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Gallinito

Manuel Cabañas Salvador nació en la calle Torreta, en el Rancho de los Gallinitos. Tuvo nueve hermanos; Juan, Aurelio, Cayetano, Antonio, Puri, Dolores, Matilde, Adela y Nicolasa. Su padre era Manuel Cabañas Cornejo y su madre Dolores Salvador Jordán. Trabajaba en el campo, hizo picón, recolectó carrasca para el horno de su hermana Dolores, cogió palmito y piñones..., pero su oficio más importante fue el de hortelano, que era como aparecía en los censos, al igual que su padre que también aparecía como hortelano. Manuel vivió en un caserón con su hermana Matilde a la que le daba dos pesetas a la semana por su estancia.

Su hermano Antonio era el espíritu más libre y revolucionario de la familia, pues fue uno de los participantes de los Sucesos de Casas Viejas. Se cuenta en la familia que Antonio no podía ver un pájaro en la jaula, que los soltaba, pues decía que a nadie le gustaría ser prisionero. Murió en la guerra civil, en Córdoba. Me han contado muchas anécdotas de Manuel. Me ha llamado la atención una que cuenta que para que no le quitaran el pan, le hacía unas cuantas ranuras para saber donde se había quedado el corte. Los sobrinos cogían un trozo y le volvían a hacer la misma ranura para que el tío no se diera cuenta. 



El mote familiar de los Gallinitos dicen que procede de una anécdota que le pasó a la abuela de Manuel y Antonio. Cuentan que era muy bajita, pero muy bonita y que un día que estaba barriendo la puerta de su casa, unos muchachos que pasaron por allí dijeron: “mira que cosa más bonita, si parece una gallinita” y desde entonces se le quedó el mote.



Este primer plano, este retrato también fue uno de los seleccionados por Mintz para que apareciera en el apéndice documental de Los anarquistas de Casas Viejas. La leyenda decía “Hortelano (hermano de Gallinito) (1966)”. Efectivamente Manuel Gallinito formaba parte de una cuadrilla que trabajaba en la huerta La Comba propiedad de la familia Marin como se observa en la foto de abajo, en la que aparece en la recolección de boniatos  Francisco Marín Barbosa y Agustín Vera. Uno de los elementos más característicos de la sociedad preindustrial fueron los huertos, los cuales han jugado un papel básico en la economía y vida benalupense hasta fechas muy recientes. Para el origen del pueblo fue fundamental la existencia de agua y de huertos que  permitían llevar a cabo una economía de subsistencia y completar los escasos ingresos obtenidos como jornaleros. Ello explica el emplazamiento del pueblo entre la mesa baja y la vega del Barbate, en un lugar donde los afloramientos de agua eran abundantes y permitían la existencia de estos huertos. El aprovechamiento del agua en Casas Viejas era integral. Primero la utilizaban los molineros para moler el grano (los molinos de Juan Luna, José Ortiz,  " Chinchorro”, los hermanos Montiano…)y luego pasaba por el pueblo llegando a las huertas donde se regaba por turnos. Mediante un sistema de acequias y compuertas cada tres semanas la huerta. Presentó en esta entrada, los dos mismos tipos de fotografías que tanto se repiten en la obra fotográfica benalupense de Mintz; un retrato y una escena de la vida cotidiana.

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