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El maquis en Casas Viejas. Vida cotidiana. Las fotos. 1

En este apartado de esta serie sobre la vida cotidiana voy a recurrir con bastante asiduedad a la vida de Pedro Moya Paredes, no por el caso individual, sino porque sus vivencias nos sirven como ejemplo de casos generales. Es decir, como se trata de analizar características generales de los huidos me voy a servir de casos concretos y por eso recurro tanto a este, ya que gracias a los estudios que ha hecho José Luis Gutiérrez Molina de sus sumarios tenemos bastantes datos. Hoy quiero analizar como debido a encontrarse huidos vivían en la clandestinidad, sometidos a una constante persecución tanto ellos como su familia. Ya he contado en este blog como cuando estábamos haciendo el libro de la Tierra llegó a nuestro poder una foto de un hombre que había estado muchos años en la cárcel pero no nos podían decir quien era. En el audio del final del post Juan Pinto le cuenta en 1965 lo que sabe sobre Pedro Paredes Moya.
En el sumario de Pedro Moya aparece como el Auditor, el 14.6.1945, propone al Capitán General que se le pida al Juez Instructor del secuestro de Eduardo Pérez Ruiz que consiga una foto de Moya y se le muestre al denunciante para ver si lo reconoce o no. Que si el reconocimiento es positivo que dicte procesamiento y busca y captura de Moya. El 2.7.1945 Marín, comandante de puesto del cuartel de la Guardia Civil de Benalup de Sidonia le  dice al Juzgado que los familiares de Moya le dicen que no tienen ninguna foto suya. A ese respecto un familiar contó que: “Nunca se echó fotos para que no lo conocieran cuando lo perseguían. La guardia civil le pedía a la familia fotos pero nadie tenía para que no lo pillaran”. De la lectura atenta de los sumarios existentes parece ser que Pedro Moya aunque se le adjudico muchas veces no participó nunca en ningún secuestro de los muchos que se hicieron en esta zona, si en robos y hurtos de alimentos (cerdos, trigo, garbanzos, vacas, cabras, pavos…) y extorsiones a los más ricos de la localidad. Pero además, y esto es una característica general de todos los huidos, si es cierto que ellos sufrieron muchas penalidades, no lo es menos que la familia fue sometida a una presión y a unos sacrificios que a veces se acercaba a lo inhumano. Lo dice Almudena Grandes en El lector de Julio Verne “El heroísmo cotidiano y nunca reconocido de tantas mujeres solas – viudas de la guerra o de la guerrilla, esposas de hombres presos o en el monte-, que consiguieron alimentar a sus hijos, a sus nietos, criarlos, verlos crecer y sacarlos adelantes en unas condiciones de hostigamiento férreo, sistemático, que hoy parecen incompatibles con cualquier grado de prosperidad”. Jesús Mañez Moya, su sobrino cuenta: “Después de culpar a mi madre Josefa de haber avisado a su hermano para que no lo mataran, todos los días iban a su casa, a la de mi tía María y a la de su mujer Mariana Lago. Entonces tenía que ir al cuartel a declarar porque las amenazaban”. Mariana se hizo novia y después se casó con Pedro Moya Paredes, el 28 de Marzo de 1942, en plenos problemas de su marido con la justicia franquista por su pasado izquierdista. Mariana siguió muy de cerca las peripecias de este, primero llevándole comida al campo y después a la cárcel. Trabajó durante un tiempo en el bar de Ricardo. Acompañó en la medida de sus posibilidades a su marido en sus encarcelamientos en Valladolid, Alicante, Puerto de Santa María… hasta que en 1964 emigraron juntos a Torrent.  Otro episodio que cuenta su sobrino Jesus se refiere a su hijo Daniel: “Cuando su hijo Daniel era pequeño, tenían que operarlo de la garganta y no lo querían operar hasta que no se entregara su padre, entonces Pedro dijo: “hasta que no lo operen no me entrego”, lo terminaron de operar y antes de entregarse se fugó. Cuando lo operaron y se quitó de en medio, le escribió una carta al teniente coronel, jefe de la guardia civil, diciéndole que él no se entregaba a ningún sirviente de una “maricona” de teatro, dicha “maricona” era Franco”.
Siempre he estado convencido que ese temor a las fotos de la familia era el mismo que en el fondo había cuando la abuela de aquella alumna le dejo la foto con el encargo de que no dijera de quien se tratara. Esta foto es enviada por Mariana Lago a su hermana y sobrino el 3 de Octubre de 1967, desde Torrent. A la izquierda Pedro Moya Paredes y Mariana Lago. Después de todo, es un gran logro que sepamos ese dato.
El 16 de enero de 2011 murió Pedro Moya, recientemente lo ha hecho su hijo Daniel. Ambos vivieron una vida que no fue justa con ellos. Al menos, en el último tramo se conocieron los aspectos públicos de Pedro Moya sin la contaminación y miedo del franquismo. Ello fue iniciado en 1965 como se demuestra en este audio de Minzt en el que Juan Pinto le cuenta aspectos sobre la vida de este. Es de justicia que estas cosas se conozcan como acontecimientos históricos, enfatizando en el contexto, las causas y las consecuencias y alejándose de las interpretaciones subjetivas interesadas. Ello vale tanto para casos individuales, como para la historia en general.
pedromoyaparedes.mp3

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