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El puente de madera del Celemín ¿inversión de futuro o derroche?

Tenemos un grupo de trabajo, del que ya os he hablado en otras ocasiones, que trata sobre los itinerarios de la prehistoria de Benalup-Casas Viejas. Hoy hemos podido visitar la cueva de la rana o de la fuente de Santa María, tras los permisos necesarios, como última actividad de este grupo por esta temporada. Desayunamos temprano en la Venta de Enrique y terminamos el primer tiempo visitando la exposición sobre el 100 aniversario del descubrimiento del Tajo de las Figuras en la misma venta. Luego las copitas y la comida del segundo tiempo. Pero antes la visita; la subida a la cueva, las impresionantes vistas, el análisis con detenimiento de las numerosas pinturas que tiene esta cueva, la conversación en torno al mundo de los maquis que se desarrolló por esta zona en los cuarenta (el debate de si los secuestros eran actos de puro bandolerismo o supervivencia o un punto intermedio era inevitable).

Paramos primero en el cerro de Pedro Jiménez (denominación marca de la casa). Una vez en la cueva nos impresionó la cantidad de pinturas que alberga, sobre todo de ciervos, cabras, burros, hombres, etc... y la excentricidad de la rana. El batracio no tiene 3 dedos, sino 4 en las extremidades delanteras y 5 en las traseras. Pintura de esta temática no se conoce en cuevas del arte sureño de la provincia de Cádiz. Como dice Ana María Carreras y otras: "Hay manifestaciones extrañas y únicas en la Península, como es el caso de la rana que se encuentra en Fuente de Santa María, representada enorme en relación a los dos zoomorfos que la acompañan". Además de los maquis mencionados hablamos sobre las posibilidades medioambientales y prehistóricas de esta zona, lo poco que se cuida, se valoran y se conocen. Comparando con lo que hacen los catalanes o los franceses con este tipo de patrimonio (varios de los que estábamos allí lo conocemos de primera mano) la dejación andaluza nos parece sangrante. Los lamentos sobre el lamentable estado de conservación de algunas partes de la cueva fueron abundantes. Recordamos que pertenece a Medina, ahora que se ha puesto de moda la preocupación por su patrimonio histórico y constatamos que el de Benalup no está mejor conservado. Se planteo la riqueza medioambiental del parque de los alcornocales en cuyo contexto hay que añadirle los dólmenes, las tumbas antropomórficas o las pinturas rupestres. Con las localizaciones del grupo de Ana Carreras y María Lazarich en los últimos años la cifra de cuevas con pinturas rupestres se amplía hasta los 224. Apareció entonces una idea que fue la que me ha dado pie a este post que estáis leyendo. La sierra ha sido siempre fundamental para Benalup-Casas Viejas y más tarde o más temprano lo va a volver a hacer, el patrimonio natural y cultural que tiene sin explotar es una especie de pantano patrimonial que sólo hay que esperar que pase el tiempo para que empieces a dar réditos. Puede ser esta o la siguiente generación pero tenemos un tesoro y antes o después será descubierto, valorado y utilizado. Dice el refrán que Dios los cría y ellos se juntan y la fase de los pajaritos no podía tardar mucho en llegar. Nos ilusionamos pensando en la posibilidad de montar una exposición al aire libre sobre la vida en la sierra y la posibilidad de que nos dieran permiso para hacerla o luego se planteó montarla en el puente Faustino V (otra nomenclatura marca de la casa). La penúltima parada de la primera parte (la última fue la visita a la exposición del 100 aniversario) fue en el puente de madera recién construido e inaugurado sobre el pantano del Celemín. Este puente de madera es quizás el lugar que más ha sido fotografiado recientemente y objeto de una polémica de calado. En tiempos de crisis como el actual hay quien considera que es un despilfarro el dinero invertido en su construcción. 


A mí me parece que es verdad que ahora no se proyectaría y se realizaría la citada inversión, pero que eran otros tiempos, (lo mismo que ahora tampoco se desecaría la laguna de la Janda). Creo que esta constatado que ha otorgado una vitalidad a esta parte de la sierra, un movimiento, una alegría que impresiona no sólo por el número creciente de personas que lo transitan, sino también por el precedente y avanzadilla que se puede convertir la explotación sostenible de la sierra, como ha sido siempre. Hasta los años sesenta esta parte fue un bosque humanizado, muy poblado, con una explotación de los recursos (corcho, carbón, ganadería, caza...) racional y sostenible. Luego vino el desarrollismo y la bunkerización. La apropiación de unos pocos, muy pocos, de los recursos de la zona que basándose en la explotación cinegética de la zona impidieron el disfrute de una mayoría más amplia. Con toda la gente de la sierra que hablas te transmite la alegría por el numeroso público que la visita, por la difusión y valoración de la zona que ha supuesto la construcción del citado puente. Además, el puente puede ser la vanguardia, la avanzadilla para otro tipo de explotación y disfrute de la zona en concreto y el corredor dos bahías en general. El pantano patrimonial, distinto a los otros dos pantanos, esta ahí. Se trata de buscar un desarrollo económico de bajo impacto medioambiental y basado en los recursos endógenos de la zona. Y entonces yo me acordé que mi amigo Santo suele decir  que todo está inventado, que para eso estuvieron los griegos. Me imagino que retroceder al mundo clásico griego es demasiado retroceso, pero si es conveniente hacerlo al espíritu del Benalup 2000, aunque sea para tomar impulso.

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