Malcocinado, la situación asistencial y económica

Claridad era un "Semanario socialista de crítica e información" creado por el sector largocaballerista del PSOE. En la primera quincena de julio del 35 publican un reportaje sobre la Comunidad de Campesinos de Malcocinado. Ya he utilizado varias veces el citado reportaje para observar el funcionamiento de la Comunidad de Campesinos, hoy lo voy a volver hacer para el aspecto de la situación económica y la asistencia social.
Dice el informe: "Cuando se empezaron los asentamientos, abrimos un crédito en dos comercios para que facilitasen a los asentados los artículos de primera necesidad, y a causa de poner los comestibles muy caros, no les alcanzaba con los anticipos, y cuando llegó septiembre vimos que de esa forma íbamos al fracaso y se nos terminaría el crédito. Para evitarlo, decidimos traer directamente los artículos de primera necesidad, fundamos el Economato para distribuirlo entre los asentados; se señaló un día a la semana para sacar los comestibles las cuarenta familias, y con el dinero de los anticipos vamos pagando nuestras letras. Su régimen de administración se lleva en un libro, donde a cada uno se le abre una cuenta y se pone la fecha, el nombre del artículo y precio, para su fácil comprobación en cualquier momento, y además se le obliga a llevar una libreta a cada uno para asentarle en la misma forma para su seguridad y confianza. Los beneficios obtenidos hasta hoy son imaginables; a las familias que son más numerosas se les calcula el gasto en dos pesetas cincuenta céntimos, y antes con tres cincuenta no les alcanzaba. Los artículos, además de ser más baratos, superan en calidad. Al recibir los asentados sus anticipos, se les descuenta la deuda contraído y se les entrega a cada uno el resto...
(Tenemos) Una casa destinada a panadería, con su horno, clasificador y máquina de sobar. El amasado se efectúa por muchachas, hija de los asentados, y bajo la dirección de uno de ellos, que está encargado de dicho trabajo; una vez fuera del horno las piezas de pan (llamadas teleras), empieza la distribución, que consiste en llevar un libro de asientos donde se hace constar el pan que se llevan diariamente,obligándose a que cada uno presente su libreta particular al retirar el pan, en la que se le asienta lo retirado para su garantía. Las teleras tienen kilo y medio de peso". Si en la cuestión económica el control y la planificación es manifiesta, poniéndose el enfásis por este periódico de la órbita de Largo Caballero en la explotación colectiva de la explotación, la cuestión social no es menos importante. Dice así el informe: "El médico es costeado por los asentados, dando cinco pesetas mensuales cada uno; además tenemos un botiquín costeado por la Comunidad, con el equipo de urgencia con lo más indispensable, ya que nuestra situación no nos permite hacer más.
Cuando un obrero cae enfermo y hay necesidad de hospitalizarlo, su familia sigue persiguiendo los anticipos íntegros hasta que se restablece, sin descontarle nada y se le considera como si hubiese asistido al trabajo.
En caso de fallecimiento de uno de los asentados, se les costeal el ataúd y se le acompaña por los cuarenta hasta darle sepultura, y así cualquiera de sus hijos. Y al fallecer el asentado ocupa la plaza el hijo mayor, y en caso no tener hijos mayores se espera los tenga y mientras la Comunidad los sostiene".
La fotografía es de la panadería de la Yeguada

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