ser extraordinario, tiene que ser lo normal”.



Yo quiero dar mi opinión. Me gustan los políticos, me encanta la política y no sólo la creo necesaria, sino imprescindible. Si no hubiera políticos habría que inventarlos. También conozco muchos políticos que están en la acción diaria por vocación y para mejorar las condiciones de vida de sus convecinos.  Ahora bien, hay que plantearse por qué Coca Cola o Aquarius presenta como algo extraordinario alguien que defiende el derecho al médico de sus vecinos o la lucha contra el derroche y las corruptelas. Pues por lo mismo que la campaña de benditos bares, porque están en crisis tanto los bares como la política y la misma reacción de la gente a esta campaña lo demuestra. 



Por tanto, esta crisis que además de económica, es social, cultural y política puede y debe servir para plantear el debate sobre los políticos y las instituciones con el fin de acabar con las prácticas que tan mala prensa están teniendo. El 15 M de España o esta noche intensa de revueltas y protestas en Brasil nos indican que la situación es grave. Es evidente que hay un exceso de profesionalización, un defecto de vocación y sobre todo sobra mucho despilfarro y corrupción. Pero también es obvio que la clase política es fruto de la sociedad en la que se desarrolla y que estos comportamientos han contado con la aquiescencia, por activa o/y por pasiva de una buena parte de la población. Como dice el aforismo, la política la haces o te la hacen y mucha gente ha preferido que se la hagan. 




Por otra parte, esta crisis y crítica a la política no es nueva. Ya el anarquismo se planteó como una alternativa para solucionar el problema que genera el poder. Pepe Pareja le cuenta a Mintz en 1966 en el audio que traigo hoy lo que piensa de la política. Esta es la transcripción:”Política quiere decir el arte del engaño. Porque los políticos toda su tendencia es vivir engañando a las poblaciones civiles. Dice así. 

La política es veneno, 
para el hombre productor, 
careta del vividor. 
No contiene nada bueno. 
Comer del trabajo ajeno 
es su gesto principal. 
Defender al capital 
con refinadas malicias, 
falseando la justicia 
y eternizando así el mal. 

Porque se está viendo que por la política se hace un cambio de estado. Si uno se ha portado malamente, el otro que entra va a ver como se puede portar peor. Y todo eso recae  sobre la población civil el malestar. Por eso dice que la política es veneno”.

lapoliticaanarquismo..mp3

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