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Marimantas


Yo nací en Íllora en la calle Osario, la siguiente era la Calle Lante (adelante) y algunas noches yo ví allí una marimanta. Contaban que las marimantas eran hombres que se disfrazaban de fantasmas poniéndose una manta o sábana encima para impedir que se pasará por esa calle y que la gente se enterara de la casa de la mujer a la que entraba. Luego me enteré que la marimanta que yo ví era un vecino que no lo dejaba entrar la mujer a su casa porque todas las noches llegaba borracho.
Las brujas, las marimantas, los fantasmas... forman parte de la mitología popular.  He encontrado el siguiente cuento en la página web del ayuntamiento de Periana que me ha gustado tanto que no sólo pongo el enlace,sino que lo traigo completo a este blog. Al fnal del post Juan Pinto cuenta en 1965 a Mintz en un audio aspectos sobre brujas y marimantas

"Noche de invierno, el frío en las calles ronda el pueblo. El abuelo sentado frente a la lumbre, su barba blanca se vuelve cobre al jugar con el fuego, uno niños dicen:
- ¡Abuelo cuéntame un cuento!
el anciano mira al techo, llamando a los recuerdos y...

En los tiempos de Maricastaña, cuando no existían las farolas y la oscuridad lo envolvía todo, sembraban el terror en el pueblo las marimantas vestidas de blanco, estrebes y unos farolillos colgabas de las estrebes impedían el paso al tranquilo transeúnte que volvía al calor del hogar.

El pueblo, con sus calles empinadas y enredadas eran cómplice sin pretenderlo de los amigos de la noche, nadie sabia por qué, pero nadie estaba en la calle cuando venía el ocaso.

- ¿Abuelo por qué salían las marimantas? pregunto la pequeña con los ojos muy abiertos.
- En todos los tiempos los amantes forma parte importante de la historia de la humanidad, pero en el tiempo de Maricastaña la honra de una mujer era un tesoro a guardar, por eso las marimantas impedían el paso para que la gente no viera en la casa que a hurtadillas entraban, contesta el abuelo satisfecho de su relato.

Una noche un campesino vuelve tarde de las labores del campo, la hoz en la mano y en su mirada el cansancio del cuerpo,
-¡por aquí no pasas! ¡márchate, vete!
el campesino agotado le contesta: - ¡déjame pasar solo quiero entrar a mi casa, no me importa quién eres ni a donde vas!, discusión, pelea y ...

La mañana trae la luz del día y el horror, la impresión en los vecinos, el campesino sentado con la marimanta en un escalón y un enorme charca de sangre, los vecinos querían quitarle la máscara, el campesino no lo permitió, la guardia civil se presenta junto con el juez. El campesino al ver la presencia del juez, se levanta y le dice: ¡no me dejaba pasar, sacando una navaja, perdón ¡, al quitarle la máscara un escalofrío recorre a los presentes, el hijo del juez se ocultaba detrás del macabro disfraz, una lágrima sin control cae del rostro del juez y sin ninguna alteración dice:
- ¡Esta muerto, ya se pueden llevar el cadáver!
el juez se aleja lentamente, el campesino ve como la guardia civil con el difunto y los vecinos cerraba el cortejo.

Los días pasan y el campesino esperaba a la guardia civil para su encarcelamiento, pero éstos nunca llegaban, la incertidumbre lo atormentaba y fue a buscar al juez.
-¿en qué lo puedo ayudar? contesta el juez.
-¡Vd. sabe que lo ocurrido, yo lo mate!, dice el campesino.
-¡Tranquilo amigo, Vd. mato a una marimanta, y estas son personajes de leyendas por lo tanto no existen y por lo consiguiente Vd. no mato a nadie. Mi hijo se ha marchado de viaje muy lejos y sin retorno!".
Esta es la conversación de Juan Pinto y Jerome Mintz sobre las marimantas
"JM.- Eran cuentos de las brujas también
J.P.- Eso se lo oía yo a mi madre cuando chiquitillo
JM.- ¿Qué decía?
J.P.- Decía hijo que van a venir las brujas y te van a llevar. Para asustarlo a uno
J.M.- Una mujer
J.P.- Dicen que las brujas andaban de noche volando. Lo que eran las cosas de meterle miedo a los chiquillos
J.M.- Decían la madre que eran reuniones de las brujas también
J.P.-No eso no. Algunas veces para asustarlo uno para que no se fueran para aca o para allá decían que iban a venir las brujas que te va a llevar. Eso si me acuerdo bastante y lo asustaban a uno con eso
J.M.- Eso se dice que era los que tenían la hoja mala
J.P.- Eso eran fantasma. De eso hace ya muchos años. Se disfrazaban, no con una careta, casi igual. Le servían para muchas cosas, para asustar al público. Si ella pensaba ir a un sitio que se asustaran pues iba un fantasma y llevaba una cadenas arrastrando
J.M.- Y ahora?
J.P.- Ahora no
J.M.- Curandera
J.P.- Curandera eso sí. De otra cosa no. Con aceite y le soba la barriga y esas cosas".
marimantas.mp3

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