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La huerta de Ricardito

Ya hemos visto otras veces que de todos los factores que intervenían en el emplazamiento de Casas Viejas (cruce de vías pecuarias, emplazamiento en la ladera de la mesa, cercanía del Barbate y la sierra, etc) va a ser la existencia del acuífero bajo la mesa el más importante de todos. Así el afloramiento de agua en fuentes y manantiales permite los dos aprovechamientos tradicionales más representativos; Las huertas y los molinos. Mintz trabó mucha amistad con los hortelanos y pasaba muchos momentos del día con ellos, tanto en los tiempos de trabajo como en los de ocio. Son muchas las fotos que hay de los Grimaldi y los Marín en su huerta, hoy me voy a centrar en estos últimos.



En la primera fotografía Ricardo Marín, Isabel Mena, su mujer y su hijo Juan Marín Mena. Al fondo el Benalup-Casas Viejas de finales de los sesenta. Han hecho un alto en el trabajo para hacerse una foto. Los dos varones van tocados con gorra, la mujer con un pañuelo para protegerse del sol. La mujer se incorporaba al trabajo familiar en el huerto en épocas concretas, sobre todo, en etapas de recolección.



En la segunda foto padre e hijo trabajan en la recolección de boniatos. Los boniatos han sido un producto tradicional de esta tierra y en la postguerra fueron la base de la economía benalupense. Ya hemos dicho otras veces que el oficio de hortelano, se heredaba. El padre de Ricardo a quien conocían en el pueblo como el “vejeriego viejo” le dejo en herencia la huerta donde, al igual que su hijo, trabajo desde que era muy pequeño. El trabajo en la huerta era intensivo, todo el año había faena. Se sacaban dos cosechas, una de invierno (nabos, coles, zanahorias, puerros, acelgas, espinacas, alcachofas…) y otra de verano (calabazas, berenjenas, sandías, pepinos, melones, ajos…). Además de productos hortelanos tenía algunos animales como vacas, pollos, pavos, cerdos…  



En la tercera fotografía, la mujer Isabel Mena y el hijo Juan Marín Mena son fotografiados por el americano. Para el marido y padre le estoy preparando una entrada para él sólo. Os puedo asegurar que hay historias para eso y para más. Son estas tres fotografías de Mintz de un mundo, el de los hortelanos, que estaba viviendo sus últimos momentos y que gracias a la cámara del americano, él y sus personajes han pasado a la posteridad. Por eso, la profesión de hortelano se acabó en la familia (hay constatadas al menos tres generaciones), los nietos han dejado de ser hortelanos, una es maestra y otro ingeniero industrial en Endesa, desde pequeñito le gustaban las bombillas, no los boniatos.

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