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Los pinos de la Yeguada

Los pinos de la Yeguada siempre me han parecido un oasis verde dentro de un desierto marrón. Cuando se pasa en coche por la carretera que atraviesa San José de Malcocinado, se intuye hacia el oeste que una mancha de pinos domina ese escenario. Desde las cuevas de Algar el paisaje es impresionante y el dominio de los pinos absolutos. Los pinos son una de las señas de identidad de la Yeguada. Los pinos no son plantas autóctonas, sino que han sido sembradas por el hombre, en este caso, hace relativamente poco tiempo, menos de ochenta años. Entender la historia de estos pinos es comprender el origen de Malcocinado. Al final del pots reproduzco un audio de Estebita.
Después de toda una historia de miseria y malas condiciones de vida de los campesinos que vivían en la zona que desembocó en los Sucesos del 33, la coalición republicano-socialista ensaya la Comunidad de Campesinos de Malcocinado como intento de racionalizar la explotación económica y de mejorar las condiciones de vida de los jornaleros. Este proyecto tiene por tanto dos variables claras, la justicia social y la viabilidad económica. La primera se intenta conseguir con la puesta en explotación de una finca que era propiedad del estado, ya que este se la había comprado a la familia del marqués de Negrón el 10 de agosto de 1926 para la instalación de una Yeguada Militar. Con el fin de la dictadura de Primo de Rivera y la llegada de la República está se trasladó a la provincia de Córdoba y estos terrenos fueron aprovechados para la creación de una Comunidad de Campesinos. Desde finales del siglo XIX se había instalado en los intelectuales españoles un movimiento denominado regeneracionismo. Este de una gran diversidad ideológica parte de la base de que todos los males de España le vienen de su atraso y que es necesaria la modernización. Tras el paulatino fracaso de distintos regeneracionismos, el de los políticos dinásticos, los nacionalistas o los militares de Primo de Rivera se impone el de la Segunda República. Las huellas de este regeneracionismo son claras en su política agraria y en la Reforma Agraria. Se trata de recuperar los valores tradicionales, la importancia del campo y la ruptura con los factores de su atraso y su miseria. Los regeneracionistas trataban de modernizar el mundo rural y para ello proponen una agricultura más moderna, una reforestación intensa y el desarrollo del regadío, así como acabar con el latifundismo tradicional extensivo y luchar contra el caciquismo y contra la ignorancia campesina. Imbuido el IRA de esas teorías dotan de una serie de herramientas que posibiliten la viabilidad económica a la Comunidad de Campesinos de Malcocinado. En el informe que publica el Seminario Claridad el 13 de julio de 1935 aparece: “Tenemos criaderas de cerdos capaces de albergar cincuenta y seis cerdas, con solería de cemento, ventilación e higiene. Un hermoso toril con separaciones y jaulas para herrar el ganado, a fin de que no sufra molestias. Una estancia muy hermosa para las reses de trabajo, con su ajar unido para su mayor comodidad. Una hermosa cuadra capaz de albergar sesenta caballos. Una nave destinada a almacén de heno, de seiscientas carretadas de cabida, la cual se encuentra llena este año. Unos almacenes de granos capaces de encerrar unas diez mil fanegas de granos”. Pero además el alma del proyecto, José Suárez Orellana concibe que es necesario una intensa política de plantación de árboles que dote de recursos económicos a la comunidad a medio y largo plazo. La primera opción son los pinos cuya producción cubriría el emergente mercado de postes eléctricos de aquella época. También piensa que el cultivo de naranjos sería óptimo en esa finca y para ello trae las plantas de Valencia. En el mismo informe de claridad aparecen estas plantaciones: “Árboles plantados durante los quince meses de ocupación de la finca Naranjos, 200; nísperos, 120; granados, 30; perales, 16; manzanos, 12; higueras, 860; membrillos, 150; limones, 5; ciruelos, 40; alcauciles, 500; y dos fanegas de tierras sembradas de piñones”. La evolución posterior es conocida. La guerra, el no saber que hacer con la comunidad de campesinos, el regeneracionismo militar que opta por una reforma agraria técnica, pero eliminado el carácter social y la continuación de la repoblación intensiva con el pino. Una gran parte de España se vio repoblada de pinos obviando los criterios medioambientales y primando los madereros, es decir, los económicos. Pero los pinos de la Yeguada, ese oasis verde tienen un color especial. O será que a mí me lo parece.
estebitaelrepartodelascochineras.mp3

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