headerphoto

Los Volaos


Las fotografías son del año 1978. Aparecen componentes de la chirigota los Volaos. Fue la primera chirigota después de haberse prohibido el carnaval en el año 1967. Los componentes de la agrupación fueron: Jesús Mañez, Pepe Mañez, Luís Castillo, “los Cambembas”, Paco y Cristo del horno, “Pindajo”, Juan Mateos, Manolo Dávila, Inmaculada, Pepe “el largo”, Antonio “chicho”, Sebastián y Antonin Cobelo, Andrés “el tolino”, “el caporal”, Alfonso Vela, Nicolás Pérez, Churrete y su burro. El tipo de la chirigota era una camisa roja y unos trozos de tela pegados.
Ese mismo año salieron “Los Segaores”,  y “Los Vinateros
Los ensayos se realizaron tan solo en dos semanas, en la Calera, donde hoy está la joyería. Iban cantando de bar en bar, también en el cine Juan Román. Jesús recuerda que el dinero recaudado se destinó, como pequeña colaboración,  a la compra de una ambulancia.



Dice Mintz en Coplas de Carnaval:” en 1978, una murga llamada Los Volaos (fotografía 2) ofreció una inspirada presentación dramática de una anormal unión sexual especialmente conocida por jóvenes pastores aislados en el campo: la bestialidad (c). La murga estaba dirigida por Jesús Mañez, un albañil enérgico que era en ese tiempo el comediante de carnaval más gracioso de Benalup. Sus letras eran escritas por Pepe Colmena, cuyo bar era el centro del carnaval (d). Cada copla concluía con un grito, "¡Burra a la vista!", para indicar que el solitario muchacho de campo había encontrado una vía sexual de escape.
¡¡BURRA A LA VISTA!!
Cuando las agrupaciones procedieron a presentar sus repertorios en el escenario del teatro, Jesús Mañez, aparentemente transportado por su encaprichamiento, caminó al centro de la escena, desenrolló un fajo de papeles andrajosos y empezó a leer apasionados poemas de amor a su no identificada novia. En  medio de su recitación, sus compañeros murguistas realzaron la romántica escena llevando a su ostentoso amor -una asustadiza y perpleja burra de campo- al pasillo central del teatro. El público andaluz estalló a carcajadas. Era el tipo de escena que habría encantado al público del Sueño de una noche de verano en el Teatro Globe o al de la obra de Apuleyo, El asno de oro. Los restantes días del carnaval, Jesús Mañez continuó su ataque a los asuntos animales leyendo sus poemas desde los tejados y muros de piedra localizados en varios barrios del pueblo”



Son más de cuarenta las fotografías que tiene Mintz sobre los Volaos, sin duda, la agrupación más fotografiada por él. Para él Los Volaos y Jesus Mañez en particular representaba el carnaval de pueblo, el rural, el auténtico, el de toda la vida. Mintz y Jesus se hicieron amigos, este último a través de las cartas fue uno de los que más le ayudó en la realización del libro de carnaval. 

Dicha amistad ha continuado en la familia, de hecho siempre que viene Carla a Benalup una de sus visitas obligadas es la de Jesús Mañez. A este la asociación de amigos de Mintz le dio la segunda gorra del jornalero, la primera fue para la propia Carla Mintz. El showman del grupo era el mentado Jesús Mañez, las letras eran de este, de Paco Ríos y de Pepe Colmena. Todas reflejan ese ansia por recuperar el tiempo perdido que había significado la prohibición del carnaval desde 1967 hasta ese año. En España era el tiempo de la moda del destape en cine y revistas, en las letras de carnaval también llegó esa moda. Así decía parte del Popurrit de los Volaos:
Iban los jugadores “pa” su local
¡En Navidad¡
y la puerta del patio de los vecinos
estaba  “cerrá”
la había cerrado el vecino que vive “atrás”
¡por fastidiar!
Vive en el cerro Espina y
allí nadie te molestará.

 …
Sale Curro Jiménez en Televisión,
¡Ay que emoción!
dicen muchas mujeres cuando en
la tele ven al gachón.
Mi prima Catalina cuando lo vió
¡Fue y le pegó,
con tanta calentura un lengüetazo
al televisor!

Mari Luz mi vecina, quería estudiar,
¡Con brevedad!
Porque el novio le dijo que
ella de Lengua no sabía “na”
no son cosas de libros, Ay Mari Luz
¡Ya veras tú!
Para que aprendas pronto
te compras un kilo de chupachú”



Las fotos demuestran también los cambios sufridos en el pueblo en estos 35 años; en la plaza del Pijo, en la Orativa, en San Agustín...Tampoco es de extrañar que Mintz le dedicará tantas fotos al carnaval del pueblo, un libro y una película, para él significaba la esencia del pueblo andaluz, una forma de expresión popular, una cultura, una forma de vivir, relacionada con el humor y la libertad, dos conceptos muy queridos por este americano.

0 comentarios: