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Corrida de toros en la Guerra de la Independencia

Del libro de Jesús Romero Valiente, "Medina Sidonia durante la Guerra de Independencia 1808-1814" os traigo un fragmento de un documento en francés que mi amigo Pepe me ha traducido para que pueda publicarlo en el blog. Al final un audio de Pepe Pareja de 1966 sobre su punto de vista antitaurino.

DOCUMENTO XXIX.
El entonces teniente del 9º Regimiento de Infantería Ligera del Ejército Imperial, Jean Marie Felix Girod de l’Ain, relata su estancia en Medina  en la primavera de 1810.

   Corrida de toros en Medina Sidonia.
    Fue durante la estancia en esta ciudad que yo tuve la ocasión de asistir, por primera vez, a una de estas grandes representaciones de corridas de toros, a la que el pueblo español es tan aficionado. El general Latour- Maubourg, rodeado de su estado mayor, presidió en lo alto de un amplio estrado en forma de tribuna, adornada de colgaduras, y en la que había reunido algunas damas de la ciudad.



    Me dispensaré de hacer la descripción de esta clase de espectáculos, descripción que se puede leer en todos los libros que tratan de las costumbres españolas; me bastará decir que aquel día, hubo una docena de toros abatidos y algunos caballos desventrados,  pero no hombres muertos, todo lo más caídas o heridas de dos o tres picadores. Lo que admiramos más, en esta representación,  fue la destreza y la sangre fría del matador cuando, después de haber venido a hacer su reverencia delante del estrado donde estaba el general Latour- Maubourg, y haberle pedido el permiso para dar el último golpe al toro, avanzaba delante de este animal furioso, y evitándole por un ligero paso de lado, aprovechaba el momento en que bajaba la cabeza, presentando sus cuernos, para clavarle en la nuca la hoja corta, derecha y con dos filos de su espadón, arma parecida a la antigua espada de los soldados romanos, o aún, a los sables puñales con los que se armado, hace algunos años, a nuestra infantería. 
     El animal,  así golpeado, caía sin vida a los pies del matador, al ruido de las aclamaciones y de los aplausos de toda la multitud. Nos divertimos, del resto, casi cada día, solamente con menos ostentación, de este curioso y conmovedor espectáculo: pues para alimentar nuestra carnicería, en las montañas de los alrededores los picadores a caballo iban a dar caza al ganado mayor , que allí vivía en estado semisalvaje. Habían cuidado de conducir con ellos hembras domesticadas para atraer a los toros, los cuales rodeados y cazados por los susodichos picadores, eran así llevados hasta abatirlos. Al acercarse a la ciudad, algunos de estos últimos galopando por delante, advertían a los habitantes, los cuales se apresuraban a entrar en sus casas.
     


Con este propósito, contaré la aventura de uno de nuestros jóvenes furrieles, que fue llevado en triunfo por toda la ciudad por los habitantes, encantados de su destreza y de su coraje. Estaba en el mismo matadero donde tiene lugar lo que había pasado: un toro escapado y furioso se había lanzado sobre este furriel, que pegado a la pared iba a ser inevitablemente desventrado  y pisoteado  ,cuando con gran sorpresa de los asistentes, y en el momento en que le veían perdido, vieron el animal derribado a sus pies. El furriel, con admirable sangre fría, cogiendo al animal por los cuernos, en el momento en que no ponía en tierra más que sus pies de detrás, y pasando su mano izquierda sobre uno de sus cuernos, mientras que la mano derecha elevaba el otro, le había hecho dar la voltereta sin gran esfuerzo y había dado así a los testigos de la escena tiempo de ponerse a seguro.
     


Al poco abandonamos Medina Sidonia para volver a nuestras líneas de la Isla de León y Cádiz. Era entonces, como había dicho más arriba, la estación del equinoccio de primavera, época del año en que la violencia de los vientos del sudoeste lleva a menudo a la costa los barcos fondeados en la rada de Cádiz. 


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1 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias por tu blog y por este ártículo. Mi pregunta, ¿sabe si este general Latour- Maubourg es el mismo que, al mando de 3000 hombres, ordenó degollar toda la población de Alcalá de Los Gazules, sin ddistinción de edad ni sexo, y saquear y quemar dicha ciudad en 1.810? Gracias