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TRIBUTO A JERRY MINTZ David D. Gilmore


24 de mayo de 2013, Sevilla, España
Primero, quiero agradecer a los organizadores de este simposio la oportunidad de volver a Sevilla y hablar acerca de mi amigo Jerry Mintz. Esto es un privilegio y un honor por el que estoy agradecido. Estoy feliz de estar en Sevilla después de muchos años de ausencia y por la oportunidad de enseñar a mi esposa los encantos y bellezas de esta atractiva ciudad. Ahora hablemos de Jerry.

Jerome Mintz, conocido entre sus amigos como “Jerry” era un estudioso de España, especialmente de Andalucía y sobre todo de los pueblos blancos de Cádiz, Sevilla, Málaga y más concretamente de Casa Viejas, luego Benalup . Esta es una parte del mundo que el identificaba con fuerza y profundidad, y sus afanes por España comenzaron cuando aún era joven. El volvió muchas veces a Andalucía, vino una y otra vez durante 20 años y aprendió su lengua que él llamaba “Er Andalú”. Desde luego siendo extrovertido y amable, hizo muchos amigos y creó un cuerpo de trabajos multimedia que todavía celebramos.
Jerry cuando vino a España tenía dos características. Lo mejor conocido por supuesto es que era Jerry que un verdadero etnógrafo, un trabajador de campo en el viejo sentido de este término, llegando a ser el perfecto observador-participante. Fue como un niño adoptado por este país al que amó mucho y para siempre. Pero a diferencia de muchos de nosotros, orientados por la Antropología, Jerry fue mucho más que un artesano de la palabra, un escritor, un etnólogo. Su empatía con los andaluces de la clase trabajadora alcanzó perspectivas más altas y tangibles hasta el punto que se inició en el arte cinematográfico. Y de este modo, hoy gozamos de sus escritos y documentales que se centran en la vida de la gente común de Andalucía de los años  70 y 80 del siglo pasado. Estos constituyen verdaderos tesoros históricos así como permanentes ejemplos del llamado cine etnográfico.
El cuerpo de los trabajos de Jerry puede ser dividido en dos categorías: libros y películas, diferentes medios de expresión pero visiones paralelas. Lo que los une es desde luego una identificación derivada del fuerte amor de Jerry por los pobres y oprimidos, especialmente por los jornaleros y campesinos andaluces, trabajadores, artesanos y en general por las gentes de pueblo. Trabajó principalmente en la provincia de Cádiz durante la dictadura de Franco. Su esfuerzo estuvo dedicado a describir esta gente que vivía bajo la bota del dictador: gente común, vigorosa y abierta, haciendo y trabajando cada día en el continuo drama de su propia y multicolor cultura. Pero Jerry en sus películas nunca nos dijo que pensaba, sino que lo sugería a través de las técnicas cinematográficas. Él no hablaba por ellos, les dejaba hablar, dio voz a la gente del pueblo que no la tenía y les hizo aparecer en la pantalla. En sus películas podemos ver a la gente en sus actividades cotidianas, en el trabajo, arreglando zapatos, sacando corcho, cogiendo aceitunas... Los vemos también en los juegos, bailando, festejando, regocijándose, disfrazándose, bromeando, y también rezando y venerando a la Virgen y a los santos. En otras palabras, los vemos en todas las dimensiones de la vida, viviendo.
Pero todos ustedes conocen esto. Quiero mostraros algunas cosas más sobre Jerry Mintz. Para ello retornaré sus orígenes, a su pasado personal, a su formación y a sus antepasados. Quiero hacer una aproximación a las fuentes intelectuales y políticas de las que nace su empatía con los españoles. Les recordaré que Jerry escribió tres bellos libros –no tengo otra palabra- como antropólogo. Dos libros tratan de España: Los Anarquistas de Casas Viejas  y un delicioso libro sobre las canciones del carnaval . Pero el tercer libro, escrito en un período entre sus estancias españolas, refleja la otra cara, quizás oculta, de Jerry, una cara quizás desconocida por los mejores estudiosos sobre España. Este libro nos dice mucho sobre la vida y las circunstancias de Jerry y de éste como hombre.
Mintz era americano, pero es preciso recordar que fue también un niño de los empobrecidos inmigrantes al Nuevo Mundo. Como ustedes saben, todos los americanos han sido en cierta manera inmigrantes, salvo los nativos americanos. Pero en el caso de Jerry, su particular experiencia nos ilumina sobre su predilección por España y los pobres de este país, especialmente durante el período entre 1960 y 1980, esto es durante el Régimen de Franco.
Jerry fue hijo de inmigrantes judíos procedentes de los guetos del Este de Europa; estos judíos inmigrantes fueron socialmente muy conscientes por haber sido atrapados por los prejuicios antisemitas de finales del siglo XIX y principios del XX. Esta gente no solo era pobre y oprimida, pues por ser judíos, fueron objeto de ataques (pogromos) y de otras formas de violencia. Ellos se imbuyeron de un espíritu de resistencia y un gran sentido de justicia que trajeron consigo al Nuevo Mundo. Muchos de ellos fueron ideológicamente de extrema izquierda, seguidores de Marx y Trosky, es decir bolcheviques; otros fueron socialistas de varias clases, y otros fueron anarquistas, seguidores de Kropotkin y Bakunin. Recuerdo que la tercera etnografía de Jerry se titula Hassidic People que trata sobre una secta de judíos ultra-ortodoxos de los Estados Unidos. Pues, tenemos España a un lado y los judíos al otro: que significa este dualismo en términos de la personalidad y la mentalidad de Jerry Mintz? Un breve desvío o digresión.
En una entrevista que le hice a Jerry en Nueva York poco antes de su muerte, si no me equivoco, en (1982) mil noventa ochenta y dos o alrededor, me dijo algunas cosas interesantes sobre su pasado. Había nacido en una familia pobre en bienes pero rica en ideología –- no religiosa sino política. Creció en la simpatía con los pobres y oprimidos, sus padres eran de izquierdas de una manera o otra, y profundamente interesados en la política mundial. Recuerdo también que en sus comienzos no solo se interesó en el movimiento por los derechos de los negros en los Estados Unidos sino también en la Guerra Civil Española (1936-1939). Me dijo que este conflicto  representó una etapa de la misma lucha en que sus antepasados se habían visto envueltos algunos años atrás. Me llamó la atención sobre una imagen que recordaba siendo un niño poco antes de la guerra Civil: un hombre mayor, un refugiado de España, sujetando una pancarta en el metro de Nueva York en la solicitando ayuda para la República. Esto le hizo interesarse por la Guerra Civil y desde entonces nunca perdió su simpatía por esta causa perdida para la libertad, aunque más tarde miró con recelo a algunos de los participantes en el lado republicano.
Desde mi propia perspectiva, puedo decir que conozco bien esta subcultura y que incluso fui seducido siendo joven por la causa de la República. Fue una identificación vicaria de la que participaron muchos americanos de izquierdas en los años de la dictadura de Franco. De hecho mi propia experiencia fue muy similar a la de Jerry. Mi padre fue un voluntario de la Brigada Abraham Lincoln y animó a algunos de sus amigos a ir a Barcelona y unirse a la guerra. Todo esto fue puro romanticismo, idealización, pero éramos jóvenes y parecía la causa inacabada –la guerra contra el fascismo victorioso en todas partes. Así nos sentábamos alrededor del colegio cantando las coplas de la Guerra Civil Española con nuestro mal castellano, así recuerdo la de “Los cuatro generales” y algunas otras. Exclamábamos “No pasarán” en cualquier oportunidad. Citábamos a la Pasionaria . Aquella fue desde luego una causa perdida pero el mito de España permaneció vibrante en nuestras vidas. Ello trajo a hombres jóvenes como Jerry y yo mismo y a muchos otros a España, tratando de vivir una identificación con la fantasía, una experiencia vicaria que fue a la vez exótica y muy familiar. Hicimos aquel viaje no solo para encontrar a España y su espíritu, sino también para encontrarnos a nosotros mismos.
Pero hay más que esto, la República Española y la Guerra Civil. La otra influencia sobre nosotros fue Hemingway, no solo su obra Por quién doblan las campanas, que es una de las grandes novelas en inglés sobre la Guerra Civil, sino las crónicas taurinas y otros trabajos sobre España, tales como Fiesta, un libro acerca de la fiesta de los toros en las fiestas de San Fermín (Pamplona). Todos nosotros, jóvenes americanos comprometidos, tocábamos la guitarra flamenca, bebíamos vino de una bota sin mancharnos e íbamos a Pamplona a correr los toros. Este estereotipo masculino formó parte de mi propia experiencia compartida con Jerry Mintz. Esta fuente de emociones creció y amplió para nosotros las relaciones entre América y España, una clase de alter ego o espejo de imágenes. Pero recuerdo también que esto fue un período en que la cultura americana floreció en los años de 1930 y quizás alcanzó hasta 1980. Esta identificación trasnacional se ha evaporado en gran parte: fue una etapa. Esta pasión se ha enfriado  y como decimos en América se fue con el viento. Como el cartel de turismo que pregonaba: “España es diferente”. España ha cambiado mucho, España no es muy diferente ahora.
Quiero resumir estas reflexiones sobre  el soporte intelectual de Jerry con algunos pensamientos: Primero sobre su obra maestra, Los Anarquistas de Casas Viejas. Creo que Jerry se identifica con Seisdedos en el que quizás vio reflejada su propia vida y sus ideales. El habla de las consecuencias de la rebelión de Casas Viejas y de la persecución posterior, que fue cruel, larga y trágica. Jerry puede haber visto en los anarquistas de Casas Viejas (actualmente como el mismo apunta son anarcosindicalistas) una imagen de su propio pasado y quizás de su propio futuro. La dedicación a contar la historia de Seisdedos y sus correligionarios sobrepasa a Jerry Mintz,  es casi una confesión. El libro es todavía un clásico, un testimonio de todos los andaluces que han sufrido  a lo largo de los siglos. Aquellos anarquistas aldeanos fueron desde luego ingenuos y políticamente inmaduros (“rebeldes primitivos” como los llama el politicólogo inglés Eric Hobsbawm). Lucharon contra la tiranía, la injusticia y la represión y su causa envolvió a toda Europa y América en la II Guerra Mundial que vino a continuación.
Ahora solo algunas palabras sobre los logros de las películas de Jerry. Las películas que mejor conozco son “Carnaval de Pueblo” y “Romería”. En estas dos producciones, Jerry  muestra el mejor, más modesto, distante y suave dibujo de sus informantes, dejándolos hablar y expresar sus pensamientos sin intervenir, intercalando algunas palabras aquí y allá para guiar la cinta pero no dirigir, sacando lo mejor de la gente del pueblo, muchos de ellos analfabetos. En las películas muestra la tragedia y la comedia de Andalucía mezclados, la alegría y la vena artística, la miseria y la angustia, la piedad y el anticlericalismo –las dos caras de Andalucía. Los poetas populares del carnaval hablan de sus pensamientos en verso, entonando con alegría canciones picantes. El resultado es un atractivo panorama de la cultura. También aparece la religión folk o común  de Andalucía en sus propios términos: oraciones, veneración a la virgen, romerías. Pero el mensaje es otra vez doble, la ambivalencia de la religión de los andaluces: el estilo fluctúa entre momentos de piedad profunda y momentos de pura diversión y bromas. Hay mucho que hablar sobre el dinero, cierto comercio mezclado con la devoción... Pero de todas formas el foco está centrado en el pueblo con toda su seriedad, humor, tumulto y calor. En las películas Jerry entrevista a los creyentes y a los no creyentes. Porque sus películas son tan reales que constituyen un test de aquel tiempo, no solo como etnografía sino también como arte y como puro entretenimiento.
Quiero concluir deteniéndome en otro antropólogo anglófono que ha estudiado España. Esta es una digresión que puede estar fuera de lugar pero me parece que puede añadir luz sobre la ecuación Jerry / España. Recuerden que todos nosotros, etnógrafos de Andalucía hemos seguido a un líder, el primer explorador que encontró el filón de Andalucía. Este pionero no fue americano sino inglés. Nacido en la riqueza y los privilegios, fue en todos los sentidos lo opuesto a Jerry Mintz. Mientras Jerry fue el hijo de pobres inmigrantes, el nació en un familia de la alta burguesía terrateniente de Inglaterra; mientras Jerry fue judío, este aristócrata pertenecía a la Alta Iglesia Anglicana  cuya genealogía se remonta a los anglosajones. Mientras Jerry era de izquierdas este inglés era conservador del partido Tory. Mientras Jerry era cariñoso y amigable, este patricio era frio y distante. La única cosa en que participaban ambos era de la lengua inglesa, o al menos una versión del ella. Me estoy refiriendo desde luego a Julian Pitt-Rivers, recientemente fallecido, el pionero de los etnógrafos de habla inglesa en España.
Pitt-Rivers enseñó muchas cosas acerca de Andalucía, pero una llamó nuestra atención más que otras. Hay que retrotraerse  cincuenta años, como sabéis. En su libro sobre Grazalema , Pitt-Rivers informa a los lectores acercas del poder de una sola palabra en español. De hecho el descubrimiento es estrictamente lingüístico, pero profundamente incardinado en la cultura andaluza. Este concierne con la sencilla palabra de “pueblo”. El dice que pueblo tiene tres significados en castellano. Primero significa “el pueblo” como “en el pueblo español”, o el “pueblo de América”, o los habitantes de cualquier otro lugar. Segundo, refiere también a la villa, la aldea o una pequeña población  -- una comunidad rural, un asentamiento físico –un lugar donde la gente vive. Todo esto es obvio pero pueblo tiene un tercer significado. Pocas palabras en inglés tienen tres sentidos semánticos, esta riqueza semántica es nueva para nosotros. El tercer significado ese específicamente “los pobres”, esto es la gente común de un lugar, o como Pitt-Rivers, puso de manifiesto, los “plebeyos o la “plebe”. Esta democrática distinción se refleja en la frase común “hijo del pueblo” o hijo de la villa o ciudad, es decir cualquiera que ha nacido en una villa o pueblo y pertenece a las clases  populares, un nativo, uno más. Pitt-Rivers nos dijo como estos tres significados se mezclan en la Andalucía rural; de esta forma la palabra tiene un significado político y social y un poder simbólico por sí misma.
Es el pueblo en todos sus sentidos como Jerry lo entendió. Este misterio fue desentrañado por él en España, lo tomó de Casas Viejas y  lo aplicó a los trabajadores y campesinos de España. Recordamos a Jerry por muchas cosas pero sobre todo como  un etnógrafo penetrante y un brillante director de películas etnográficas. Lo honramos como una especie de Homer de la Segunda República –un poeta épico de las masas, no de los reyes. Jerry fue un artista polifacético y un hombre bueno y decente. Pero sobre todo fue un “hijo del pueblo”, un hombre del pueblo –el pueblo de su tierra adoptiva: Andalucía.
Gracias a todos.


-Final.-

 NOTE: Translated by Prof. Salvador Rodríguez Becerra

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