headerphoto

Los maquis en Casas Viejas. La Guardia Civil. Los destacamentos. 3

Como dice Jesús Nuñez: “El Estado, en el aspecto táctico, procedió a reforzar y aumentar las plantillas de las unidades de la Guardia Civil ubicadas en las zonas de mayor actividad guerrillera, concentrar efectivos, crear destacamentos fijos y móviles completando el tradicional despliegue territorial de compañías, líneas y puestos, en aquellos parajes donde en ocasiones ni existía población pero que revestían gran interés por ser por ejemplo zonas de actuación o de paso así como dotarles del armamento más adecuado y eficaz”. Ya hemos visto que esta zona fue de una intensa actividad, así como zona de paso, por lo que se convirtió en lugar de especial importancia para la Guardia Civil.
De las 12 compañías en las que estaba dividida la 237 Comandancia de Cádiz la de Medina Sidonia era la tercera. Y en ella se centralizaron las labores de lucha contra el maquis a cargo de el teniente coronel Roger Oliete Navarro, que llegó a alcanzar la graduación de Subdirector General de la Guardia Civil. Su principal misión era la persecución del bandolerismo de la Sierra de Cádiz. Para tal fin, el teniente coronel se concentró en Medina Sidonia según consta en  un radiograma de la Dirección General del Cuerpo, fechado el 20 de diciembre de 1945. En cuanto a la estructura de los puestos de la Guardia Civil vamos a seguir a  Jesús Núñez: “La 3ª Compañía tenía su residencia en Medina Sidonia y contaba con dos Líneas cuyas cabeceras estaban ubicadas en Medina Sidonia (Puestos de Medina Sidonia y Paterna de la Rivera) y Alcalá de los Gazules con Puestos en Alcalá de los Gazules (Destacamentos en Barracones, Jautor y Moracha Picacho) y Casas Viejas (Destacamentos de Los Algamitas, El Carrizuelo y Las Gargantillas)".


En 1945 en el puesto de Benalup de Sidonia trabajaban los guardias civiles Francisco López Desdentado, Blas Diaz de Argandoña, Rafael Oliva Parrado y Luis Galisteo Corcoles, siendo el comandante de puesto el sargento Manuel Marín Galindo.Según un documento del archivo municipal de Medina Sidonia de 3 de diciembre de 1946 en estos tres destacamentos llegaron a trabajar entre Guardias Civiles, prácticos y asistentes (tengo documentado a Francisco Olivenza Domínguez trabajando como asistente de la Guardia Civil en el Carrizuelo) cuarenta personas. En estos destacamentos tuvieron lugar muchas escenas de la intrahistoria de los maquis en Casas Viejas. Por un lado, los guardias civiles vivían con la población de la zona, intercambiándose beneficios mutuos. Los habitantes de la sierra les proporcionaban compañía y alimentos, los guardias del destacamento protección y ayuda en las tareas del campo. Era habitual que estos guardias civiles participaran en el cultivo del huerto o en las tareas con el ganado. Mucha población diseminada en el campo, ante la inseguridad creciente abandonaron sus ranchos y chozas para trasladarse a sitios cercanos a estos destacamentos, así ocurrió en Las Gargantillas, por encima de las Lagunetas, en las Algamitas, cerca del cruce del Castaño o el Carrizuelo al sur del pantano del Celemín. Pero al mismo tiempo esta gente del campo debió continuar proporcionándoles comida a los maquis y sirviendo de enlace con las familias, como llevaban tiempo haciéndolo. Se cuenta que había que engañar a los guardias diciéndole que iba a buscar el ganado u otra excusa parecida para llevarle aprovisionamiento a estos guerrilleros o maquis. Eran tiempo difíciles y en ellos se agudiza el ingenio. Durante un tiempo la coexistencia fue pacífica, incluso algunos miembros de la Guardia Civil miraban para otro lugar en esas ocasiones o se rehuían los enfrentamientos directos.


Pero de 1947 a 1948, “el trienio del terror”, en plena Guerra Fría y legitimado el régimen, las órdenes fueron más precisas y la presión a los maquis, como a la gente que siempre había vivido en la sierra subió muchos enteros. A partir del 49 el fenómeno maquis fue residual y fue desapareciendo poco a poco. Los maquis que no habían sido capturados, ni muertos, huyeron a Francia o, sobre todo, a Marruecos. Los guardias civiles se fueron primero de los destacamentos y luego fueron trasladados a otros sitios. Me consta que durante mucho tiempo tuvieron relaciones epistolares con esta gente de la sierra, gente que sin querer tomar partido, sufrieron en sus carnes propias los efectos de una guerra “que nunca se acababa”. Esta gente de la sierra iba a tardar también poco en abandonar esas zonas e irse a vivir o al pueblo o emigrar directamente. Esta época del maquis fue la última etapa en la que esta sierra fue “un bosque humanizado”, luego en los sesenta con el éxodo rural y la crisis de la agricultura tradicional se convertiría en un lugar despoblado donde puntualmente se llenaba de gente dispuesta a abatir venados. Los maquis, recoveros, furtivos, estraperlistas, arrieros, contrabandistas, carboneros…los guardias civiles y gran parte de la gente que tenía en ella su residencia pasarían a la historia.
En la fotografía de arriba aparecen guardias civiles del destacamento creado en las Gargantillas para combatir a los maquis, de izquierda a derecha aparecen Manuel Ruiz, Guardia Murga, Baltasar Montes de Oca, guardias Quintana, Pedro y Hernández. Todos estos guardas trabajaron en el destacamento de las Gargantillas. La niña es Juana María Cozar.

0 comentarios: